sábado, 3 de junio de 2017

La casa de don Ramón Corral Verdugo y Amparo Escalante en la 4° de Artes




La sorprendente casa de infancia de Leonor, Amparo, Ramón, Carmen, Hortensia, Amalia, Alejandro y Elvira Corral Escalante se levantó en 1899 para doña Amparo Vélez Escalante Montijo de Corral, por parte del entonces Gobernador del Estado de Sonora, que a inicio del siglo gobernaría la Ciudad de México, para luego ocupar el puesto de Secretario de Gobernación y la vicepresidencia de la República Mexicana. Don Ramón Corral Verdugo, ubicaría desde 1900 su residencia en el número 76 de la hermosa “Calle de las Artes” de la que había sido Colonia de los Arquitectos, y es ahora una vía rápida que rinde homenaje al maestro don Antonio Caso -fundador del Ateneo de la Juventud- y parte de la Colonia San Rafael…



Como parte del crecimiento de la ciudad y hacia el sur del templo y hospital de san Cosme y san Damián, lindando con la “Garita del Calvario”, se había planeado desde 1861 un fraccionamiento sobre terrenos propiedad de doña Josefa de Terreros de Algara y al que se llamaría “Colonia de los arquitectos”, a cargo de Eduardo García y Francisco Somera que lo urbanizaron a partir de 1862, con la idea de alojar residencias diseñadas por los arquitectos de la Academia de San Carlos.

Abajo, en plano fechado -1861- designado “Plano general de la Ciudad de México”, impreso por Decaen y que forma parte de la colección de la Mapoteca Orozco y Berra, aparece la mancha urbana de aquella fecha y donde hacia el Oeste (izquierda), se ve claramente la Calzada de Tacuba que luego de flanquear la Alameda, era parte del crecimiento de la mancha urbana hacia el poniente; nótese que aún no existe el Paseo de la Reforma, y que el Paseo de Bucareli (con sus glorietas) casi no tiene edificaciones marcadas. A la izquierda, he señalado la “Colonia de los Arquitectos” que en ese 1861 era apenas proyecto de García y Somera.



Abajo, en un detalle de ese mismo plano el sector Sur-poniente de la ciudad, destacando las edificaciones sobre Ribera de San Cosme y donde al centro-izquierda, se dibujó la “Colonia de los arquitectos” (aun inexistente), con las ocho manzanas que la conformarían: al oriente limitaba con el Camino de Hierro de Tacubaya / calle de Ramón Guzmán que después –ensanchada– se convertirá en Insurgentes Centro; al poniente lindaba con la “Calzada del Rancho de la Casa Blanca” que se transformaría en calle de Rosas Moreno; al sur limitaba con la “Calzada de la Hacienda de la Teja” -ferrocarril a Toluca-, hoy Manuel Villalongín; al norte se ajustaba con la acodada prolongación del camino de Fierro de Tacubaya, hoy Guillermo Prieto y Gómez Farías.


Al centro -y de norte a sur-, la nueva colonia aprovechaba el amplio trazo de la calzada que llevaba a la “Garita del Calvario” y la comunicaba con el templo y hospital de San Cosme, para transformarla en calle de Industria -hoy Serapio Rendón-, complementando el trazo con el cruce -de oriente a poniente- con la Calle de las Artes, que sería prolongación de la importante Avenida Providencia (hoy Artículo 123, Donato Guerra y Antonio Caso); el trazo se complementaba con las calles dedicadas a los Arquitectos -hoy Miguel Schultz- y Del Sur -hoy Sadi Carnot-. En ese plano de arriba, he marcado el terreno que desde un principio reservó para sí don Francisco Somera, y del que un fragmento sería adquirido años más tarde por Ramón Corral.

Abajo, en un fragmento del Plano de la Ciudad de México publicado por José Montauriol y que corresponde a 1889, aparece la ya urbanizada “Colonia de los Arquitectos”, aunque su límite hacia el sur no resultó la Calzada de la Hacienda de la Teja sino una calle estrecha que colindaba con la nueva estación ferroviaria de pasajeros Palmer-Sullivan (vías de riel angosto, que unían la Ciudad de México con Manzanillo y la entonces Villa de Nuevo Laredo) y que ahora -ampliada- llamamos Sullivan; en el plano he marcado en N° 19, que corresponde a la manzana en que para 1900 habitaría don Ramón Corral con su familia.


Además, en el plano de arriba, se distingue sobre la Calle del Sur (ahora Sadi Carnot N° 68) el enorme edificio que alojaría el “Asilo Particular para Mendigos” (señalado con el N° 80) fundado por don Francisco Díaz de León e inaugurado en Septiembre de 1879, que se transformó en asilo para ancianos y es ocupado ahora por el “Pentathlón Deportivo Militarizado México”; hacia el sur y sobre esa misma calle (ahora Sadi Carnot 116) está uno de los primeros conjuntos edificados fuera del casco de la vieja ciudad, y que puede darnos una idea de la apariencia de los edificios del período en la zona.

Al año siguiente, los señores Enrique (Henri) Tron y Leon Signoret a través de Eduardo García constituyeron una sociedad para la compra -en 1890- de una serie de terrenos al norte y poniente de la Garita del Calvario, que incluía el rancho “Cebollón” y fragmentos de la hacienda San Rafael para crear una extensión a lo que se había urbanizado desde 1863 y no había prosperado como se esperaba; al conjunto se le llamó “Colonia San Rafael” con límites (con nombres contemporáneos) al sur, Sullivan y Parque Vía (no Hacienda de la Teja/Villalongín, porque parte de los terrenos se habían usado para la “Estación Sullivan/Colonia” del Ferrocarril Mexicano); al norte, Ribera de San Cosme; al oriente, la Av. Insurgentes Norte; al poniente, la calle dedicada a Gabino Barreda, restricción que luego se extendería hasta la calzada de la Verónica, avenida que luego rendiría homenaje a Melchor Ocampo, y hoy conocemos como Circuito Interior.

Algunos datos adicionales acerca del área, pueden encontrarse en la entrada: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/03/casa-azurmendi-de-teresa-en-sadi-carnot.html)


Así, gracias al desarrollo de México durante la última década del S. XIX, la nueva Colonia San Rafael tendría enorme popularidad y en sus terrenos se edificarían sorprendentes viviendas de ecléctica diversidad; en la imagen de arriba -una tarjeta de 1901- aparece “Calle de la Industria” (que ahora llamamos Serapio Rendón en honor al diputado defensor de Madero y Pino Suárez) mirando hacia el norte desde la calle de las Artes. De las pocas casas que aún se conservan de ese período, está la edificada en 1900 sobre esa Calle de la Industria (hoy Serapio Rendón N° 76 que en la foto de arriba aparece a la extrema derecha) y que por años albergó la “Women Foreign Methodist Society of Mexico”, luego el Instituto Sara L. Keen y el colegio “Grosso” para varones, y que llega a nosotros -terriblemente modificada- como oficinas del IMJUVE.


La casa -que sería ocupada por John W. Butler a la cabeza de la “Foreign Methodist Society of Mexico” y servía al templo metodista adyacente- era una recreación romántica e historicista que tan en boga estaba durante el cambio de siglo y se había edificado en concordancia con el gusto de la época; podría pensarse que la casa no era particularmente grande, pero en una toma hecha cuando ya albergaba el Colegio Sara L. Keen y que muestra la fachada sur, se puede ver lo amplio de la residencia edificada el mismo año que la casa Corral-Escalante.



Abajo, una imagen de la Calle de las Artes -justo a media cuadra y al cruce con Industria-, sobre la que se edificaría la casa Corral y que nos permite ver ese eclecticismo -imperante desde el S. XIX y durante los primeros años del S. XX-, que permitía recreaciones románicas, interpretaciones renacentistas o glosas de supuesta historicidad y defensa académica en un período que Ulysses Dietz ha llamado de “Eclecticismo creativo”…



Es a ese contexto que se insertan el Gobernador de la Ciudad de México y su señora esposa, doña Amparo Escalante de Corral, mujer de reconocida vivacidad y belleza; Corral Verdugo (nacido el 10 de enero de 1854 en la hacienda Las Mercedes, propiedad de don José María Almada y Alvarado, en donde don Fulgencio -su padre- trabajaba como administrador) había casado en Hermosillo -Sonora-, el 25 de febrero 1888, con Amparo Vélez de Escalante Montijo (1865-1952) luego de que don Ramón había sido nombrado Vicegobernador, aunque ejercía de facto el cargo ya que el entonces Gobernador electo -general Lorenzo Torres-, se encontraba en campaña militar contra los yaquis que se habían levantado -nuevamente- contra el gobierno federal.

Amparo Escalante Montijo era la tercera hija de don Vicente Vélez de Escalante Rodríguez -Alcalde de Hermosillo y acaudalado comerciante sonorense- y María del Carmen Montijo Cervantes, reconocida como una de las bellezas nacionales del siglo XIX, comparada frecuentemente con la zarina, Alexandra Románova.


Por su parte, el joven Ramón Corral Verdugo -formado en abundantes lecturas y fogueado en el debate constante por sus recurrentes diálogos con Miguel Urrea- había decidido años atrás defender la ideas liberales y había adquirido un pequeño taller de imprenta y se dedica de lleno al periodismo; había saltado a la fama en 1872, por reprender en sus escritos –publicados en los periódicos El Fantasma y La Voz de Álamos– al general Ignacio Pesqueira García que generó un conflicto entre los Poderes Judicial y Legislativo por la no reelección del Gobernador del estado; en sus escritos, Corral mostraba gran valor anclado en un discurso de irrestricto respeto a la democracia, presentándose como un sorprendente y hábil adversario político; al paso de los años, se transformó en un eficiente funcionario bajo la tutela del alcalde de Hermosillo que al poco tiempo sería su suegro.

Desde 1879 ocupó puestos como diputado local y Secretario de Gobierno, pasando en 1883 a ser representante federal (por Sonora); para 1887 fungió como vicegobernador del estado y para 1896 Gobernador de Sonora. En ese período, construyó los palacios de gobierno en Hermosillo, Guaymas y Álamos. Instaló el servicio de energía eléctrica para el alumbrado público. Introdujo 300 km de red telegráfica, creó el primer sistema de becas del Estado, el colegio secundario de Álamos y los sistemas de agua de Álamos, Hermosillo, Guaymas y Nogales.

Sorprende que en su obra La sucesión presidencial, Francisco I. Madero lo reconoce: “El señor Corral como gobernador de Sonora fue muy superior al General Torres y al señor Izábal, por cuyo motivo es popular en aquél estado” (p.248).

Además, en el proceso, realizó inversiones en minería, molinos harineros, producción de energía eléctrica y con Próspero Sandoval y Baudelio Salazar obtuvo en septiembre de 1897 la concesión para establecer el Banco de Sonora y que abrió sus puertas el 10 de enero de 1898 con un capital de $500,000 pesos, de los que el 10% era aportación de Corral Verdugo.


Arriba, la sucursal original del “Banco de Sonora” en la Plazuela Hidalgo en Hermosillo –en una fotografía de 1940, cuando ya albergaba la Alianza Hispano Americana–; abajo, ese mismo banco pero con sucursal en Guaymas, inaugurado en 1898 que se alojó en un suntuoso edificio en la calle Tampico (ahora Obregón) entre Yáñez y Porfirio Díaz (ahora Garmendia), con proyecto y construcción a cargo del ingeniero polaco-americano Arthur F. Wrotnowsky –que lo modeló a partir del “Hibernia Bank” de San Francisco–, diseñador que también edificó el Palacio Municipal y la Cárcel de Guaymas (ahora museo del INAH).



Además, en Guaymas Corral se asoció con Luis A. Martínez con quien fundó la Compañía Industrial y Explotadora de Maderas, S. A. que producía energía eléctrica, hielo y fósforos, además de dedicarse a la venta de madera, talleres de fundición, fábrica de carretas y carpintería; ahí también conoció a Ernesto R. Canseco, un joven ingeniero militar destacado en el puerto con quien entraría en contacto después…

En Hermosillo, el matrimonio Corral/Escalante habitaba una gran casa sonorense tradicional, edificada años atrás y adecuada a las necesidades familiares; abajo, en una imagen tomada en 1904, cuando se hicieron homenajes a don Ramón Corral y su esposa (por lo que aparece un arco triunfal sobre la entonces calle de Hidalgo), aparece la casa -que aunque modificada aún existe- edificada en las actuales calles de Pino Suarez (Hermosillo-Nogales), entre Felipe Salido y Bavispe.



Al interior, la casa mostraba la tradicional distribución en torno a dilatados patios protegidos del sol con colgaduras retráctiles, en cuyos grandes corredores se podía gozar lo íntimo en aireada amplitud; un elemento sorprendente en la imagen de abajo, que corresponde a una fotografía que se conserva en el acervo fotográfico de la “California Historical Society” y está fechada en 1899, es la instalación de una lámpara eléctrica de arco, iluminación que seguramente formaba parte de las aventuras de Corral que por esas fechas dotaba de energía eléctrica a la ciudad.





Desde 1890, cuando el presidente Porfirio Díaz enfrentó una crisis financiera provocada por la pérdida de cosechas y la devaluación del peso ‒debida a la depreciación de la plata en los mercados mundiales‒, sumada a la guerra del Yaqui en el noroeste, la “paz y prosperidad” de su mandato se vieron amenazadas para las elecciones federales de 1892; en abril se creó un grupo llamado “Unión Liberal” que apoyó la reelección del general Díaz, grupo que al poco tiempo llegó a conocerse como “los Científicos” (sobrenombre que se consolidó cuando afirmaron que tenían el propósito de "…abogar por la dirección científica del gobierno y el desarrollo científico del país…") por sus argumentos apuntalados en las ideas positivistas de Auguste Comte. Aquella unión -que nunca llegó a consolidarse como partido político-, fue encabezada primero por Manuel Romero Rubio, luego José Yves Limantour y para 1905 era discretamente conducida por Corral.

En la notable fotografía de abajo, captada a principio de 1910 por Manuel Ramos -durante la entrega de premios a los cadetes del Colegio Militar en la tribuna monumental de Chapultepec-, podemos identificar a algunos de esos Científicos: bajo el dosel al Presidente Díaz flanqueado por Ramón Corral (Gobernación) e Ignacio Mariscal (Exteriores); a la izquierda, se distinguen sobre el estrado principal Enrique Creel, Guillermo Landa, Justo Sierra (Instrucción Pública), Justino Fernández (Justicia), José Y. Limantour (Hacienda) y a la derecha Manuel González Cosío (Guerra y Marina) con Leandro Fernández (Comunicaciones).



Para 1900 -al integrarse al gabinete-, don Ramón Corral engranó en ésta maquinaria y como Gobernador del Distrito Federal primero -sustituyendo a Guillermo Landa y Escandón- y ministro de Gobernación después; se integró rápidamente al grupo que con el paso del tiempo, el popular llamaría de “Los Cien tísicos” y mudó definitivamente su residencia a la ciudad de México. Abajo, en una imagen con parte del gabinete de 1907, aparecen detrás del presidente Díaz, Justo Sierra (Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes), Justino Fernández (Secretaría de Justicia), José Yves Limantour (Secretaría de Hacienda y Crédito Público) y Ramón Corral (Secretaría de Gobernación).



Así, no resulta extraño que Corral escogiera la Calle de las Artes como sitio para edificar su nueva residencia, sobre todo si consideramos que apenas a unas calles y en esa misma línea estaría la casa de don Guillermo Landa y Escandón (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2012/11/la-casa-de-don-guillermo-de-landa-y.html) y poco más al oriente -apenas 1,500 metros más adelante-, se encontraba la casa del propio general Porfirio Díaz, donde aquella calle –ahora Venustiano Carranza– se llamaba “De la Cadena” (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2012/10/la-sala-de-armas-en-la-casa-de-porfirio.html). Abajo, la casa de don Guillermo Landa y Escandón, en una toma de los años treinta.



A apenas cuatrocientos metros de donde el Gobernador Landa edificaría a partir de 1903 su casa en la esquina de la 2°Calle de Artes y Calle de los Inválidos, el aún Gobernador de Sonora y futuro Regente de la Ciudad de México -Ramón Corral Verdugo- adquirió un predio de poco más de 850 m² en lo que había sido la Colonia de los Arquitectos y desde 1891 se había asimilado a la Colonia San Rafael.

¿Qué mejor manera de llegar a casa que atravesar el Paseo de la Reforma, admirar la escultura dedicada a Cristóbal Colón y tomar la Calle de Artes, detrás del Café Colón?



Aunque la fotografía oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto que aparece abajo es muy posterior, la toma nos permite ver el Paseo de la Reforma en la ampliación de la glorieta con el monumento dedicado a Cristóbal Colón y donde he marcado el cruce con la Calle de las Artes sobre la que he señalado el terreno de la casa Corral/Escalante y donde es muy sencillo distinguir el perfil de la Casa Landa.



La edificación de la casa fue uno de los elementos que permitieron a don Ramón Corral integrarse rápidamente a la maquinaria de la sociedad capitalina y se transformó en eje de la vida de sus hijos y esposa.

Don Ramón, que había nacido el 10 de enero 1854 en la Hacienda de Mercedes -Álamos, Sonora- habría sido bautizado el 21 de enero de ese año. Sus padres fueron Fulgencio Corral Rochín 1834-1868 y María Francisca del Sacramento Verdugo Almada; como ya hemos visto, casó el 25 de febrero 1888, en Hermosillo -Sonora-, con Amparo Vélez de Escalante Montijo (1865-1952).



Nos dice Rafael Sánchiz que concibieron 11 hijos:
Leonor Corral Escalante (n.1885, casada el 16 de octubre 1918 con José Abiega Frías 1891); Enrique Corral Escalante y Alfonso Corral Escalante que murieron en la infancia; Amparo Corral Escalante (1889-1976, casada el 8 de abril 1911 con Guillermo Obregón Gómez-Vélez 1882-1945); Ramón Corral Escalante (que casaría con Guadalupe Canalizo); Carmen Corral Escalante (casada con Manuel Ramos Sauri); Hortensia Corral Escalante (1893-1984, casada el 27 de mayo 1920 con Federico Antillón Castañeda 1893-1942); ya nacida en la Ciudad de México, Amalia Corral Escalante (n. 1900 y que casaría el 28 de febrero 1924 con Rafael Ramos Urrea 1888); Alberto Corral Escalante (n. 1903 y casado con Maclovia Lacy Araiza 1903-1991); Alejandro Corral Escalante (n. 1907 casado con María Camou Loaiza 1908-1989); finalmente Elvira Corral Escalante (que casaría con Rafael Izabal Monteverde). Abajo, en una fotografía que probablemente haya sido captada en 1910: “Ramón Corral & Family”


Hortensia Corral Escalante (en la foto de pie entre sus padres y con cabello largo), que para 1920 casaría en el Templo de Santa Brígida con Federico Antillón Castañeda, había sido inmortalizada desde 1899 en los billetes del “Banco de Sonora S. A.”, al aparecer retratada en el medallón de los billetes de $5 y $10 pesos, diseñados por La American Bank Note Company de Nueva York y presentados en la sucursal de Guaymas en Septiembre de ese año.



Durante la “Guerra del Yaqui” Corral había cobrado fama nacional después de capturar al líder Cajemé (José María Leyva Pérez), aunque la manera de reprimir a los yaqui fuera calificada de feroz y sanguinaria. Gracias a aquel eficiente ejercicio, y luego de desempeñarse eficientemente como gobernador del Estado de Sonora, para 1900 fue escogido como Regente del Distrito Federal, puesto que dejaría tres años más tarde al ser designado Secretario de Gobernación por el Presidente Díaz.

Como ya dije, desde 1898, Corral adquirió para su esposa en la Colonia San Rafael un terreno con 22 metros de frente -norte- a la Calle de Artes y poco más de 850 m², sobre el que se edificó una peculiar construcción de ecléctica presencia, aparentemente a cargo del ingeniero Ernesto R. Canseco; en algún momento, se agregó a ese predio original un segundo terreno, con frente a la calle del Sur -Sadi Carnot- y 790 m² que serviría como jardín y había sido parte de la propiedad que en 1862 había reservado para sí el Jalapeño don Francisco Somera, y que tenía ya edificada alguna construcción en la esquina.



Ha sido complejo establecer la autoría del diseño y ejecución de la casa, ya que de Ernesto R. Canseco hay poca información, aunque su trabajo haya sido relevante al colaborar con el ingeniero Miguel Ángel de Quevedo para ejecutar la fábrica de cigarros del Buen Tono y tener en su haber un importante número de casas, en especial edificadas en la entonces naciente Colonia Roma.



El dato de autoría lo proporcionó del Dr. Luís Ortiz Macedo, que en una larga plática en Mayo de 2003 –cuando trabajaba en su texto “La Historia del Arquitecto Mexicano S. XVI a XX– me mostró una imagen de la casa con el nombre “E. Canseco -1900-” tallado a un costado del arco de acceso; de ser correcto el dato, es factible asumir que Corral conoció a Canseco cuando estaba destacado en Guaymas como Inspector de Salubridad y que luego inició una exitosa carrera construyendo mercados y escuelas. Puedo añadir la información proporcionada por Katzman acerca del Ingeniero Canseco, que fue ingeniero Militar y ejerció como profesor en escuelas de Veracruz, y construyó además los mercados Martínez de la Torre y Dos de Abril en 1894, así como el de “Santa Catarina” -La Lagunilla- en 1903 y que aparece fotografiado abajo.




En un número de la revista “El Mundo Ilustrado”, correspondiente a 1908 y que reproduzco gracias a la generosidad del arquitecto Iván San Martín, apareció una página completa dedicada a “La Residencia del Sr. Vicepresidente de la República” en la que se mostraban tres fotografías acreditadas “(Fots. ¨Heraldo¨)”.



Las imágenes muestran primero el exterior de la casa -fachada norte-, vista en alto desde la acera de enfrente, y donde se puede apreciar que la edificación se colocó liberándola de las colindancias y remetiéndola media decena de metros, permitiendo un amplio acceso peatonal al centro y otro vehicular a la derecha; además, se hace evidente que en el terreno ya había grandes árboles –plantados sin duda en el predio cuando era propiedad de don Francisco Somera– y que hacia el fondo existió un edificio de servicios que probablemente albergaba cocheras y habitaciones.



La volumetría corresponde a la tradición de vanguardia en el momento, presentando un edificio como una Villa o “Quinta de descanso”-con dos pisos completos y un semisótano-, que integra elementos de inspiración historicista que van desde un torreón de mirador triforado y remate a la manera de un campanile toscano, y que arranca sobre unos potentes arcos de medio punto que conforman el pórtico central para acceso ceremonial a la casa, hasta una torre circular con remate/mirador y techo cónico –de inspiración romántica-, pasando por el volumen de habitaciones principales, con elementos gotizantes y rematado por un techo inclinado y con pináculos a la manera francesa…

Y para entender mejor, me permito citar una nota en “El Mundo Ilustrado” aparecida en 1908:

“El Palacio de los Sres. Corral ha venido á embellecer en alto grado aquel aristocrático rumbo de la Metrópoli, donde tantas y tan suntuosas residencias tienen su asiento. Y decimos que ha venido á embellecerlo, porque su estilo arquitectónico y los materiales empleados en la obra, hacen de ella una de las primeras que ahí existen. Su fachada, de cantera blanca y morada, es muy artística; luce en ella en toda su incomparable opulencia el estilo romano, contribuyendo a hacerla mucho más hermosa dos torreones que la coronan, y que corresponden: uno, a la entrada principal, y el otro al ángulo oriente-norte… El ángulo poniente-norte está rematado por una manzarda que resalta notablemente el buen efecto del conjunto, y que forma un tercer piso.”


La imagen central corresponde a la “sala de recibir” donde muebles de singular diversidad estilística forman un ajuar complementado con colgaduras y lámpara eléctrica.

Volviendo a la nota de “El Mundo Ilustrado” de 1908, se habla de la imagen del Salón de Recibir, en donde sentada aparece -supongo- Amalia Corral Escalante:


“En cuanto á la distribución interior, solo diremos que es de lo más bien logrado que pueda encontrarse en México… Los salones son muy armoniosos, distinguiéndose especialmente el de recibir, que tiene vista a la calle y que esta amueblado al estilo Luís XV.”


Finalmente, en la nota de “El Mundo Ilustrado” que me proporcionó el arquitecto Iván San Martín, se habla de la imagen del “Hall”, donde aparecen ahora -supongo también- Amalia, Alberto y Alejandro Corral Escalante en una silla:

“El «Hall» es digno de las más elegantes residencias particulares de Europa ó de los Estados Unidos, no solo por su amplitud, sino por la riqueza de su decorado y por su bien estudiada situación con respecto a los salones. Hacia el fondo, se ve una cómoda escalera que se abre en dos tramos y que comunica directamente con la planta alta.”


Yo agregaría que en ese Hall –al que ya se atribuyen connotaciones funcionales– se vuelve a hacer aparente el eclecticismo del conjunto, donde frente a la chimenea de inspiración renacentista francesa, se agregaron columnas de orden corintio, escalera victoriana, tapete oriental y piano alemán, así como mesa sillones y macetas de amplísima derivación estilística.




Los textos que he citado, aparecen acompañados de la imagen de arriba, que capta nuevamente a los niños Corral Escalante, ahora en la escalera de acceso al cobertizo de la casa; esa escalera sería rampa donde en diversas ocasiones fueron captadas personalidades del mundo político mexicano, cosa que ejemplifico con la fotografía de Casasola captada en 1910, que muestra al vicepresidente Corral, acompañado del Ministro de Hacienda José Y. Limantour, camino a la toma de posesión…



Recuérdese que para 1904 se reformó la Constitución, creándose la Vicepresidencia de la República. Así, Corral fue electo junto con Porfirio Díaz para el sexenio 1904-1910 y de la casa en Artes salió hacia su toma de posesión; las noticias de la época informaban de presiones por parte de inversionistas extranjeros, que recomendaban un personaje hábil y capaz pero más joven que don Porfirio por si fallara su salud -para la época Díaz contaba ya 74 años, mientras que Corral apenas llegaba a los 50-. Abajo, una postal de 1904…



Un factor indispensable a considerar para la carrera de Ramón Corral, es la presencia de Amparo Vélez de Escalante Montijo señora de Corral; para muchos, ejerció una influencia importante en su marido, que se ha comparado al influjo refinador que Carmen Romero Rubio de Díaz tuvo sobre el presidente; hija de don Vicente Vélez de Escalante Rodríguez -que en once ocasiones fuera electo Alcalde de Hermosillo y acaudalado comerciante sonorense- había tenido una refinada educación en el sur de los Estados Unidos, formación que fue clave en el desarrollo de la familia Corral y en la trama que se desarrollaba tras bambalinas.

Abajo, en una fotografía tomada en 1907, dentro del apenas inaugurado Casino Español, aparecen al centro la señora Amparo Vélez de Escalante Montijo señora de Corral (muy alta, de negro y abanico en mano) y su esposo el vicepresidente de México, durante una recepción para su hija Amparo Corral que celebraba su XVIII cumpleaños.



Por un lado, Doña Amparo insistió en una minuciosa educación para todos sus hijos -incluidas las mujeres-, cosa que sorprendió a propios y extraños…
Ya Hortensia Corral (n.1893) era conocida desde 1899 por los billetes del Banco de Sonora, y mientras que Leonor -la hermana mayor- (n.1885) era afamada por su simpatía y conocimiento, “Amparito” Corral (n.1889) era reputada por la belleza e inteligencia que -se decía- había heredado de su madre…



Carmen Corral Escalante, que eventualmente casaría con Manuel Ramos Sauri y destacó como administradora, aparece abajo en una fotografía que se tomó en el Hall de la casa de la calle de Artes hacia 1910, en el mismo sitio que años antes sus hermanos menores habían sido captados en una de las fotografías que aparecieron en El Mundo Ilustrado dos años antes.



En 1904, doña Amparo había acompañado al Vicepresidente -su marido- en un viaje a los Estados Unidos (San Luis Missouri, en representación del Presidente Porfirio Díaz), en el que durante el regreso a principio de noviembre, hicieron un triunfal recorrido por Sonora y fueron recibidos en Hermosillo con pompa y celebraciones. La nota más importante -que apareció en los diarios norteamericanos de St. Louis- fue el que “Mrs. Corral” fungiera como interprete durante la visita de estado…

En la imagen de abajo, el Vicepresidente Corral acompañado de su esposa y con el general Torres y Alejandro Redo, dentro del tren Presidencial durante su estancia en Hermosillo.



Sin duda alguna, doña Amparo, era una mujer excepcional: en una fotografía que siempre me ha sorprendido y que corresponde a la inauguración de las obras del “Manicomio General” (La Castañeda) el 1º de septiembre de 1910, la apertura incluyó un paseo por los edificios y una amplia y detallada visita a la edificación de Servicios Generales, donde fue captada la comitiva que acompañaba al presidente Díaz. Aunque la esposa del presidente estaba presente, Porfirio Díaz caminó por los jardines dando el brazo a la señora Amparo Escalante de Corral, a quien siempre consideró “Dama excepcional” y se mostraba interesada en los aspectos funcionales del nuevo edificio…


En palabras de Liceaga: “Éste, es un momento importante para nuestro país: estamos ahora a la par de las naciones civilizadas, marcando el rumbo de la ciencia y la atención a quienes se benefician de ella…”



El 21 de agosto de 1910, Díaz y Corral fueron proclamados presidente y vicepresidente, por un período que terminaría el 30 de noviembre de 1916; las “Fiestas del Centenario de la Independencia de México” entre el 1 de septiembre y el 6 de octubre de ese año, fueron sin duda un parte aguas en muchos -muchos- aspectos y en lo referente al Vicepresidente Corral, las actividades se multiplicaron y a pesar de sufrir nuevamente los efectos de aquel tumor en la garganta que se había tratado en 1900, concertó la distribución de innumerables eventos, incluyendo la inauguración -sobre el Paseo de la Reforma- de la Columna de la Independencia el 16 de septiembre…



Ramón Corral Verdugo es una figura compleja y para septiembre de 1910 motivo de amplia especulación; en algunos textos, se puede leer que “…La fama de Corral fue una de las causas de la conflagración de la Revolución mexicana”, mientras que otros lo consideran “…mano derecha del presidente e invaluable en la sobria manera de enfrentar la crisis”.

En una fotografía captada el 9 de septiembre de 1911, al centro el Presidente Porfirio Díaz -que recibía una condecoración enviada por el Rey de España-, acompañado por Ramón Corral (Vicepresidente y Secretario de Gobernación) y Enrique Creel (Secretario de Relaciones exteriores).



Durante las “Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México” la casa Corral-Escalante se vistió de gala, ya que recibió varias comitivas extranjeras; según el texto de Genaro García, “La ciudad de México, al llegar los días de la celebración del Centenario, se apresuró a presentarse ataviada… y procuró adornarse de la mejor manera posible en fachadas y casas particulares, que, con deseos patrióticos, iluminaron sus casas y las embellecieron con banderas y flores…”


Arriba, “La casa del Sr. Vicepresidente de la República” en la 4° de Artes, según apareció en “Crónica Oficial de las Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México” (p. 145), publicada en 1911; para entonces, al frente ya se notaban la dos palmeras (Phoenix canariensis) plantadas en 1905 y la familia estaba en París, acompañando a Ramón Corral enfermo…



El 28 de marzo de 1911, el Vicepresidente y Secretario de Gobernación entregó su renuncia al secretario de Relaciones Exteriores -Francisco León de la Barra- que no la admitió sino hasta mayo, haciéndola coincidir con la del Presidente Díaz.

En París, Corral buscaba la cura del cáncer que creía haber desterrado años antes (unos dicen tumor en la garganta, y otros hablan de cáncer pancreático). Consciente de que su mal no tenía cura, pasa los últimos meses de su vida acompañado de su esposa Amparo y varios de sus hijos; nurió el 10 de noviembre de 1912 en París, y desde entonces sus restos están tendidos en el cementerio de Pére-Lachaise (división 11) a unos pasos de Luigi Cherubini y Frédéric Chopin y cerca de Auguste Comte...




Luego de la turbulencia revolucionaria y a pesar de lo que sucedió con otras residencias de miembros del régimen, la casa Corral-Escalante se conservó en muy buenas condiciones y en manos de los descendientes, hasta que fue vendida en los años cincuenta para ser destruida en 1962. Me gusta la fotografía de abajo, en donde las palmeras Phoenix canariensis han crecido por cincuenta años y apenas un remate en la ventana de la mansarda ha desaparecido…



Desde hace algún tiempo, el predio principal está a la venta en diversos portales: “Maestro Antonio Caso #76 Colonia San Rafael, Del. Cuauhtémoc, CP. 06470 Superficie del terreno: 628.0m2 terreno, 1,800m2 construcción. En venta por 23 millones”




Sobra decir que al paso del tiempo, el entorno ha cambiado sustancialmente…







Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html