sábado, 30 de abril de 2016

Loma del Rey 920, Lomas Chapultepec.




En lo que de origen se llamó “Loma de la Pila vieja” y luego se bautizó como “Loma del Rey”, en un terreno que ahora ocupa una edificación moderna con frente a la avenida Explanada N° 911 -en el “Chapultepec Heights” que ahora llamamos Lomas de Chapultepec-, se edificó en 1927 una peculiar residencia con características neo-góticas que desafortunadamente fue destruida a principio de siglo, aunque se conserva una serie de curiosas fotografías que aquí muestro.



Habrá que comenzar por la zona en que se edificó la casa…

La Hacienda de San Juan de Dios de los morales se amplió de manera significativa al paso de los años, y para 1871 -cuando su entonces propietario el Sr. Eduardo Cañas solicitó a los ingenieros Fernando Rosenzweig y Luis Bolland un levantamiento de la propiedad-, la extensión era sorprendente.

Abajo, en un fragmento de ese plano fechado en 1871 (que se expuso en la Biblioteca Francisco Javier Clavijero de la UIA), aparece la sección sur del levantamiento, donde se distingue la “Loma de la Pila vieja” –zona en la que hoy está parte de Lomas de Chapultepec– colindando hacia el sur con las tierras que correspondían al “Molino del Rey” y que ahora forman parte del Bosque de Chapultepec y Panteón Civil de Dolores. Como referencia he señalado con un círculo rojo la Casa Grande de la hacienda, que se conserva como restaurante y en naranja el camino que llevaba a la casa y que hoy conocemos como Avenida presidente Masaryk; abajo, una estrella marca el sitio aproximado en que se edificó la casa de la que trata ésta entrada.


Al paso del tiempo, la hacienda pasó a propiedad de la familia Cuevas Rubio, y luego de la muerte de don Eduardo Cuevas Lascurain en 1920, la extensa propiedad se distribuyó entre los diversos fiduciarios, cosa que tendría trascendentes ramificaciones para con el esposo de doña Ana Cuevas Lascurain: Doña Ana Ambrosius (nacida Cuevas Lascurain) nació en 1876, en la hacienda de San Juan de Dios, hija de José Eduardo Cuevas Rubio y Ana Lascurain Gómez-Valdés de Cuevas Rubio y que casó el 24 de septiembre 1902 con Julio R. Ambrosius (Ambrocios en viejos documentos) dedicado a muy diversas ramas del comercio y especulación.

En 1921 se creó la “Chapultepec Heights Company, S.A.”, una sociedad mercantil que contaba cinco socios, a la cabeza de cuyos accionistas estaba José Certucha, respaldado por Julio Ambrosius como vicepresidente; la sociedad contaba el respaldo capital de los norteamericanos Samuel W. Rider y Benjamin T., además de un ciudadano inglés -ligado con la tradición maderista y que en 1918 había casado con la hija del arquitecto Antonio Rivas Mercado-, de nombre Albert Blair.

La nueva sociedad mostró gran destreza en el negocio de la “urbanización moderna” al adquirir de la familia Cuevas y a precio francamente irrisorio (en varios documentos aparece como a centavo el metro), varias secciones de los terrenos que habían conformado la “Hacienda de San Juan de Dios”, específicamente la fracción sur de la “Loma de la Pila vieja” y las barrancas de Barrilaco y Tecamachalco.



La “Chapultepec Hieghts Co.” logró ligar ese nuevo desarrollo –cuyo diseño se encomendó al arquitecto José Luís Cuevas Pietrasanta– con la prolongación de la “Calzada de la Exposición” que atravesaba Chapultepec y promovió la donación de terrenos que habían pertenecido al Rancho de Anzures para ampliar el bosque hacia el nor-poniente –en lo que hoy llamamos la segunda sección de Chapultepec-.

La primera sección que se puso a la venta en diciembre de 1921 fue la parte baja –la sección oriente de la urbanización-, con el nombre de “Loma de Bella Vista” y las calles que flanqueaban al que ya se denominaba “Ampliación del Paseo de la Reforma”, cuyos nombres (escogidos por la señora de Blair) homenajeaban hitos nacionales: Calle del lago de Pátzcuaro (hoy Monte Elbruz), Calle del Ajusco (hoy Montes Pelvoux), la Calzada del Castillo de Chapultepec (hoy Boulevard Manuel Ávila Camacho, pero que todos llaman Anillo Periférico), la calle del lago de Chapala (hoy Montes Urales), La calle del Volcán (que conserva el nombre transformado en avenida) y la Avenida El Prado con sus secciones hacia el norte y sur del Paseo...



Desde diciembre de 1921, y a través de la “Mexican International Trust Company”, “Chapultepec Hieghts”, ofrecía terrenos a $3.oo pesos el metro cuadrado, con el 20% de pago inicial y un plazo de sesenta mensualidades para saldar, o 20% de descuento al pago de contado y un 20% adicional si se construía en un plazo de seis meses. Al adquirir lotes desde 920 hasta 3,000 m², se ofrecían “calles pavimentadas, banquetas con tiras de zacate y arboleda, luz, agua y drenaje” en una “Urbanización perfecta de suelo firme” y que no se inunda…

Así, para el año siguiente, ya se podían ver algunas casas edificadas en el nuevo fraccionamiento; abajo, en una sorprendente fotografía fechada en 1923 y tomada desde la Calzada del Castillo de Chapultepec (que hoy llamamos Periférico) aparece la línea del Ferrocarril de Cuernavaca y las residencias edificadas sobre la calle del lago de Chapala (hoy Montes Urales) y a la extrema derecha, los árboles de la Avenida El Prado; a la extrema izquierda se distinguen las primeras edificadas sobre el Paseo de la Reforma.



El fraccionamiento se presentaba como “La Primera Ciudad Jardín de México” y planteaba residencias de tipo campestre, rodeadas de jardines y con bardas bajas de alambrada, donde la propuesta arquitectónica era de tradición inglesa y/o norteamericana -aclimatada a México-, pero emulando edificaciones como “House at the Garden City” de Letchworth (Hertfordshire, Inglaterra), diseñada cerca de 1906 y que tanto José Luís Cuevas como Albert Blair conocían y pretendían emular.




Arriba, un inserto publicitario de la “Chapultepec Hieghts Company”, que apareció en la revista Continental de Noviembre de 1926; abajo otra impresión publicitaria de ese mismo año, en que se hace gala de las ventajas del fraccionamiento, así como de alguna de las nuevas edificaciones con arquitectura de influencia americana, que retomaba los principios del Arts and Crafts movement, con diseños que recuerdan los de Irvin J. Gill o Greene & Greene.



Si bien durante los primeros años el estilo predominante en “Chapultepec Heights” fue el de un eclecticismo “a la inglesa”, desde el principio se manifestó una cierta heterogeneidad estilística, con residencias de muy diversas corrientes, que respondían tanto al “American Cottage” como al clasicismo académico; un representante de ésa diversidad es la casa que con diseño inicial de Adamo Boari se edificó en la Avenida Explanada N° 318…



La corriente que eventualmente se transformó en vanguardia resultó ser el “Spanish Colonial Revival” que en California cundía en desarrollos como Beverly Hills, y en México se conoció como arquitectura Californiana. Ese estilo permitía dar solidez al movimiento nacionalista con diseños que simultáneamente miraban orgullosamente al pasado colonial y a la vanguardista arquitectura de la California Hollywoodense; dos buenos ejemplos de esa arquitectura son las casas que en el Boulevard de los Virreyes N° 605 (en la misma manzana que la casa que nos ocupa) y la Avenida Explanada N° 1210 (apenas a una calle de la casa que nos interesa) diseñaran los hermanos Martínez Negrete por un lado y el ingeniero y arquitecto Francisco J. Serrano por otro.





No es entonces de extrañar que asociemos “Las Lomas de Chapultepec” con la arquitectura neocolonial que tanto se popularizó en sus terrenos (ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/09/la-casa-ambrosi-carraro-en-reforma-lomas.html) y tendamos a olvidar que en los primeros años del fraccionamiento, se dieron otros muchos experimentos estilísticos, de los que prácticamente todos se han perdido al paso de los últimos años.

Uno de los ejemplos más sugestivos de esa acomodaticia corriente nacionalista, es la estructura que fuera pórtico (arco) de entrada al fraccionamiento, que incorporó una vanguardista “Estación de servicio de la Huasteca Pertoleum Company” bajo una cubierta de cristal enmarcada por una estructura “colonial” a manera de una rotonda, al cruce de la prolongación del Paseo de la Reforma y la Calzada del Castillo de Chapultepec; años más tarde, la puerta sería sustituida por el monumento/fuente que conmemora la expropiación petrolera (Ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-fuente-de-petroleos.html).



Muchos son los ejemplos que puedo dar de esos ensayos arquitectónicos, pero baste saber que con el paso de los años, las lomas que constituían el fraccionamiento, se poblaron de una arquitectura sobria, que consolidarían la imagen –casi homogenea– que por años se tuvo del fraccionamiento; un ejemplo, es la vista que aparece abajo, que nos muestra la calle de Sierra Tarahumara –mirando hacia el oriente–, al cruce de la barranca de Barrilaco y la calle de sierra Tezonco que la bordea.


Lo curioso, es que antes de esa consolidación estilística, por 1926, el panorama de esas lomas era bastante diferente, aunque fuera simplemente por la cantidad de lotes sin edificar…





Arriba, aparece la segunda imagen coloreada del álbum, que muestra la casa habitación (a la derecha) edificada con frente a la Avenida Explanada y que entonces llevaba el número 920. La toma de 1926 o 27 mira hacia el norte, dando la espalda a la ovalada glorieta donde se encuentran el Boulevard de los Virreyes y la avenida Explanada y donde a la extrema izquierda se pueden ver los cruces con Monte Athos y Prado Sur, visto todo desde la zona más alta de la “Loma de la Pila vieja” que para entonces se llamaba “Loma del Rey”; sorprendentemente, a lo lejos, se distingue clarmente el Cerro del Chiquihuite sin las antenas que hoy lo caracterizan…

Esa imagen, corresponde al álbum “El Castillejo Gótico en la Loma del Rey” (aproximadamente 25 x 35 cms. y encuadernado en piel) del que me permito mostrar las “foto-pinturas”.



En una de esas afortunadas coincidencias que se dan ocasionalmente, el nieto de los propietarios originales me permitió fotografiar en 1989 un álbum que retrataba la casa al ser entregada por el arquitecto en 1927 –aún sin amueblar–, con una serie de imágenes coloreadas que muestran las características generales del inmueble y sus acabados; una única condición para el préstamo, fue no mencionar el nombre de los propietarios –y diseñador– del inmueble…

El álbum con pastas forradas en piel, ajusta 28 páginas de cartulina fantasía, a las que se adhirieron 34 imágenes de gran formato (8x10), una de formato doble (8x19) y 12 imágenes más pequeñas que muestran detalles, todas coloreadas en una técnica mixta que incluye tintas translúcidas, lapiz seco y lo que pareciera ser “wash”.

La diversidad técnica de la “foto-pintura” es sorprendente y cubre un amplio abanico que va desde retoques muy ligeros, en los que se reconoce claramente la impresión fotográfica debajo del color, hasta la aplicacion de una capa pictórica gruesa, que por si misma define la imagen…


Arriba, un detalle de la escalera exterior del torreón de la casa, imagen en que se alcanza a percibir lo sustancial de la capa pictórica sobre la impresión fotográfica. Quisiera anotar que las fotografías que tomé en 1989 se hicieron con película Ektachrome (diapositivas), por lo que las imágenes que presento han pasado por varios procesos de reproducción y por lo mismo han perdido mucha de la definición, brillantez y nitidez originales.

Además de las “foto-pinturas” montadas sobre las hojas del cuaderno, insertas al final, había un par de fotografías sin colorear, con trazos para una posible ampliación de la casa. Salvo el título en la portada, no hay otros textos…




El álbum inicia con una imagen de la fachada principal -poniente- de la casa, vista desde la Avenida Explanada, donde se distingue la reja ornamentada y el acceso de automóviles, y luego de un espacio jardinado, la construcción del “Castillejo Gótico”. Como referencia, abajo aparece el “Plano completo del nuevo fraccionamiento de Lomas de Chapultepec” (51 x 81 cm.), publicado por "J. R. Guadarrama - Agente de Ventas-, México Noviembre 5 de 1928"; en la parte baja, con una estrella, he marcado el sitio donde en 1927 se edificó la casa sobre la manzana N° 76 y en un terreno de casi 900m². Más abajo, una toma oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto, que aunque fechada en 1937 (casi diez años después), muestra Las Lomas de Chapultepec y a la izquierda la “Loma del Rey”, donde también una estrella señala la edificación…






Sin seguir el orden en que aparecen las imágenes en el cuaderno, muestro ahora las imágenes a manera de un recorrido que permita ilustrar las características de la edificación.

Abajo, la puerta de entrada a la propiedad, flanqueada por dos grandes pilares rematados con pináculos a la manera gótica; en la de la derecha, aparece el número 920 de avenida Explanada. Sorprende la ornamentación de picos de la verja y notar que derás de la reja, en la colindancia, la separación contra el predio aledaño se da apenas con una reja de alambre, en preparación para ser disimulada por vegetación.



Al traspasar la puerta, mirar hacia el norte permitía ver el jardín frontal, con diseño de dodecagrama, al centro del que se había plantado una araucaria que sobrevivió en el sitio hasta los años noventa. No deja de sorprender el mirar luego de la reja de colindancia la Avenida Explanada y sus cruces con Monte Athos y Prado Sur.



Abajo, la volumetría general de la casa vista desde el norte, en lo que hoy es la calle de Luís de Velazco. A la derecha destaca la torre mirador a cuya cima se llegaba por la escalera exterior que se alcanza a distinguir al extremo de la imagen; al centro, el salón formal que se distingue por el techo a dos aguas, chimenea y dos ventanas apuntadas. A la izquierda el volumen de dos pisos que abajo albergaba concina y antecomedor, y en la parte alta una peculiar habitación con chimenea y no comunicada con las otras recamaras. En la parte baja y derecha de la imagen, se alcanza a distinguir la escalera que desciende al semisótano.





Arriba, la fachada sur de la casa, donde al centro destaca la marquesina del acceso principal y en la parte alta el trabajo de filigrana que remata la composición. A la izquierda destaca el volumen de las habitaciones y detrás, aparece la torre mirador de planta octagonal; a la extrema derecha, se distingue el “Bay window” del gran comedor que miraba hacia el oriente, con dirección al Boulevard de los Virreyes.

De las imágenes coloreadas que muestran la casa en 1927, siempre me ha sorprendido la que corresponde al edificio de cochera al extremo sur-oriente del terreno, dentro de la que se deja adivinar un maravilloso Chrysler Phaeton B-70 de 1924…





Acceder a la casa debió ser todo un acontecimiento, particularmente al descender del auto, bajo la ornamentada cornisa que pendía de dos cadenas que enmarcaban un pequeño rosetón…

Abajo, la esquina sur-poniente de la edificación -camino de acceso a la casa-, con la dosel del acceso principal de la casa y al fondo la cochera y habitación de servicio.



Un óculo -a modo de rosetón -, remata la composición de la portada principal, de la que sobresale una marquesina sostenida por cadenas; la singular composición que pretende rescatar elementos góticos a la manera del eclecticismo decimonónico, está aderezada con troneras y escudos de armas que defienden la puerta, inserta en un arco apuntado y engalanada con una reja dorada provista de vidrios opalescentes y multicolores –puerta que aunque parece pequeña, abatía una hoja de 1.60 x 2.65 m–. Abajo, la portada de acceso a la casa…



Traspasada la puerta, el interior de la residencia era, de forma bastante literal, un mundo aparte…


Arriba el cancel de la puerta, que con una mampara de cristal permitía el acceso a una antecámara, pero sin pasar directamente al interior del “Gran Salón”, cosa que se lograba por puertas de cristal en los ochavos de la pantalla; de uno y otro lado, se hallaban guardarropa y medio baño para las visitas.

Abajo, el ornamentado piso de mosaico de pasta de la antecámara, inserto en el que sorprende el riel de abatimiento del portón, cosa que permite colegir el importante peso de la puerta de herrería y cristales de colores.



Acceder al Gran Salón, diseñado a la manera de un Salón de Trono medieval, debió ser memorable; en las imágenes coloreadas del álbum, aún a pesar de la ausencia de amueblado o escala humana, puede percibirse la amplitud y clara intención romántica e historicista del ambiente creado, que quisiera transportar al visitante a la Europa del S. XII o XIII. Es interesante hacer notar que a pesar de encontrarse al centro del espacio construido, el salón está bien iluminado por innumerables ventanas en la parte alta del salón, además de que sorprenden las lámparas –incorporadas en todas las habitaciones de la casa– que adosadas a los plafones eran parte integral de la decoración interior.



La referencia histórica puede ser cualquiera de los salones que salpican la Europa medieval, pero considerando que no estamos en aquel continente, permítanme mostrar como referencia el Salón de Trono del Palacio de la Almudaina en Palma de Mallorca, con sus arcos ojivales que a intervalos regulares sostienen la viguería; el edificio de origen romano, era una modificación del alcázar musulmán iniciado en 1281 y que se prolongó hasta 1343, durante los reinados de Jaime II, aunque la estructura actual corresponda a la reconstruida en el siglo XIV, con sus diferentes espacios de carácter gotizante.



El Gran Salón permitía paso al que desde el punto de vista del diseño interior, era espacio más pródigo de la residencia, comedor formal que con esbeltas columnas y arcos apuntados, hacía clara alusión al triforio y clerestorio de la arquitectura del período gótico. Los arcos permitían deambular hacia el espacioso refectorio con sus muros detalladamente decorados, y que a la manera tradicional remataba en una amplia ventana salediza, al estilo de lo que luego se conocería como “bay window”…


Desafortunadamente no cuento imágenes que permitan ver el comedor amueblado, aunque es fácil imaginar la pesada mesa de madera y sillas labradas con opulenta filigrana, haciendo eco al trinchador anidado bajo el arco apuntado que se distingue en la decoración de los muros a la derecha. Al fondo, mirando al jardín trasero y hacia el oriente, destaca la tribuna con sus vitrales…


Muy a la manera en que durante el S. XIX se popularizó el neo-gótico, la casa de 1927 tiene un magnífico mirador a manera de tribuna volteando hacia el oriente, en lo que por tradición americana en México conocemos como “bay-window”; el saledizo ochavado que incorpora vitrales y puertas hacia el comedor, decorado todo minuciosamente, era además paso hacia la cocina y el jardín trasero.

Arriba, la tribuna vista desde el interior, con amplio paisaje hacia el oriente, donde hoy están los jardines de otras casas con frente al Boulevard de los Virreyes; abajo, la tribuna vista desde el exterior, donde además del mirador y sus vitrales, se ven otros volúmenes de la casa, incluyendo la alta torre octagonal de la fachada opuesta.



En una fotografía del pormenor, puede entenderse el nivel de detalle con que se diseñó y ejecutó ese espacio del saledizo ochavado, donde los pisos de mosaico de pasta y su cenefa empatan con la duela del comedor, mientras que una jardinera forrada de azulejo vidriado y decorado se prepara a contener las raíces de plantas trepadoras que rodearían los vitrales emplomados, todo respondiendo al pilar fasciculado que sostiene los arcos conopiales del comedor.



En otras imágenes de detalles de la zona de comedor, he agrupado fotografías de la puerta de arco apuntado que daba a la cocina una y al jardín la otra, una de las lámparas diseñadas exprofeso para el comedor y a la derecha un detalle de la decoración de los muros de esa habitación…





Muchos son los detalles fotografiados y coloreados que aparecen en el álbum, entre los que sobresalen uno de los vitrales del salón formal que miraba hacia el norte (arriba) o el grupo de ventanas con cristales de colores en el “solárium” del primer piso y vista hacia el poniente (abajo).



Dado que no es propósito de éste blog hacer un recuento exhaustivo de las imágenes, me permito incluir para terminar las habitaciones del poniente y su baño, ya que ilustran perfectamente las características funcionales de la residencia en sus dependencias privadas, aunque también sería interesante subir a las habitaciones de los hijos…




Curiosamente, desde el gran salón se tenía acceso directo a la recámara principal, pasando por una discreta puerta enmarcada por arcos ojivales; los aposentos privados incluían dos habitaciones, una alcoba y su baño, todas alineadas en el frente de la casa. Abajo, una imagen de la recámara sin amueblar, donde destacan el arco/respaldo para la cama, la lámpara integrada al plafón y el vitral de la ventana.




La alcoba estaba directamente comunicada con el baño, diseñado en derredor de otro vitral idéntico al de la recamara, en el que destacaba la tina-regadera y los armarios que la enmarcaban; frente a ésta y tomando las esquinas, encontrábamos excusado y lavabo, forjado éste en el ángulo de la habitación -empleando el mismo azulejo negro de la tina-, donde al espejo ojival, se añadían arbotantes con yelmos…


Es importante hacer notar que el baño incorporaba todos los servicios que usan agua y que además de drenaje y ventilación, había suministro de agua caliente, cosa aún novedosa en 1927. Complementaba el ajuar decorativo del baño el piso de mosaico de pasta, trabajado a manera de mosaico verdadero…


La alcoba estaba también comunicada directamente con la habitación baja del torreón, cosa que hace suponer que formaba parte de los aposentos privados; en la foto de abajo, podemos ver la habitación octagonal donde a través de las ventanas se adivina la escalera exterior que lleva a la parte alta de la torre.





Desde que comencé a preparar ésta entrada y mostré fotografías de “El Castillejo Gótico en la Loma del Rey” recibí comentarios de menosprecio por ésta arquitectura, calificándola de escenográfica; en un par de ocasiones, se me preguntó con ironía, si realmente era posible que me gustara esa arquitectura “ridícula y fantasiosa” e incluso se me dijo: “Me cuesta trabajo entender que esa construcción tenga algún valor”...

La idea de “Grandes Casas de México” es “…rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado…”, simplemente porque conocer lo que se ha hecho es una magnífica herramienta, y entender cómo ha evolucionado la ciudad y su arquitectura tiene un enorme valor intrínseco.


Arriba, en una toma oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1937 y que mira hacia el oriente, se distingue la “Loma de la Pila vieja” en que se edificó “El Castillejo Gótico en la Loma del Rey”. En primer término se distingue la Barranca de Barrilaco y al centro se marca con una estrella el sitio en que se edificó la casa; al centro izquierda de la toma se distingue el Paseo de la Reforma en la zona de “Lomas” y más arriba los terrenos de la Hacienda de san Juan de Dios de los morales en que se fraccionó Polanco. A lo lejos, aún se adivina el lago…

Abajo, una imagen de Google-maps captada en 2015, donde que se señala el terreno que ocupó “El Castillejo Gótico en la Loma del Rey” y que ahora alberga una nueva edificación.





Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html