viernes, 21 de febrero de 2014

Casa de la familia De Teresa / Romero Rubio, en la calle de San Andrés…


Casa de la familia De Teresa - Pesado / Romero Rubio - Castelló, en la calle de San Andrés hoy Tacuba.

“Palacio de mármol”



En la calle de Tacuba número 15, sobre la acera que mira al norte, encontramos una casa que pocos notan dada la cercanía del MUNAL y Palacio de Minería; el que algunos llaman “Palacio de Mármol” y otros casa Romero Rubio, fue construido en 1870 para don José De Teresa, casado con doña Susana Pesado y sus hijas Susana y Elvira. A pesar del tiempo, sus interiores muestran aún vívidamente una forma de vida en el México del S. XIX…



La casa se edificó en un terreno que había sido parte del Hospital de Betlemitas, terminado en 1754, siguiendo un diseño de Lorenzo Rodríguez; el terreno de poco menos de 900 m², con 15 m de frente (que se ensancha a 20 por un ancón) y 45 de fondo, había sido un fragmento de la garita del hospital de Betlemitas, en un espacio que separaba los claustros (que hoy ocupa MIDE –el Museo Interactivo De Economía—) y el templo (que hoy ocupa el Museo de la Fuerzas Armadas).

Arriba, la parte alta de la fachada de Tacuba N°15 y el “Salón de recibir”. Abajo un arco triunfal en honor a la emperatriz Carlota que se levantó en 1864 sobre la calle de San Andrés (hoy Tacuba); a la izquierda se distingue la barda atrial del convento de San Andrés (donde se construyó el Palacio de Comunicaciones –hoy MUNAL--) y a la derecha se ve el antiguo hospital de Betlemitas con su capilla en primer plano (se ha marcado el sitio donde se edificó la casa De Teresa en 1870)...



El diseño de la casa De Teresa en la calle de San Andrés, se atribuye al arquitecto José Téllez Girón, que apenas unos años después, en 1874, diseñaría el Teatro Arbeu en lo que hoy conocemos como la calle de República del Salvador --a un lado del Antiguo Oratorio de San Felipe Neri--; los interiores de la residencia fueron diseño de Francisco Corñago, reconocido por la decoración de la Iglesia de San Diego en 1852.

Abajo, un fragmento del plano que aparece en “La Ciudad de los Palacios: crónica de un patrimonio perdido” de Guillermo Tovar, donde aparecen los conventos de Santa Isabel, Santa Brígida, San Francisco, San Andrés y Santa Clara; arriba al centro derecha, aparece Betlemitas, donde se ha marcado el sitio en que luego de la expropiación de los bienes de la iglesia en tiempo de Juárez, se edificó la casa de don José De Teresa.



A la manera de los diseños urbanos del S. XIX, el diseño de José Téllez Girón liberaba la planta baja a fin de dedicarla al comercio, llevando la totalidad de las habitaciones a la parte superior a través de una amplia escalera coronada por un tragaluz de grandes proporciones. En la planta alta la casa se desarrolló con un frente ceremonial hacia la calle de San Andrés y el resto en derredor a dos patios hacia el fondo del terreno.



La casa se edificó originalmente por instrucción de don José De Teresa (nacido en Linares en 1824) y para su esposa, la señora Susana Pesado (con quien casó el 28 de Noviembre de 1866); así, la familia De Teresa / Pesado quedó emparentada con los Mier y Celis a través de las hermanas Susana e Isabel Pesado de la Llave (ver la entrada: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/02/la-casa-en-tacubaya-de-la-familia-mier.html). Reiteradamente se cuenta que la casa se perdió en un juego de cartas, aunque nunca he encontrado algún sustento para esa leyenda; la línea de propietarios puede seguirse sin sobresaltos desde su edificación hasta 1880…

Luego de la muerte de don José De Teresa en 1874 la casa pasó al cargo del concuño, don Guillermo Mier y Celis, para quedar a partir de 1880 en la propiedad de don Manuel Romero Rubio, que recientemente había regresado a México luego de su expatriación y quien complementó con esplendor los interiores. Abajo, don Manuel en 1860.



Don Manuel Romero Rubio practicó la abogacía desde 1854 y en esa función conoció a Sebastián Lerdo de Tejada, quien se convertiría en su mentor político. Elegido diputado en 1867, presidió el Congreso durante la declaratoria de Juárez como presidente el 23 de septiembre de ese año. A la muerte de don Benito en 1872, Lerdo asumió el poder y Romero Rubio se convirtió en su asesor, y para 1875 ocupó un cargo como senador de la República. Al arribo de Díaz al poder, se exilió en Francia con su esposa Agustina Castelló e hijas Sofía, María Luisa y Carmen, para volver en 1880. Al año siguiente, su hija Carmen Romero Castelló casó con Porfirio Díaz y entonces don Manuel fue nombrado Secretario de Gobernación en 1884, cargo que ocupó hasta su muerte el 3 de octubre de 1895. Abajo Carmen Romero Rubio y Castelló luego de su matrimonio con Porfirio Díaz en 1881.



Cuenta Maddelyne Uribe que fue en la casa de San Andrés (Tacuba 15), en el salón que da a la calle, donde Carmen Romero escucho del viudo presidente Porfirio Díaz las contundentes palabras:
---“Carmelita: yo debo avisar a usted que la amo. Comprendo que sin una imperdonable presunción no puedo esperar que el ánimo de usted pase otro tanto y por eso no se lo pregunto; pero creo que en un corazón bueno, virgen y presidido de una clara inteligencia como la de usted puede germinar ese generoso sentimiento, siempre que sea un caballero el que lo cultive y sepa amar tan leal, sincera y absolutamente como usted merece y yo lo hago ya casi de un modo inconsciente. […] si usted me dice que debo prescindir no necesita usted decirme por qué, yo siempre juzgaré poderosas su razones e hijas de una prudente meditación”...

Abajo, un fragmento del plano de la SANBORN MAP CO. titulado “Insurance map of the City of Mexico, Federal District” fechado en 1905, en que aparece marcado el predio que ocupaba la casa que entonces habitaba la familia de don Manuel Romero Rubio y que había pertenecido a don José De Teresa; como referencia, el edificio que aparece en ocre a la izquierda es el Correo Central, sobre la calle de San Andrés (que hoy llamamos Tacuba) en su esquina con Santa Isabel (que hoy llamamos Eje Central).



Nunca he logrado saber exactamente cuanto de la decoración de la casa De Teresa-Pesado permaneció en la casa Romero-Castelló; aunque es claro que la estructura general subsistió y parte importante de las decoraciones se mantuvieron, tambien es evidente que algunos de los ornatos en las habitaciones y las cubiertas de cristal de los patios corresponden a las remodelaciones que llevó a cabo don Manuel Romero Rubio para doña Agustina y sus hijas.

Abajo, luego de la restauración del año 2000, el frente de la casa hacia la calle de Tacuba (antes San Andrés), con el salón de recibir marcado por una triple arcada; la fachada está revestida en su totalidad de marmol, empleando Breccia Damascati en el piso bajo y Bianco Carrara en los pisos altos. La mansarda crea un tercer piso unicamente en la fachada a la calle, ya que el resto del edificio cuenta solamente dos pisos.



Vale la pena hacer ahora un recorrido fotográfico al interior el inmueble para ilustrar sus características principales…



Luego de acceder por sus fastuosas puertas de madera de encino, la casa nos recibe en un vestíbulo que alberga la escalera; el espacio entero esta forrado de mármoles, que incluyen Arabescato Garfacnana (Italia), Rouge Laguedoc (Francia) y Rosado Alicante (España) en las columnas, además de una balaustrada labrada en Rosso Collemandina (Italia). La escalera está coronada por un tragaluz circular encuadrado por cariátides que sostienen antorchas para iluminar el espacio.



La escalera desemboca en una antesala que distribuye a los diferentes espacios de la residencia, incluyendo los salones de recibir al frente o el salón comedor en el primer patio. La antesala sorprende por su decoración, con relieves de inspiración Luis XV en muros y XVI en plafón.



Como era usual en el S. XIX, el diseño de los diversos espacios corresponden a diferentes estilos y tanto la antesala como los demás salones son una acumulación de géneros; además, en algunas habitaciones pareciera que los muros y plafones fueron adornados y ejecutados en diferentes momentos. Abajo, una vista desde la escalera hacia el plafón de la antesala, permite ver el colorido de la decoración.



La antesala permite al visitante transitar al Salón de recibir o al primer patio de la casa y en la fotografía de abajo, pueden verse las ventanas y acceso al que se llaga desde la escalera; esas ventanas miran hacia el cubo de la escalera, iluminándose gracias al tragaluz circular; es interesante notar que ésta habitación conserva el piso original…



La sobriedad de la antesala contrasta grandemente con la del Salón de recibir del que es anexo y al que se accede por una puerta pareada que desemboca en un aposento anexo y que con una arcada permite el acceso. Abajo, el paso de la antesala al Salón y más abajo el Salón de recibir.





El Salón de recibir es una habitación que responde al canon decorativo Luis XVI, específicamente inspirado en los aposentos privados que para María Antonieta diseñara en Versalles Richard Mique, luego de 1770; aunque guirnaldas, medallones y pebeteros no son parte del repertorio, pueden encontrarse en el “Cabinet Doré” que poco antes Mique diseñó para María Leczinska. Abajo una vista del plafón del salón; es importante hacer notar que los candiles que cuelgan en las fotografías son reposiciones contemporáneas, y no representan en dimensión a las lámparas originales.



La decoración de yeso polícromo del salón se complemanta con espejos y paneles revestidos de gobelinos y brocados. Lamentablemante, la estancia (y casi toda la casa) perdió sus pisos originales --probablemente un parquet de maderas finas—y se ha sustituido por duela de pino…



Ligado por un par de puertas dobles al Salón de recibir y también con vista a la calle de Tacuba, encontramos la habitación verde, que funcionó como salón fumador, salón de té y oficina privada de don Manuel Romero; con una decoración que prueba interpretar el barroco francés del período Luis XIV el aposento comunica también a lo que fuera el comedor de la casa. En la foto de abajo, aparecen las puertas que comunican al salón de recibir y al comedor; más abajo el plafón del Salón verde.





De seguir el recorrido, flanqueando la puerta encontraríamos lo que en algún momento se usó como comedor y salón de baile; comúnmente llamado el “Salón de los espejos” es parte de los aposentos que viven hacia el primer patio. La habitación ha sufrido innumerables intervenciones al paso de los años y lamentablemente perdió rodapié y parquet en el proceso; a pesar de ello, se pueden entender los designios del espacio.



Al mismo primer patio, viven y ventilan varias otras habitaciones, que en distintos momentos tuvieron usos diversos; de los cuatro espacios, dos conservan aún la decoración y vale la pena mencionar el Salón Morisco que conserva parte del arrimadero y el plafón.



Arriba, el arrimadero del Salón Morisco; abajo el plafón, con su magnífico diseño de atauriques…



También vale la pena mencionar el salón que separa los dos patios, que conserva un fastuoso plafón “encasetonado”; lamentablemente, al paso del tiempo y con los diversos usos que ha tenido el edificio, la habitación ha sufrido la remoción de tres de sus muros, con la consiguiente pérdida de las decoraciones que en algún momento los ornamentaron.



A la muerte de don Manuel Romero Rubio en 1895, la casa quedó a cargo de su hija menor, María Luisa Romero-Rubio Castelló (que había nacido en 1869) y que había casado (el 2 de julio 1886) con José María De Teresa Miranda (1850-1902); poco después la casa quedó en manos de su hijo José Nicolás Teresa Romero-Rubio (ca 1891-1942). Luego de la Revolución, la casa albergó un centro de convivencia de inmigrantes españoles y luego dio refugio a un sector de la comunidad judía en México bajo el nombre de "I.L. Peretz" (integrando también al Club de Jóvenes del Centro Deportivo Macabí).



Mónica Uniquel-Fasja nos cuenta que “cuando la casa dejó de ser habitación de la familia, tuvo diversos usos, entre otros un gimnasio y el cine Aladino, precursor de las matinés. Fue hogar de grupos de inmigrantes, primero españoles, y a partir de 1925, durante dos décadas, el centro de la vida de los judíos hablantes del idish”. Arriba, en una imagen del Centro de Documentación e Investigación de la Comunidad Askenazí, una fotografía que muestra una reunión de la comunidad en el Salón de la casa; la fotografía me resulta de particular interés porque se puede ver parte de lo que probablemente fuera el parquet original. En ese período Tacuba 15 se convirtió en un hogar de transición pleno de actividad social, religiosa y cultural; ahí funcionó una biblioteca que contaba más de mil volúmenes en idish, hebreo, español, inglés, ruso y polaco…

Nos dice Octavio Cabezas que de 1942 a 1943 a casa albergó el “Centro Republicano Español” que agrupaba a las organizaciones de los refugiados españoles como el partido socialista, la casa de Andalucía, la CNT., y otros que se trasladaron allí desde la calle de Balderas 39 que había sido sede del consulado de España y quedo vacante al rompimiento de relaciones de México con España.



Fue probablemente durante esa época y a raíz de las transformaciones conducentes a albergar el “Cine Aladino” que la planta baja se reestructuró, eliminando muros intermedios y agregando refuerzos metálicos a fin de sostener la estructura del piso superior.

Cuentan que en 1945 el boleto para entrar al “Cine Aladino” costaba $ 0.90; “La forma del cine estaba dictada por un jacalón alargado con asientos plegables de madera y en el lado izquierdo debajo de un tapanco había una dulcería que ofrecían muéganos almibarados y refrescos”… “Su programación era de cortos de caricaturas y serie de episodios con un capitulo por semana para enganchar para la siguiente”.

Arriba, en una imagen contemporánea del “Casino Metropolitano” el galpón de la planta baja de Tacuba N°15; el espacio que hasta apenas unos años acogiera un amplio billar y gimnasio, ahora alberga exposiciones y conciertos de diversa índole. Abajo, durante una exposición (El mural) otra vista de la planta baja, que aún conserva la pintura azul y los letreros que recuerdan cuando alojó un billar…



Desde hace algunos años, la casa funciona como salón de eventos que se publicita como “Palacio Metropolitano” y que se anuncia con:

“¡Presume de la exclusividad en tu boda!”

“El Palacio Metropolitano como salón para bodas es un espacio único para realizar tu celebración. La renta del recinto incluye la utilización de diversos salones, por un precio accesible, puedes realizar tu boda civil en la impresionante sala francesa con vista a la calle de Tacuba para después recibir a tus invitados en el espectacular salón de los espejos (coloquialmente conocido como el pequeño Versalles).”



“Presume con tus invitados la exclusividad de llevar a cabo tu ceremonia civil y recepción en el único palacio Neoclásico de la Ciudad de México. El Palacio Metropolitano además te ofrece el cuarto privado para la novia en los sorprendentes salones de ornamentación Inglesa y Morisca.”



Arriba, dos imágenes que muestran los eventos de la casa en su actual encarnación. Abajo, como referencia, una toma de Google-maps tomada en 2010 en que aparece marcada la casa de Tacuba N° 15; se distinguen la mansarda verde que corona el salón de recibir, el tragaluz circular de la escalera y los dos tragaluces rectangulares que cubren los patios.



Se pueden ver una serie de imágenes en el video “Palacio Metropolitano” de en http://www.youtube.com/watch?v=gSdytmIakRg



Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html





domingo, 9 de febrero de 2014

La casa Ávila Camacho / Jáuregui / López Sánchez, en Polanco




Sobre la avenida Rocafuerte (ahora Homero) con el N° 1109, entre las calles dedicadas a Edgar Allan Poe y Pedro Calderón de la Barca, se edificó entre 1942 y 44 una majestuosa residencia que pasó al imaginario popular como “La mansión maldita” a causa de la película “El ángel exterminador” dirigida por Luís Buñuel. El propietario original de la casa, Maximino Ávila Camacho, fue un militar y político mexicano, hermano mayor del presidente Manuel Ávila Camacho; además de haber sido gobernador de Puebla, ocupó el cargo de Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas en el gobierno de su hermano. Arriba, una fotografía de la casa tomada en 1962, desde la esquina que forman Homero y Calderón de la Barca.



Nos dice Wiki-Pedia que Maximino era el mayor de los hermanos Ávila Camacho, de los que también destacarían Manuel y Rafael. Los tres fueron militares revolucionarios, sin embargo la naturaleza de los tres era totalmente distinta; Maximino y Manuel combatieron la Guerra Cristera, mientras Manuel negociaba y trataba de atraer a los rebeldes, Maximino quemaba pueblos y fusilaba a los prisioneros; era famoso por su “mano dura”, el gusto por el juego y las mujeres. En 1937 Maximino se convirtió en Gobernador de Puebla y, con la anuencia del presidente Lázaro Cárdenas, ejerció un poder casi ilimitado en el estado, mandó dictatorialmente y concentró el poder en sí mismo; furiosamente anti-izquierdista, mantuvo a Puebla fuera de las transformaciones sociales que en el resto del país impulsó el cardenismo. Fundó en su estado un grupo político que copó el poder hasta 1975, y bajo su mando se formaron varios político de renombre, donde el más destacado sería Gustavo Díaz Ordaz.



En 1940 su hermano Manuel, hasta entonces Secretario de Guerra, fue postulado candidato del PRM a la Presidencia, para suceder a Lázaro Cárdenas; Maximino enfureció ante el hecho --consideraba que su hermano era muy débil-- temiendo que de facto Cárdenas retuviera el poder. Además, por una especie de "primogenitura" sobre su hermano, consideraba que la presidencia le correspondía a él…

Cuando Manuel Ávila Camacho fue electo, Maximino esperaba un puesto de primer orden en el gabinete y con toda seguridad la Presidencia en el siguiente periodo; sin embargo, don Manuel no lo nombró como secretario pretextando que aún le restaban dos meses como Gobernador de Puebla. No sería sino hasta 1941 que Maximino sería nombrado Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas. Arriba, una fotografía de 1944 en que aparecen los hermanos Maximino y Manuel Ávila Camacho.

Desde que tomó posesión del cargo, Maximino Ávila Camacho comenzó a maniobrar a fin de ser el sucesor de su hermano; desde entonces comenzó el proyecto de edificar una residencia digna de un Presidente y encargó el proyecto al prestigiado arquitecto Manuel Giraud Esteva. Recuerden ustedes que Lázaro Cárdenas había abandonado el Catillo de Chapultepec como residencia presidencial y ahora la jefatura del país ocupaba una recatada casa que había pertenecido al rancho La Hormiga y que se bautizó como “Los pinos”.



En 1941, don Maximino Ávila Camacho obtuvo de la Fraccionadora de terrenos “Los Cedros” un terreno que a su tiempo la fraccionadora había adquirido de don Eduardo Cuevas Lascurain y urbanizado como parte del fraccionamiento Chapultepec-Morales en su sección Palmas-Polanco. La adquisición se hizo sobre una serie de 14 lotes que conformaban la cabecera de la manzana N° 28 con un total de 5,400 m², limitado al sur por la Avenida Vicente Rocafuerte, al oriente con la calle Pedro Calderón de la Barca, al poniente con la calle Edgar Allan Poe y lindando al norte en 60m. con otros dos predios. Arriba, en una toma de la Compañía Mexicana de Aerofoto fechada en 1943, aparece el fraccionamiento Palmas-Polanco y marcada en un círculo, la casa Ávila Camacho en construcción.



El proyecto de Giraud contemplaba una amplia construcción al centro del predio con poco más de 1,900 m² construidos y cuya fachada principal (sur) se articulaba en torno a un gran pórtico que marcaba el acceso principal. La edificación comenzó en 1942 con la oficiosidad del ingeniero Fernando Parra Hernández quien ajustó el proyecto en detalles ornamentales y diseño de los interiores, y para 1944 la casa estaba terminada. El programa incluía, además del “Hall” con escalera ceremonial, un anchuroso comedor de protocolo, espacio para una amplia biblioteca, salón de música e incluso un sótano con barbería, boliche y sala de cine. Arriba, una vista de la reja de acceso desde la avenida Rocafuerte N° 1109; abajo una imagen aérea de la casa en 1944, cuando la construcción se había terminado.



La casa tenía un jardín hacia el sur, ocupado por una rotonda de acceso, al centro de la que se ubicaba una fuente (a la derecha de la foto); hacia el norte, la casa contaba con un amplo jardín íntimo (a la izquierda de la imagen) donde además se ubicaban el ala de servicio y las cocheras. A la propiedad se accedía por tres grandes puertas sobre cada una de las calles.





La casa se inauguró a final de 1944 con una fastuosa celebración digna de un candidato a la Presidencia de México, aunque para entonces el general Maximino Ávila Camacho sabía que resultaba imposible llegar a ser postulante y ante esto decidió cerrarle el paso al Secretario de Gobernación, Miguel Alemán Valdés; en una comida lo llamó "facineroso" y anunció que lo mataría. Sin embargo, antes de que pudiera hacer algo contra la postulación de Miguel Alemán, don Maximino falleció repentinamente el 17 de febrero de 1945.



Su muerte siempre ha quedado entre sospechas y no se realizó investigación profunda, pero en el México de los años 40´s se decía que fue envenenado por alguna maliciosa sustancia utilizada y proporcionada por un brujo de Catemaco. Maximino Ávila Camacho tenía muchos enemigos, desde la época de la Revolución y los abusos que realizó en las campañas militares y en el movimiento cristero de finales de los años 20's y principios de los años 30's; el imaginario popular siempre ha insistido en que alguno de ellos ajustó cuentas….



Luego de la súbita muerte de don Maximino en 1945, la casa pasó a la propiedad de don Antonio Jáuregui, notario público N° 9 del Distrito Federal, que con su esposa la señora Enriqueta Herrera, había vivido hasta entonces en la calle de Varsovia N° 6, esquina con Paseo de la Reforma (el predio lo ocupa hoy el edificio “Jaisour” que diseñara al arquitecto Augusto Álvarez y que es hoy sede de la Policía Federal). En 1955, la casa pasó a la propiedad de su hijo Antonio Jáuregui H. quien la habitó un corto lapso.

Al poco tiempo, la casa fue vendida (cuenta la historia que con enormes presiones) al general Raúl López Sánchez (1904-1957), Gobernador de Coahuila y Secretario de Marina, período en el que al inmueble se hicieron algunas modificaciones, como la sustitución del parqué del vestíbulo principal por el mármol que venos a la fecha. A la muerte de general López Sánchez la propiedad quedó en manos su esposa, doña María Mercado; es por ella que el conjunto perdió más de 2,000 m² de terreno, con seis predios ocupando la sección sur del jardín y dos más la colindancia norte.



Abajo, el detalle de una fotografía aérea (oblicua) de la Compañía Mexicana de Aerofoto tomada en 1945, en que aparece marcada la casa; como referencia, la calle arbolada que se ve atrás, es la avenida Ejercito Nacional Mexicano y el edificio blanco que se ve en la parte superior izquierda, es la planta General Motors antes de ser ampliada, en el terreno que hoy ocupa el centro comercial Antara (http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2012/08/planta-de-general-motors-antara.html).



Luís Buñuel había trabajado en México y alcanzado fama en 1950 con su controversial película “Los Olvidados”; desde final de la década y mientras trabajaba en “Nazarín” (1959) examinaba el proyecto de una película surrealista –fundada en su obsesión por el lienzo “Le radeau de Méduse” de Théodore Géricault-- que debía suceder en una enorme mansión maligna, propiedad del señor Edmundo Nóbile, en la misteriosa calle de Providencia y que finalmente llamaría “El Ángel Exterminador”. Para tal efecto se eligió la residencia López Sánchez/Mercado (antes Jáuregui, antes Ávila Camacho) en la avenida Rocafuerte y que ahora se había rebautizado como avenida Homero. Abajo, en un estupendo encuadre de Gabriel Figueroa -1961- aparece la casa Nóbile en la película “El Ángel exterminador” dirigida por Luís Buñuel.



Con la producción de Gustavo Alatriste y la extraordinaria fotografía de Gabriel Figueroa, Buñuel filmó una película que ha pasado a la historia con la polémica que siempre acompañó al aragonés naturalizado mexicano: Una veintena de personas envueltas en una situación límite –un encierro prolongado e inexplicable—muestran debilidades y manías en un marco surrealista donde aparecen empleados torpes, borregos victimados, repeticiones, un oso y una mano desposeída dentro del esplendor de la casa de Edmundo y Lucía Nóbile.



La casa juega un papel importante en la trama, y es el marco que da sustento a los extraños sucesos; aunque buena parte de las tomas interiores se hicieron en los estudios Churubusco, los exteriores y vestíbulo principal corresponden en su totalidad a la casa Jáuregui / Ávila Camacho y gracias a los encuadres de Figueroa, dan testimonio de la sorprendente fastuosidad de la construcción. Abajo, en una “instantánea” de la película, puede verse la llegada de los invitados a la casa; el encuadre con personas y auto permite dar escala al pórtico de entrada…



Abajo, en otro encuadre de Gabriel Figueroa -1961-, aparece el vestíbulo principal de la casa, cuando los protagonistas acceden al inmueble para disfrutar de la velada...

Más abajo, el señor Edmundo Nóbile (Enrique Rambal) en la película “El Ángel exterminador”. Se dice que el enorme candil de la casa Ávila Camacho / López Sánchez / Jáuregui puede verse colgado sobre el acceso al “Gran Hotel Ciudad de México”, antes Centro Mercantil; aunque de diámetro similar, NO es el mismo...







Arriba, en otra “instantánea” de la película “El Ángel exterminador”, uno de los momentos extraños de la filmación; en la toma, pueden verse el vestíbulo y escalera de la casa Ávila Camacho. La residencia sigue en pie, como oficinas de una compañía de seguros (MetLife) y los interiores aún se mantienen en su condición original. Abajo, una fotografía de la escalera en su estado actual, que apenas ha perdido los candelabros de las barandas.



La casa cuya edificación se terminó en 1944 ha cambiado de ocupantes, y además de las familias López-Mercado y Jáuregui -- y los ficticios Nóbile--, ha albergado una compañía de producción cinematográfica y las oficinas de Yves Rocher en México; desde hace algún tiempo es un centro de capacitación de la compañía de seguros MetLife, transformado ahora en “Universidad Corporativa MetLife” y se mantiene en muy buenas condiciones, aunque lamentablemente haya perdido su jardín frontal. Abajo, el vestíbulo principal y sus columnas de mármol “Fantastico Arni Viola” y bronce en su estado actual --imágen cortesía de Carrión.--





Aunque el vestíbulo de la edificación se conserva casi intacto, se le han hecho diversas modificaciones para albergar los nuevos servicios, alterando distribución, muros y vanos de la casa; en algunos casos las intervenciones que pretenden pasar inadvertidas, desafían la lógica y sorprenden a quien las mira: vistos desde la terraza principal, curiosas alteraciones a las ventanas de la planta alta, con el fin de albergar nuevos baños y servicio a las oficinas.



Abajo una imagen de Google-maps de 2010, en el que puede verse la situación de la casa, ya sin el jardín hacia Avenida Homero y la ampliación de lo que fuera el edificio de cocheras en la colindancia norte.



La colonia Polanco ha cambiado mucho en los últimos cincuenta años, pero algunas secciones siguen siendo reconocibles: abajo --en otra “instantánea” de El ángel exterminador que mira hacia el poniente-- la avenida Homero en 1961, donde se puede ver en primer plano (además del Cadillac –Coupe de Ville 1961) la entrada de la casa Jáuregui; a la izquierda pueden distinguirse los edificios de Moliere N° 328 y 330 que daban frente y acceso al Cine Polanco, y sobre Horacio las casas de Agustín Lara (hoy transformada en Starbucks) y la casa de la familia Llamas.


(Más información en: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/12/casa-de-manuel-avila-camacho-y-soledad.html )

Es importante no confundir la casa de don Maximino en Polanco, con la de su hermano el Presidente Manuel Ávila Camacho, edificada en el mismo período y por los mismos diseñadores, en un terreno en las calles de Bosque de Antequera y Bosque de Novara, en Huixquilucan; esa casa fue donada al Gobierno Federal y se utiliza como residencia para visitantes distinguidos...





Arriba, una fotografía de la “residencia para visitantes distinguidos” de Huixquilucan nos puede dar idea de la apariencia de los interiores que habría tenido la casa de Maximino Ávila Camacho en Polanco; también permite ilustrar el diseño original de los interiores de la Residencia Presidencial “Los Pinos” que para 1946 diseñaría la mancuerna Giraud /De la Parra con la idea de ser inaugurada durante el período del presidente Miguel Alemán, aunque no sería entregada sino hasta 1956.



En 1983, la casa Ávila Camacho / Jáuregui también fue utilizada como escenario en la película “The Falcon and the Snowman” (que en México se llamó “Juego del Halcón”) apareciendo como sede de la embajada de la URSS en la cinta dirigida por John Schlesinger. Arriba, una toma de la película en que aparece la casa a la que se infiltran los actores Sean Penn (en su papel como Dalton Lee) y Timothy Hutton (actuando como Christopher Boyce).

El 22 de Octubre de 2012, el periódico REFORMA publicó a plana completa una nota de Oscar Cid titulada “Sobrevive la Mansión Maldita -Cumple 50 años El ángel exterminador-” en que hacía referencia a la casa y su historia, aprovechando imágenes del Blog “Polanco ayer y hoy”… (Ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/03/la-residencia-avila-camacho.html)



Para muchos resulta sorprendente que la casa aún subsista, aunque es una lástima el que haya perdido su jardín sur…




Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html






Agregado en Mayo de 2016: El “Corporativo MetLife” puso en venta la propiedad y a principio de 2016 fue adquirida por inversionistas, con la idea de “densificar” el predio; esperemos que el nuevo diseño respete el edificio de 1943…




De aún conservarse íntegra la casa de Maximino Ávila Camacho, Google-maps la vería más o menos así…











En lo que fuera el acceso ceremonial a la casa (que aparece arriba en una instantánea de “El Ángel Exterminador”), se levantó una construcción que ocupa el frente de aquella reja de acceso…





Frente a la estación “Amores” del MetroBus, sobre avenida Xola (N°529), se conserva aquella reja de entrada de la casa, en lo que me dicen el arquitecto “Orlando H” y “Estricto”, eran los talleres de la Herrería Gabelich…