lunes, 15 de agosto de 2016

La casa Del Moral/Madrid en Francisco Ramírez N°5.




En 1948, el arquitecto Enrique del Moral Domínguez edificó en el N° 5 de la calle dedicada a Francisco Ramírez –zona de Tacubaya y ahora colonia Ampliación Daniel Garza–, una casa para su esposa Elisa Madrid Moreno, con quien había contraído matrimonio al iniciar la década. Aunque severamente intervenida, la casa aún subsiste en la que ahora es una calle cerrada, más conocida por dar paso a la Casa Ortega (N° 20 y 22), el jardín/estudio (N° 17), la Casa/estudio de Luis Barragán (N° 12 y14), y la casa Arturo Chávez Paz (N° 7) ahora “Archivo Diseño y Arquitectura”…



Abajo, en una imagen de Marzo de 1947, aparece el arquitecto Enrique del Moral –entonces director de la escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional–, presentando ante el presidente Miguel Alemán el “Anteproyecto para Ciudad Universitaria” en el patio de San Carlos.



Enrique del Moral Domínguez –mejor conocido como “El Gringo del Moral”, aunque ya poco recordado– fue un arquitecto mexicano, prototipo del arquitecto moderno y uno de los más destacados del movimiento funcionalista, que proyectó una amplia gama de edificaciones que van desde modestas escuelas hasta edificios públicos de enorme trascendencia.


Arriba, la escuela rural de Casacuarán –estado de Guanajuato– que Del Moral diseñó en 1946 como Jefe de Zona del CAPFCE; --“Moderna en concepción, económica en sistema constructivo, hecha con cuidado para durar…”. Abajo el edificio de la Rectoría de Ciudad Universitaria, diseñado en 1954 en sociedad con el arquitecto Mario Pani D.



Dignos también de destacar entre sus grandes diseños, están tres edificios para oficinas que encarnan la evolución de la vertiente funcionalista en México, representados -primero- por el que fuera edificio para AMSA (compañía de seguros) y que en sociedad también con Mario Pani, diseñó Del Moral entre 1946 y 49, edificio que muchos conocimos durante años como Secretaría de Recursos Hidráulicos en el Paseo de la Reforma N° 69 (en la esquina de la entonces calle de Artes), frente a la glorieta dedicada a Cristóbal Colón.


Sumados a éste, es interesante distinguir los dos edificios para oficinas que en 1951 y 58, diseñaría “El Gringo” para “Reaseguradora Alianza” –con su fachada de cristal curvo y colorido– (Insurgentes N° 170, esquina con Hamburgo) e “Industria Químico-farmacéutica de México” –con su fachada de “Block de cristal”– (Versalles N° 15, esquina con Atenas), representantes del funcionalismo ya Internacional que se limpiaba y depuraba…


Las extraordinarias fotografías de arriba son de Guillermo Zamora, y pertenecen a la colección Rivero-Beneitez que tengo en resguardo.


Es importante mencionar también entre las obras de mayor envergadura -80,000 m²-, el sorprendente diseño para el “Mercado de La Merced”, realizado en 1956 en colaboración con el arquitecto Hilario Galguera Torres, diseño que a pesar de las adversidades, sigue funcionando…

Abajo, en otras imágenes de Zamora fechadas a final de 1957 y que también pertenecen a la colección Rivero-Beneitez, el “Mercado de la Merced” con cubiertas solucionadas como secciones de cilindro en cascarones de concreto armado, celosías y muros de “Vitricota”, tan populares en aquel período.




Sería prácticamente imposible mostrar aquí la totalidad de la obra del arquitecto Enrique del Moral (+100 ejecutadas) –que incluye además de las estaciones del Metro sobre Calzada de Tlalpan, el diseño de conjunto para la Ciudad Universitaria y el Aeropuerto de Acapulco, clinicas, hospitales, estacionamientos, laboratorios, auditorios y escuelas–, por lo que refiero a los innumerables textos que de su obra se han publicado, incluyendo la magnífica recopilación que en 1982 hiciera Alejandra Rivero B. (UIA), o la publicada por Salvador Pinoncelly en 1983 (UNAM).



En el ámbito residencial, “El Gringo” cuenta un número sorprendente de diseños ejecutados, que van desde casas para obreros y restauraciones de antiguas estructuras, hasta una decena de construcciones departamentales, pasando por grandes residencias en Acapulco, Cuernavaca, Lomas de Chapultepec, San Ángel, Polanco y Pedregal.

El rango en apariencia de los diseños es muy amplio, e incluye casas y edificios de características funcionalistas –ejecutados a fines de los años 30’y principio de los 40’–, hasta residencias que se inscriben en la tradición del movimiento Internacional –durante la década de los años 50’–.


Como referencia, arriba, una imagen de la casa que en 1939 se diseñara para el Sr André Guieu, en Acapatzingo –cercano a Cuernavaca–; abajo, una imagen de la casa que en 1954 se diseñó para el Sr. de La Roziére, cercana al Club de golf Chapultepec.



Como complemento están los inmuebles de departamentos, y puede resultar interesante ilustrar parte de esa labor en su contexto urbano, con una imagen de los edificios frente a la Plaza Melchor Ocampo -escaparate de diseños departamentales de 1940-, con edificaciones diseñadas por Luis Barragán (N°38 a la extrema izquierda), Augusto Álvarez y Juan Sordo Madaleno (N°50) y dos edificios de Enrique del Moral (N°56 y 64 a la derecha) de 1940 y 42.



De particular interés para nosotros es la casa que en 1946 diseñó Del Moral en San Ángel para los señores Iturbe, en un magnífico terreno sobre la calle de Miguel Hidalgo, donde la casa de evocación campestre muestra muchos de los rasgos que harían de su arquitectura residencial un referente.






Desde 1946, Enrique del Moral adquirió en la zona de Tacubaya un magnifico terreno –con poco más de 1,500 m²– sobre el promontorio “De las Minas”, zona atravesada por el viejo “Camino de Madereros” que luego de subir al cerro delimitando el “Rancho de la Hormiga” y San Miguel Chapultepec, llevaba hacia Toluca como “Camino a Dolores” (camino que hoy conocemos como Avenida Constituyentes). El predio –con vista en altura hacia la entonces “Calle del Chorrito” que hoy llamamos Parque Lira– estaba frente a los terrenos que su amigo Luís Barragán había adquirido del Rancho de la Providencia y donde desde 1940 había labrado una casa que aprovechaba parte de una vieja construcción y creaba una serie de jardines en las hondonadas dejadas por las minas de arena y tepetate...


Arriba, en un fragmento del plano de la Ciudad de México que corresponde a 1907, aparecen la parte sur de Chapultepec Molino del Rey, los ranchos de La Hormiga y Providencia así como el nuevo fraccionamiento que hoy llamamos San Miguel Chapultepec; la gran diagonal es el Camino de Madereros y/o Camino a Dolores que hoy llamamos Constituyentes. Se pueden encontrar más datos acerca de la zona del “Molino del Rey” y rancho “La Hormiga” en: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/07/casa-martinez-del-rio-rancho-la-hormiga.html.

Abajo, la misma zona en un fragmento del plano que corresponde a 1929, donde se puede ver la sección del fraccionamiento trazado sobre el Rancho de la Providencia y que hoy llamamos Colonias Daniel Garza y su ampliación. En ambos casos, se marca con una estrella el sitio donde el arquitecto Enrique del Moral adquirió un terreno en 1946.



Esa zona es un promontorio que domina la vista hacia el Oriente, donde la Cuenca de México se presenta espectacular, detrás de los árboles de Chapultepec...



El predio, limitado hacia el poniente por la Calle Francisco Ramírez, se hallaba justo frente a la propiedad en que Arturo Chávez Paz edificaría más tarde una casa en terrenos que habían sido parte de una mina de arena y sobre la que Luis Barragán había conformado parte de los jardines que para 1948 pasaron a ser propiedad del platero Alfredo Ortega Rojas y su esposa Lilia (Casa Ortega, Francisco Ramírez N° 20 y 22). Aquellos jardines, así como la Casa/estudio que para 1947 edificó Barragán son probablemente las edificaciones más subrayadas de la zona…


Arriba, en una fotografía de Armando Sala Portugal fechada en 1949, aparece la fachada poniente de la casa/estudio de Luís Barragán -Francisco Ramírez N° 12 y 14- con las características originales del diseño; abajo, en una fotografía de Guillermo Zamora fechada el mismo año, aparece la fachada sur de la casa de Enrique del Moral -Francisco Ramírez N° 4-, edificada en 1848.



La casa Del Moral/Madrid se diseñó en un terreno trapezoidal (isósceles) de 1,537 m², con un programa que consideraba un matrimonio sin hijos. El desarrollo de la edificación busca las orientaciones sur y oriente desplegándose en una sola panta, a excepción de una recamara de invitados y el costurero de doña Elisa, que se ubica en planta alta, con terraza a manera de mirador y extendidas vistas hacia el oriente.



Hacia la calle, la casa presenta un severo muro que apenas se cala para permitir un paso en diagonal que por un lado da camino a la cochera y por otro da acceso a un discreto patio de entrada que además permite el paso hacia zona de servicios.



Ya dentro, un vestíbulo permite dirigirse hacia áreas públicas o privadas, donde el espacio principal está constituido por una generosa estancia que asimila espacio de biblioteca, sala y paso a la zona privada a través de un vestíbulo íntimo dedicado además a la música…


Arriba, una imagen de la estancia mirando hacia el oriente, donde aparecen la sala y paso a las habitaciones, además de la vista hacia el jardín; abajo, el mismo espacio mirando hacia el poniente, con el vestíbulo cerrado por el muro corredizo que da paso también hacia el comedor, y donde se pueden observar el espacio dedicado a la lectura, así como el sobrio amueblado con varios elementos diseño de Clara Porset...



Desde éste espacio, se tenía también paso al comedor, trabajado a manera de terraza y que gozaba de las extensas vistas hacia el jardín, conjugando esa transición de espacios “interior/exterior” que tanto se buscaba en el período en torno a “lo general frente a lo local”.



Arriba, el comedor visto desde la estancia, mirando hacia el sur; abajo la amplia terraza del comedor, captada en 1949 por Guillermo Zamora, en una toma que mira hacia el poniente.

Quiero anotar que ese espacio era francamente asombroso, con una fluidez sorprendente entre la zona interior –levantada apenas un par de escalones y que mantenía el piso de manera continua, con secciones cuadradas de recinto– y el espacio exterior con su extensa zona de pasto limitada por un muro de vegetación, formado por arboles de Pirú...



Años después, ese comedor se cerró con una gran puerta corrediza de cristal, sitio en el que solía recibir el arquitecto y donde cuando a fines de 1981 Alejandra Rivero preparaba su tesis, pude en su compañía visitar y fotografiar la estupenda casa del Moral-Madrid.



Nota especial merecen los muros exteriores, donde tapias formadas con sillares de tepetate extraído del propio predio, jugaban con amplios planos de aplanado rústico coloreado.







Al fondo del jardín, aquellos muros desfasados permitían paso al patio de la recámara, espacio extrañamente limitado, pero manejado con sorprendente amplitud espacial. El gran ventanal –con vista oriente– permite que tanto recámara como estancia anexa y sección de vestidor tengan vista hacia una solana, al centro de la que destaca un depósito del que escurre agua. Justo arriba, aprovechando las vistas hacia el oriente, el costurero de doña Elisa se vuelve mirador…





Aquella zona privada, incluía la antesala de la recámara –que hacía las veces de cuarto de música–, vestidor con una pequeña zona de trabajo y vista hacia el patio y un baño completo con tina y vistas hacia su propia terraza privada.






Al paso del tiempo, el arquitecto Del Moral hizo pocas modificaciones al diseño original de la casa, salvo el cierre del comedor con una vidriera, la adición de una cocineta en el área de servicio y un pequeño estudio/taller que se edificó en la esquina sur-poniente de la propiedad, con acceso independiente desde la calle; aunque es necesario añadir que al paso de ese tiempo, el entorno cambió en forma radical…



El 11 de junio de 1987, murió el arquitecto Enrique del Moral; desde entonces la casa ha tenido una historia compleja y triste. Fue adquirida por una empresa y utilizada como locación para una estación de trasmisión celular, además de albergar un despacho arquitectónico que alcanzó realce. Desde 2003 sufrió importantes intervenciones, incluyendo la pérdida del jardín bajo una cubierta, la edificación de un nuevo piso sobre la construcción original y la interconexión de esas ampliaciones con el predio contiguo; desde 2012, lo que fuera el jardín alberga “LABOR Galería de Arte Contemporáneo”.



La casa Del Moral/Madrid sigue apenas en pie detrás del muro que la protegió desde 1949, ya que ha tenido incontables intervenciones; sufrió la pérdida de muros coloridos, pastos y cielo para albergar la galería, y desafortunadamente ya no puede visitarse porque se usa como bodega para la colección de la casa de enfrente...



Paradójicamente, tuvo mejor suerte la casa construida al otro lado de la calle -en 1952- por el Arquitecto Arturo Chávez Paz, que ahora alberga el "Archivo Diseño y Arquitectura" y que en uno de esos giros curiosos, además de una importante colección de diseño/objeto tiene a resguardo la biblioteca del arquitecto Del Moral…

La calle de Francisco Ramírez se volvió una cerrada con la excavación de un paso a desnivel para la avenida Constituyentes, a su cruce bajo Parque Lira y el Anillo Periférico y apenas un paso peatonal permite circular por lo que fuera la calle. Aun así, pasar por aquel puente, nos permite entender lo que fuera aquel viejo Camino de Madereros e imaginar el encanto que ese sitio tuvo en la década de los años 40…



Lo que fuera la casa Del Moral, ahora colinda con la estación “Constituyentes” del -Sistema de Transporte Colectivo” METRO-; además, se le ha anexado un predio contiguo -hacia el norte-, cosa que la hace una propiedad codiciada, ya sin valor arquitectónico aparente…



Este Blog se hace gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html



















domingo, 31 de julio de 2016

Casa Martínez del Río -Rancho “La Hormiga”-, junto al Molino del Rey.




“Molino del Rey” y los terrenos cercanos, son para nosotros parte integral del Bosque de Chapultepec y en pocas ocasiones pensamos siquiera en lo que hubo por donde ahora pasan el Segundo Piso del Anillo Periférico y la Calzada Chivatito, o lo que antes había en “La Feria de Chapultepec” y la “Residencia oficial de Los Pinos”. Ahí, la casa que en el rancho “La Hormiga” edificó para sí don José Pablo Martínez del Río, sigue en pié -aunque muy modificada- dentro del complejo que desde 1935 acoge a los presidentes de México.



Hacia el este del “Cerro del Chapulín” –aquella que ahora corona “el Castillo” con el Museo Nacional de Historia –, subiendo por las colinas que bordean la cuenca, hay una amplia zona que pasó a la historia por su “Casa Mata” y molinos de pólvora y trigo, escenario de una de la batallas significativas de la intervención norteamericana en 1847.



Arriba, “Vista de Chapultepec y Molino del Rey, Tomada en la Casa de Mata” en que aparece en primer plano la edificación –ruinosa– de la época virreinal con su muralla fortificada, y al centro, la loma de Chapultepec con lo que entonces era el Colegio Militar y entre los dos, al fondo, la ciudad de México; a la derecha, el “Llano del molino” donde se alcanza a distinguir el edificio del “Molino del Salvador” que también conocemos como “Molino del Rey” y teatro de la batalla del 8 de septiembre de 1847.

Paradójicamente, en “The American wars” Kenneth nos dice: “On September 8, Scott ordered an assault of Molino del Rey (the King's Mill), an iron foundry on the southwestern edge of the capital, rumored to be a factory for manufacturing cannons for the Mexican army. U.S. casualties at El Molino del Rey, approximately 800, were the highest for any single battle during the U.S.-Mexico War. The heavy losses and the fact that no cannons were found at the mill led to recriminations among the U.S. command, and led to a personal rupture between Winfield Scott and William Worth, who had led the attack.”

Abajo, dos grabados tomados de originales de Carl Nebell y dibujados por Bayet para “Lemercier en Seine -París-” (publicados en George Wilkins Kendall & Carl Nebel: The War between the United States and Mexico Illustrated, Embracing Pictorial Drawings of all the Principal Conflicts, New York: D. Appleton; Philadelphia: George Appleton, 1851), “The Storming of Casa Mata” y “Attack upon the Molino del Rey”.



En el primero –arriba-, aparece al centro la Casa Mata con su muralla –terrenos que hoy conocemos como el Parque Rosario Castellanos–, siendo atacada el 8 de septiembre de 1847. A la extrema derecha, la loma de Chapultepec y la hondonada por donde hoy pasa el “Anillo Periférico “; la vista es hacia el oriente, desde donde hoy está “Bistró Chapultepec” frente al lago de la Segunda Sección…

Abajo, el grabado coloreado “Attack upon the Molino del Rey” que ilustra el ataque del 8 de septiembre de 1847, durante la batalla más sangrienta de esa guerra; a la extrema izquierda, la loma de Chapultepec con el Colegio Militar y al centro los edificios de los molinos de pólvora y trigo que hoy han sido sustituidos por las instalaciones de “Guardias Presidenciales”; la toma mira hacia el oriente, desde el promontorio donde hoy se encuentra el lazo norte de la montaña rusa de “La Feria de Chapultepec” y justo al centro del campo de batalla, pasan ahora e “Anillo Periférico” y la Calzada Chivatito.



Para 1856, se levantó en ese llano un monumento ‒similar a otro que se encuentra frente al Ex -convento de Churubusco y obra también del escultor Antonio Tangassi‒ con una mujer apoyada en un jarrón sobre un pequeño pedestal, todo sobre un podio de mármol blanco decorado con mascarones y antorchas invertidas.

La inscripción sur, registra:

“A LA MEMORIA DE LOS ILUSTRES Y ESFORZADOS MEXICANOS QUE COMBATIENDO EN DEFENSA DE SU PATRIA, LE HICIERON EL SACRIFICIO DE SUS VIDAS EN ÉSTE MISMO LUGAR EL DÍA 8 de SEPTIEMBRE de 1847.”

“LA NACIÓN MEXICANA CONSAGRA ESTE MONUMENTO DE GRATITUD DE HONOR Y DE GLORIA SIENDO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA IGNACIO COMONFORT, 1856.”
(Para más información, ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/04/monumento-ignorado-los-heroes-del-47.html)


Abajo, una singular fotografía fechada en 1904 procedente de un álbum que recopila imágenes de Charles Burlingame White y que se conserva en la DeGolyer Library de la Southern Methodist University, aparece “Molino de el Rey; Monument and Mill, Mexico.” En la imagen, aparece el monumento en un promontorio a la izquierda y a la derecha la edificación del “Molino del Rey”, edificio que aún se conserva como parte de las instalaciones al servicio de la residencia presidencial; la chimenea formaba parte de la “fundición” que para entonces se había reestructurado a un costado del molino. El emplazamiento original del memorial, estaba aproximadamente donde hoy se forma el lazo vial que une Calzada Chivatito y Fernando Alencastre.



Luego de la guerra, aquellos terrenos quedaron desolados y para 1851, sus propietarios –todos miembros de la familia Cervantes, y herederos de los bienes del primer mayorazgo de Urrutia de Vergara–, vendieron al general José María Rincón Gallardo (1793-1877) “… el Molino de el Salvador (a) Rey, con el molino chico que le es anexo y las tierras que corresponden…” por cuarenta mil pesos.

Entre 1851 y 67, los Molinos del Rey y edificios anexos fueron vendidos por el General de manera separada a distintas personas, incluyendo a don Felipe García Sánchez que compró el molino propiamente dicho y don José Pablo Martínez del Río que adquirió la sección sur poniente de la propiedad para establecer una granja de descanso.

Abajo -en un lienzo que nunca he podido contemplar-, “El Molino Del Rey”, de Luís Coto (1830-1891), firmado en 1858 y que pertenece a la colección del MUNAL, donde además de los ahuehuetes, destaca la arquería de la “Zanja de Los Morales” que traía agua desde la zona del Río Hondo hasta los molinos. La vista nos permite entender cómo era el terreno que unos años antes había adquirido don José Pablo Martínez del Río.



Varios miembros de la familia Martínez del Río destacaron en la política de México, desde su independencia de España hasta entrado el siglo XX, con un papel significativo en la historia y cultura de nuestro país, en particular durante el Segundo Imperio. Al perder México los territorios del norte a Estados Unidos, el grupo familiar fue uno de los principales afectados por la expropiación de tierras debido a la gran extensión de sus posesiones en Texas.

El Diccionario Porrúa nos dice de José Pablo Martínez del Río (1809-1882), que nació en Panamá de padres españoles (de origen Cántabro), y muy pronto fue enviado a Europa para estudiar, recibiendo en París el grado de bachiller (1828) y luego el de médico (1834); en ese período su padre trasladó residencia a México, donde con sus hijos fundó el establecimiento mercantil “Martínez del Río, Hnos.” cuyo capital respaldaba entre muchas otras, la “Fábrica de hilados y tejidos -de algodón- Miraflores” en Tlalmanalco.



La familia destacaba en el comercio de América Central y del Sur, operando desde Ciudad de Panamá y con incursiones en el mercado de tierras en Texas -específicamente en lo que ahora conocemos como condado de McLennan-, aunque cuando llegaron a México en 1832, su apellido era Martínez Retes (Martínez de Retes Río, donde el padre Ventura Martínez de Retes Mendoza había casado con Ana María Río Bahamonde), y se modificó posteriormente luego de la llegada a San Blas de don Ventura y sus hijos Gregorio José, Manuel María y Ventura de la Cruz, aunque sin su esposa Ana María del Río que había fallecido.

Se puede encontrar mucha más información en el texto de Manuel Ramos que apareció en “El impacto de la Intervención Francesa en México” que coordinó Patricia Galeana y se publicó en 2011 por Siglo XXI. (ISBN -13: 978-607-03-0304-3) donde además se hace referencia la magnífico archivo que custodia el Centro de Estudios de Historia de México CARSO a su cargo.


El hijo menor –Dr. José Pablo Martínez del Río, que aparece líneas arriba en su juventud y arriba en una fotografía de 1880, en uniforme de embajador y luciendo las veneras de las diversas órdenes que le fueron otorgadas–, llegó a México donde se le reconoció el título en 1838 y fue nombrado “Profesor de obstetricia en el Establecimiento de Ciencias Médicas” y debió formar parte de la primera Academia de Medicina de México, aunque para 1839 volvió a París.

José Pablo Martínez del Río regresó a México en 1844 para hacerse cargo de la fábrica de tejidos Miraflores, y casó con Ángela Pedemonte Peña con quien procreó ocho hijos: María de los Dolores (-1845- que casaría con Giuseppe Castiglioni Stampa, Marchese di Castiglioni), Pablo Rafael (-1846- que casaría con Bárbara Vinent Kindelan), Ángela María (-1848- que casaría con Manuel Thomas Terán), Manuel (-1850- que casaría con Amelia Zamacona Inclán), Brígida (1853-1855), Nicolás (-1853- que casaría con María Gilgan Logny), Ventura (-1866- que casaría con Rosa Bermejillo Martínez-Negrete) y Julia (-1866- que casaría con Manuel González Pavón), todos Martínez del Río Pedemonte y herederos del “Rancho La Hormiga”.


Apenas diez años luego de haber regresado definitivamente a México y como parte de las propiedades que formarían parte de su patrimonio en cercanía de la ciudad, para marzo de 1853 el doctor Martínez del Río adquirió del general don José María Rincón Gallardo “…un pedazo de tierra ubicado en la loma entre Chapultepec y el pueblo de Tacubaya…” al sur del “Molino del Rey”, con la idea de establecer un pequeño rancho que gozara de las inmejorables vistas que hacia el oriente se tenían de la cuenca…

Abajo, fragmentos de escrito y plano elaborados a final de 1852 por el arquitecto Enrique Griffon, donde se muestran los límites del terreno para su avalúo y adquisición, marcando en varas un terreno que se acercaba a los 4,000 m².



Aunque para entonces la familia residía en una magnífica morada en la calle de Medinas N°6 (apenas a unos pasos del templo de Santo Domingo, en una casa donde en 1846 habitaba don Juan N. Gómez Navarrete -senador- y donde en 1904, comenzó a construirse -con un nuevo diseño del arquitectónico Manuel Gorozpe- la residencia de Rafael Ortiz de la Huerta Flores), durante los siguientes años el doctor Martínez del Río y “doña Angelita” dedicarían enormes recursos y cuidados al rancho, transformando la yerma loma adyacente a Chapultepec en un auténtico vergel.

De un documento de años posteriores (1862), extraigo que “…siendo el inventario de árboles: siete mil noventa y cuatro cedros de diferentes tamaños; ciento cuarenta y nueve fresnos; mil ochenta frutales diversos; diez acacias; una magnolia; un ahuehuete; dos criptomarías (se refiere a Cryptomeria japónica); tres catalpas; cuarenta y ocho truenos, y diez encinas, habiendo además muchos rosales, fresas y otros árboles de que no se ha tomado razón, y más de diez mil cedros de almáciga…”

La sección poniente del terreno (la más alta y con mayor pendiente) quedaría profusamente arbolada y albergaría casa y servicios, mientras que la sección oriente (con varias partes llanas) tendría campos de juego y un lago.



Para 1857, el molino del Salvador (alias del Rey) y sus tierras anexas es adquirido ahora por don Manuel Cuevas Rubio (hermano de don Eduardo Cuevas, propietario de la hacienda de San Juan de Dios) y en la propiedad se hacen innumerables mejoras, aunque al paso de los meses, las circunstancias económicas del país cambian radicalmente…

Recordemos que para 1858 las cosas andaban mal en México, con el enfrentamiento de liberales y conservadores, y para 1861 Benito Juárez anuncia la suspensión de los pagos de la deuda externa, cosa que daría lugar a la Segunda Intervención Francesa entre 1862 y 1867 (la Primera Intervención Francesa en México, también conocida como la Guerra de los pasteles, fue el primer conflicto bélico entre México y Francia. Tuvo lugar del 16 de abril de 1838 al 9 de marzo de 1839).

Abajo, en un curioso óleo de Constantino Escalante firmado en 1865, “La batalla del Molino del Rey” (colección del Castillo de Chapultepec) donde al centro aparece la Casa Mata con su muralla –terrenos que hoy conocemos como el Parque Rosario Castellanos–, siendo atacada 1862 durante segunda intervención francesa, casi como una recreación de la batalla del 8 de septiembre de 1847. A la extrema izquierda, la loma de Chapultepec y la hondonada por donde hoy pasa el “Anillo Periférico”; a la extrema derecha los edificios de los molinos de pólvora y trigo –entonces propiedad de don Manuel Cuevas Rubio– que hoy han sido sustituidos por las instalaciones de “Guardias Presidenciales”.




Recordemos que el 3 de octubre de 1863 en el castillo de Miramar, una delegación de mexicanos ofreció la Corona de México a Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena, delegación encabezada por el diplomático José María Gutiérrez de Estrada y José Pablo Martínez del Río Castiglione –como portavoz–, seguidos de Juan Nepomuceno Almonte -hijo de José María Morelos y Pavón-, el General Miguel Miramón y Tarelo, Antonio Escandón, Tomás Murphy, Adrián Woll, Ignacio Aguilar y Marocho, Joaquín Velázquez de León, Francisco Javier Miranda, José Manuel Hidalgo y Esnaurrízar , acompañados por Ángel Iglesias como secretario.

Alguna injerencia habrá tenido Martínez del Río en la decisión de Fernando Maximiliano José, al hablarle de la belleza de Chapultepec, y mostrarle los dibujos de la vista que desde “La Hormiga” se tenía del valle…


Arriba, del álbum “Vistas de México 1830-1840” de Daniel Thomas Egerton, “The city of Mexico”, donde se muestra lo grandioso del valle tomado desde lo alto de Tacubaya, mostrando al centro el bosque y cerro de Chapultepec…

Algunos datos acerca de la Residencia Imperial que en el Alcázar de Chapultepec inició el Emperador, pueden encontrarse en: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2015/06/el-alcazar-de-chapultepec-residencia.html

En julio de 1864, Maximiliano I de México nombró a don José Pablo -que entonces vivía en Milán- Embajador ante el Imperio Otomano (Enviado Extraordinario ante los gobiernos de Grecia y Turquía), y por lo mismo, éste cedió poderes notariales a su hermano Gregorio José Martínez del Río a fin de encargarse del rancho y por ser de interés del Emperador, venderlo al Imperio para que sus terrenos pasaran a ser parte del parque que rodeaba al Palacio de Chapultepec.


Arriba, una fotografía fechada en 1875 donde desde el jardín poniente de Chapultepec se divisa el bosque, en lejanía los plantíos de los Cuevas Rubio, y al centro el edificio del Molino del Rey (izquierda), el rancho del Chivatito (derecha) y otras dependencias anexas que el Emperador había deseado incorporar a Chapultepec.

Luego de la caída del II Imperio el 19 de junio de 1867, cuando en el Cerro de las Campanas fueron fusilados Tomás Mejía, Miguel Miramón y el propio Maximiliano I, Benito Juárez entró a la Ciudad de México el 15 de julio y poco después confiscó una de las mayores propiedades de la familia Martínez del Río conocida como "Encinillas" que los hermanos poseían en el norte de México; además, desconoció la compra del rancho “La Hormiga”, propiedad no pagada y que no sería restituida al Dr. Martínez Del Río sino hasta el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada en 1872…

Resulta claro que ya para entonces aquellas tierras yermas de la batalla de septiembre de 1847 habían pasado a tierras de cultivo, que aprovechando las aguas provenientes de los diversos acueductos, eran heredades muy productivas.

Desde 1872 y hasta su muerte diez años más tarde, el doctor José Pablo Martínez del Río dedicó todo su empeño en revitalizar el rancho “La Hormiga”, transformando aquella propiedad arbolada en un maravilloso ambiente para el gozo de sus hermanos, hijos, sobrinos y nietos. El eje sería la “Casa Grande”, edificada sobre el promontorio poniente de la propiedad y desde cuya torre, Chapultepec, el extenso valle y la Ciudad de México se exhibían casi como un espejismo.



Arriba, con la ayuda de José María Velasco, me divierte el especular cómo pudo haber sido la vista desde la torre mirador de la casa del rancho de don José Pablo Martínez del Río, allá por 1883 y mirando hacia el oriente…

En “Quintas de Tacubaya”, José Alfredo Reynoso Ruíz e Isabel Serrano, nos cuentan que:

“…al lado del bosque de generosa y variada vegetación, flanqueada por milenarios ahuehuetes y coníferas, se erigió la hermosa residencia que abrigó a la familia. La construcción conocida como “casa grande”, destacaba por sus líneas esbeltas y elegantes en cuyo interior imperaba el gusto exquisito y la sobriedad; estaba rodeada de numerosas calzadas, prados con alcatraces, magnolias, gran variedad de plantas de ornato y un gran estanque con peces multicolores donde también nadaban esbeltos cisnes y gansos. Desde la parte más elevada del terreno, que invitaba a prolongar la vista hacia las alturas, se erguían los techos a dos aguas y los torreones, cuyas angostas ventanas se abrían hacia unos jardines primorosamente diseñados.”



La casa corresponde a un estilo que en general se conoce como “Victoriano” –aunque en México, Israel Katzman lo cataloga como “Campestre Romántico” – y fue popular durante la segunda mitad del siglo XIX, luego de su difusión en el Reino Unido y los Estados Unidos; el diseño específico corresponde al “Stick Victorian Style”, una corriente de transición entre el “Carpenter Gothic style” de mediados de siglo, y el “Queen Anne style” de Norteamérica y que en México tuvo poca representatividad, pero que en Galveston y Waco –Texas– (donde la familia tenía propiedades), era un estilo muy socorrido.

Un ejemplo representativo –aunque austero– del “Stick Style” norteamericano, puede ser la Herman C. Timm House en New Holstein -Wisconsin- edificada en 1890, que muestra los característicos techos y torreón, además de veranda y pórtico.



Un ejemplo representativo en México -adaptado además a las características constructivas locales-, puede ser la casa del general Pedro Rincón Gallardo, construida en 1898 en la calle de Penitenciaría N°46 (hoy Lafragua) apenas a unos pasos (y sobre la misma manzana) de la residencia Braniff–Ricard en Paseo de la Reforma, edificada desde 1886 por el arquitecto inglés Charles James Sculthorpe Hall (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/01/casa-braniffricard-en-paseo-de-la.html )



La Casa grande de “La Hormiga” tendría elementos que la emparentan además con la Harvey M. Vaile Mansion de Independence –Missouri– diseñada por Asa Cross y edificada en 1881 para el coronel Harvey Vaile, en un peculiar “Second Empire Victorian style” que se engalana de pináculos de hierro forjado, chimeneas y ventanas de arco…



Por algún tiempo se ha especulado que fue el propio arquitecto Charles S. Hall el autor del diseño, aunque considerando que llegó a México en 1888 para supervisar los trabajos del primer ferrocarril Mexicano y luego resolvió instalarse permanentemente en nuestro país, las fechas difícilmente coinciden con las del diseñador del edificio para el Ayuntamiento de Puebla y la casa Braniff...



Abajo, el acceso a la casa del coronel Harvey Vaile, imagen que nos permite conjeturar algunos de los detalles decorativos de la edificación que desde 1873 levantaba don José Pablo Martínez del Río en el rancho “La Hormiga” y que en la fotografía de arriba (tomada en 1900) aparecen sin definición y cubiertos de hiedra.



Un elemento memorable en la casa debe haber sido la veranda que miraba hacia el oriente -donde el rancho, Chapultepec y la cuenca de México en lontananza-, presentaba un espectáculo notorio; abajo, la toma de una veranda del “Stick Victorian Style”, nos permite nuevamente el especular acerca de ese espacio…



En una entrevista de 1983, -a los ochenta años- don Carlos Martínez del Río y Vinet recordaba que: “…uno de los detalles más hermosos que tenía esa construcción, era la terraza a la que llamábamos ¨veranda¨; como estaba orientada al Bosque de Chapultepec, esa parte del jardín se había dejado sin árboles, para poder apreciar aquella hermosa vista de la ciudad de México con sus torres de la Catedral y al fondo los volcanes, cuando todavía el valle de México era de verdad la región más transparente…”



El padre de ese narrador, don Pablo Rafael Martínez del Río, había nacido en 1846 y participó activamente en la edificación de la casa del rancho, aunque para Julio de 1889, casó con Bárbara Vinent Kindelan, con quien engendraría siete hijos (Pablo 1892-1963, Jaime Carlos 1893-1895, Jaime Martín 1895-1928, Cristina 1897-1898, Mercedes 1899-1958, Luis José 1901-1905 y Carlos 1904, todos Martínez del Río Vinent) familia que residió por muchos años en lo que hoy conocemos como Avenida Juárez (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2015/09/casa-de-don-francisco-espinosa.html ) Pablo, el mayor, fue considerado un eminente prehistoriador americano, profesional al que se estimaba a mitad de camino entre antropólogo e historiador, pasando por arqueólogo y etnólogo, que siempre tuvo muy claro que el trabajo de campo y de gabinete eran inseparables. Fue director del Instituto Nacional de Antropología e Historia y primero de la Escuela Nacional de Antropología e Historia…



Y ya que andamos en el centro de la ciudad, debo mencionar que usando parte de la estructura de la casa Martínez del Río en la calle de Medinas N° 6 (hoy República de Cuba 92), para 1893 don Rafael Ortiz de la Huerta y Huerta, con diseño y dirección del arquitecto Manuel Gorozpe en 1898, ejecutó la magnífica casa que ahora ocupa el CELE UNAM y muchos conocieron como Antigua Escuela de Economia (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/04/casa-ortiz-de-la-huertarincon-gallardo.html )



La casa grande de “La Hormiga”, al ser una casa “campestre”, poco tenía en común con la opulencia de esas residencias citadinas del porfiriato; citando nuevamente a don Carlos Martínez del Río y Vinet:

“La casa era de estilo inglés muy del tipo chalet, con sus techos de dos aguas y torreones a los lados; …en seguida estaba la capilla y después la ranchería, donde estaban las casas de los trabajadores… y un estanque de cincuenta por treinta metros, cuya agua provenía de Santa Fe…”




“Todo alrededor estaba bardeado con un muro que hicieron mis padres, empezando por la Calzada Madereros (hoy Constituyentes) y Parque Lira, hacia el norte hasta Molino del Rey y prolongándose luego al oriente… La entrada era por el Bosque, … donde existía una plazoleta y frente a ella estaba la entrada al Rancho de la Hormiga…”




Al interior, el “Chalet” debió ajustarse a los cánones imperantes en el período, con habitaciones amuebladas con un espíritu práctico, aunque sin dejar de lado los elementos que la hacían digna de sus habitantes; sabemos que para 1907, la casa estaba decorada con “muebles franceses estilo Imperio, con los que… doña Bárbara Vinent, la había decorado con tanto gusto”.





Aunque las imágenes de arriba, corresponden a la casa N° 155 Greenville Steet, en Newnan -Georgia- edificada en 1887, permiten entender las características que “La Hormiga” debió presentar hacia final de siglo, cuando ya los diversos miembros de la familia extendida utilizaban el rancho como casa de fin de semana; a pesar de los innumerables cambios y modificaciones en la decoración, la casa aún conserva con pocas alteraciones la escalera principal, cosa que se muestra en la fotografía de abajo.



El Dr. José Pablo Martínez del Río, que aparece abajo en una “Carte de visite”, murió el 27 de septiembre de 1882, víctima de una ataque cardiaco, luego de 16 años de viudez. Nos dice Fernando Muñoz Altea que “…se suscitaron entre los herederos numerosos pleitos que duraron bastantes años; sus siete hijos y los descendientes de éstos pelearon denodadamente ante los tribunales,… hasta que luego de la lucha revolucionaria lograron ponerse de acuerdo para permutar con el gobierno de Álvaro Obregón los derechos que les correspondían sobre el rancho de La Hormiga”.



Aunque desde el inicio del S. XX buena parte de la familia gozaba del rancho, todo parece indicar que fue doña Bárbara Vinent Kindelan quien mostró el mayor interés en darle mantenimiento, e insistió ante don Pablo Rafael Martínez del Río que se hicieran mejoras en la propiedad; así, se edificó la capilla, complementó el amueblado y mejoraron los jardines en una propiedad que vio llegar las mejoras que a Chapultepec hiciera el gobierno de Porfirio Díaz así como las ampliaciones y reformas de las que el Ministro Limantour se encargó, agregando zoológico, lago y varias hectáreas de terreno.

Para 1907, se habían extendido los terrenos correspondientes al parque público y revitalizado la vieja “Casa Mata” (aquel edificio virreinal de la batalla de 1847) incorporando la nueva factoría a las instalaciones de la “Fábrica Nacional de Pólvora y Fundición” y creando hacia el poniente el nuevo Panteón Civil de Dolores; abajo, en un fragmento del plano de la Ciudad de México para 1907, aparece la sección que nos interesa de Chapultepec, donde he señalado el “Rancho de la Hormiga” sobre el Camino de Madereros (hoy avenida Constituyentes) y al norte de la nueva urbanización de Tacubaya que hoy llamamos Colonia San Miguel Chapultepec (abajo); resulta revelador el notar que en el plano aparece aún el “Reposadero” –tanque para decantar las aguas del acueducto que traía agua desde la cuenca del Río Hondo (y donde hoy inicia la “Calzada de los Compositores)– y en la parte alta, aparece también el “Rancho del Chivatito” que entonces era aún propiedad de don Manuel Cuevas Rubio y que años más tarde sería destruido para albergar las instalaciones de “Guardias Presidenciales”, dando apenas nombre a la calzada que lo conectaba con la Hacienda de San Juan de Dios...



Un dato de interés, en que la casa del rancho aún figura como parte del patrimonio de la familia Martínez del Río, es cuando se celebró un banquete en 1921 “…en la residencia campestre de la familia del novio”, luego de la boda en el templo de la Inmaculada Concepción de la muy joven María de los Dolores Asúnsolo y López Negrete, cuando casó con Jaime Martínez Del Río y Vinent; aunque la pareja se separó en 1928, María Dolores conservó parte del apellido de su marido, para pasar a la historia como Dolores del Río…



Arriba, en una fotografía de 1921, aparecen Jaime Martínez Del Río y Vinent con María Dolores Asúnsolo y López Negrete. Cuando en 1925 el matrimonio ofreció una fiesta, conocieron al productor de Hollywood Edwin Carewe, quien convenció a la pareja para dejar la capital mexicana y emigrar a Hollywood, en donde Dolores se convertiría en una gran actriz…

La pareja se separó en 1928, luego del inesperado éxito de “Ramona”; abajo, los textos de “Revista de revistas” en su número 1251, correspondiente al 6 de Mayo de 1934, dedicados a “La máxima estrella mexicana”, Dolores del Río.



Los tiempos revolucionarios no habían sido generosos con “La Hormiga”, por lo que la propiedad permanecía en desuso la mayor parte del año; apenas algunos fines de semana Ventura Martínez del Río Pedemonte -hijo más joven de don José Pablo-, la visitaba y en enero de 1917, descubrió con asombro que la propiedad había sido incautada…

“En virtud de que el gobierno tiene necesidad de tomar posesión del Rancho de la Hormiga, de su propiedad, por acuerdo del C. Primer Jefe del Ejecutivo Constitucionalista, Encarga do del Poder Ejecutivo de la Unión, procederá usted a desocupar dicho Rancho para fines del mes en curso, en cuyo lapso de tiempo podrá usted sacar los objetos de su uso privado, que en él existen…”
México a 22 de Enero
Emilio Salinas, General Jefe del Departamento.




Arriba, en el fragmento sur de un plano elaborado en 1925 para don Alberto Cuevas Lascurain, cuando preparaba el fraccionamiento de la “Colonia del Bosque de Chapultepec” en los terrenos de la Hacienda de los Morales, aparece aún la indicación “Rancho de la Hormiga” aunque con límites mucho más amplios y asimilados a los terrenos del Bosque de Chapultepec.

Aunque la familia Martínez del Río Pedemonte pelearía la incautación, la casa fue ocupada por el general Ignacio C. Enríquez –Jefe del Departamento Fabril de la Industria Militar– hasta 1919, cuando Nicolás Martínez del Río logró dejar sin efecto la confiscación y preparar el terreno para venderla en 1924. En mayo de 1924 el presidente Álvaro Obregón autorizó a la Secretaría de Hacienda la enajenación del terreno de 3,945 m² correspondientes a “La Hormiga” valuados en $ 701,602.29 pesos, cantidad que quedó saldada el 6 de enero de 1925.

Entretanto la casa había sido modificada, y para 1922, sería nuevamente escenario de una boda…



“A las diez treinta de la mañana de éste lunes siete de agosto, tuvo lugar el matrimonio civil de la señorita Hortensia Elías Calles, hija del General Plutarco Elías Calles, secretario de Gobernación, con el señor Fernando Torreblanca, Secretario particular del Primer Magistrado de la República, General Álvaro Obregón, quien fungió como padrino de los desposados.”
“La ceremonia, tuvo lugar en la Hacienda de la Hormiga, residencia del padre de la novia, que se halla ubicada en uno de los parajes del Bosque de Chapultepec”



Para entonces, a la casa se habían hecho varias intervenciones, que además de mudar el amuelado, habían modificado parte de la estructura de techos y ventanas, transformando la apariencia de lo que en 1875 había sido un “Chalet Victoriano” en una casa de resistente apariencia clásica, con balcones balaustrados y decoraciones de cantera…

El rancho, que había sido recuperado por los Martínez del Río en 1919, usando la casa para la boda de Dolores y Jaime en 1921, sería entregado a la Secretaría de Hacienda y ocupada a los pocos meses por el flamante Secretario de Gobernación, residencia que habitaría con su esposa y nueve hijos hasta 1923, cuando Plutarco Elías Calles presentó su renuncia para iniciar campaña…

Para 1924 ya vivía ahí el general Manuel Pérez Treviño -Jefe de Estado Mayor Presidencial del general Obregón- con su familia, sitio donde se celebró el bautizo de la niña Esther Pérez González, ceremonia en la que el presidente y su esposa fueron padrinos y aparecen abajo frente al acceso principal de la casa.



Para 1925, la casa sería ocupada por el general Joaquín Amaro Domínguez –a la sazón Secretario de Guerra y Marina del presidente Calles– y sería él quien llevaría a cabo las transformaciones más importantes en lo que el siglo anterior había sido un rancho privado.

Desde “La Hormiga” (donde nacieron tres de sus hijos: Guillermo en 1925, Manuel en 26 y Elisa en 27) el General Amaro emprendió la reorganización el ejército y sus instalaciones, incluyendo a los Batallones y Regimientos sublevados, dotándolos de nuevos uniformes, armamento e incluso una nueva fábrica de municiones…



Martha Loyo nos dice que “Amaro era sin duda un líder nato, autodidacta en un sentido amplio del término para aprender de las experiencias y saberse manejar en un contexto de volatilidad, de oportunismo, de ambiguas militancias y frecuentes traiciones. Pocos revolucionarios como él estuvieron siempre del lado de los ¨ganadores¨ (al menos hasta antes de su rompimiento con Cárdenas, el presidente) y siempre además con una proyección en sentido ascendente.”

Durante la estancia de Joaquín Amaro en el “Rancho de La Hormiga” (de 1925 a 1929) se construyeron caballerizas, alberca y cancha de tenis, frontones y stand de tiro, así como salas de clase para los alumnos de la escuela militar en secciones anexas al molino. Además, en las cercanías -bajo su tutela como Secretario de Guerra y Marina-, ordenó la construcción de alojamientos para el Estado Mayor en lo que había sido la “Fundición de Cañones” (al norte del Molino del Rey), edificó la “Fábrica de Cartuchos” con un nuevo edificio en lo que había sido la “Casa Mata”, demolió los vestigios del “Rancho del Chivatito” para albergar el comedor de las instalaciones de la Guardias Presidenciales, y promovió los campos de polo (“Campo MARTE” a la manera de la explanada frente a la escuela militar de París) en tierras que antaño pertenecieran al Rancho de la familia Anzures…



Es también durante ese período y por intermediación de José Álvarez, que Amaro conoció al señor Alberto Cuevas Lascurain -heredero de parte de la “Hacienda de los Morales”-, y con quien entablaría una buena relación, adquiriendo un terreno en lo que hoy conocemos como Polanco, donde edificaría una nueva casa (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2015/02/la-casa-amaro-izaguirre-en-polanco.html)

Es en buena medida, entre 1925 y 1929, la que había sido Casa Grande de un rancho, alcanzó la apariencia con la que llega a nuestros días; siguiendo las instrucciones de Amaro, se creó un nuevo pórtico de acceso sostenido por columnas toscanas, se eliminaron las ventanas de arco, amplió -mucho- la “veranda” del oriente (haciendo una estructura maciza que a la postre sería cerrada), y se eliminó por completo la torre, además de unificar la totalidad de la construcción salpicándola de balaustres.



Aunque había sufrido varias modificaciones trascendentes, la transformación mayor –en cuanto a sus consecuencias se refiere–, llegaría en 1935 con los siguientes inquilinos de la casa…

Abajo, en un fragmento del “Plano de la Ciudad de México formado por la Dirección del Catastro en 1929”, aparece la zona de Chapultepec; en rojo he señalado el sitio en que se había ubicado el “Rancho de la Hormiga” (que ya no aparece indicado). Es interesante notar que ya se muestran instalaciones como el Panteón de Dolores, la fábrica de cartuchos y los tanques de la “Provisión de aguas para la Ciudad” (ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2012/07/el-sistema-xochimilcolerma-en.html). De particular interés me resulta que en el plano aparece marcado con el N°2 el “Castillo de Chapultepec”, edificio que desde tiempos de Porfirio Díaz era considerado la “Residencia oficial de los presidentes de México”, incluidos Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez.



General Lázaro Cárdenas había sido gobernador del estado de Michoacán de 1928 a 1930; fungió luego como secretario de Gobernación en el gabinete del presidente Pascual Ortiz Rubio y luego dirigente del Partido Nacional Revolucionario. El 1 de diciembre de 1934 fue electo presidente de México y declaró que ya no habitaría –como Primer Mandatario– en el Castillo de Chapultepec, edificio que sería destinado a un “Museo Nacional de Historia moderna”, aunque se siguió usando para asuntos oficiales de la Presidencia hasta febrero de 1939…

Aquella declaración de Cárdenas generó enormes problemas logísticos para el Estado Mayor de la presidencia, que debía hallar una alternativa para la residencia del Presidente de la República; parece ser que se encontraron tres opciones viables –aunque cada una con peculiaridades e inconvenientes– que hubieron de ser cabildeadas ante el nuevo Presidente:


A.- La “Casa del lago”, edificio construido en el porfiriato para albergar el “Automóvil Club”, y que estaba asignado a la Universidad Nacional como sede del Instituto de Biología. El médico e historiador Fernando Ocaranza Carmona nos cuenta en “La tragedia de un rector”, las peripecias para proteger esa Casa del Lago y evitar se trasformara en Residencia aislada y protegida, “…perdiéndose así un sitio de valor incalculable para el pueblo de México.”


B.- La “Casa Barrón”, una sorprendente edificación de la que no queda huella, pero cuyo jardín ahora conocemos como el “Parque Lira”. Se puede encontrar mucha más información al respecto en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/03/parque-lira-la-casa-cortinabarronlira.html



C.- La “Casa de la Hormiga” que sería elegida por la facilidad de arreglo, cercanía con las instalaciones militares del “Molino del Rey” y la posibilidad de definir con claridad un perímetro de protección; además, parece ser que el sitio resultó atractivo a la Primera Dama, aunque no le agradaba el nombre…



Arriba, la portadilla de “Revista de Revistas -El Semanario Nacional-” del N° 1281, correspondiente al 2 de Diciembre de 1934; el pié de foto indica: “La Primera Dama de la República, señora Amalia Solórzano de Cárdenas, y su pequeño hijo Cuauhtémoc Lázaro, de 7 meses de edad...”

Así, la nueva residencia del Presidente de México se estableció en los terrenos del rancho “La Hormiga”, edén que desde entonces se llama “Los pinos”.



Es importante no confundir ésta casa con la que ahora se llama “Residencia Oficial de los Pinos”, edificio que se construyó años más tarde durante el sexenio del Presidente Miguel Alemán -con diseño del arquitecto Manuel Giraud y continuado a su muerte por el ingeniero Fernando Parra Hernández- iniciada en 1950 y que fuera inaugurada en septiembre de 1952.

Abajo, una fotografía del pórtico de la nueva Residencia Oficial en junio de 1962, durante la visita del Presidente John F. Kennedy y su esposa Jacqueline, mientras eran recibidos por el Presidente Adolfo López Mateos.





En buena medida el rancho “La Hormiga” ha sido asimilado al Bosque de Chapultepec, aunque su sección poniente permanece reservada para uso exclusivo de la presidencia. Apenas un fragmento de la nueva casa –que utilizó mayormente las propiedades del Molino del Rey– se edificó sobre sus terrenos, y el viejo “Chalet Inglés” recibe ahora el nombre de “Residencia Lázaro Cárdenas” para diferenciarla de la “Residencia Miguel Alemán” que es asiento de la presidencia.



Arriba, en una toma de Google-maps fechada en 2012, he marcado los límites originales del Rancho de “La Hormiga” que fueran propiedad de la familia Martínez del Río. Abajo, en un detalle de la toma anterior, he marcado el perfil de la edificación original sobre la casa actual, edificio que se utiliza como oficina de apoyo…





Este Blog se hace gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. Si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 50), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…

También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html







Nada mal, la vista hacia el oriente, desde "La Hormiga"...