miércoles, 7 de febrero de 2018

La casa de Edward N. Brown en la esquina de Mérida y Puebla,

Colonia Roma; luego de Mario Padilla y María Luisa Nicolín en Lomas de Chapultepec.


En la entonces privilegiada esquina formada al encuentro de las calles dedicadas a Mérida y Puebla, se edificó entre 1905 y 1907 una sorprendente residencia para el señor Edward Nonphlet Brown, por entonces Presidente de Ferrocarriles Nacionales y amigo cercano de don Walter Orrin, que con Pedro Lascurain y C. C. Lamm fraccionaron aquellas tierras conocidas como “Potreros de la Romita”. De la casa nada queda en esa esquina, pero con algunas modificaciones la estructura sobrevive reconstruida en lo que ahora conocemos como “La Loma”…


Edificado en una curiosa mezcla estilística, el “Chalet” fue ocupado por Brown y su familia de 1908 a 1917 y luego albergó por un tiempo la cancillería del Imperio del Japón así como un bachillerato, hacia 1940 fue comprado por don Mario Padilla para su esposa María Luisa, desmontado y ensamblado en un amplísimo terreno con acceso por la parte alta del Paseo de la Reforma; luego de algunos años y la densificación de la zona, pasó a formar el “Leitmotif” del fraccionamiento “La Loma” en la cerrada Paseo del Castillo, que ahora es parte integral de “Real de las Lomas” con acceso también desde Bosques de la Reforma…
Abajo, una magnífica imagen captada en 2006 y que agradezco al arquitecto Arturo Ortiz Struck, en que aparece la casa en su estado actual.





Edward Nonphlet Brown nació en marzo de 1862 en Auburn, Alabama, EE.UU., y a los 16 años ingresó al servicio ferroviario en la Northeastern Railroad Co. -de Georgia- para ejecutar registros contratado como “Rodman & Chainman”, misma empresa en la que para 1887 ya había sido ascendido a ingeniero de división e ingeniero residente en el ferrocarril central de Georgia; a partir de 1887, estuvo a cargo -en México- de la construcción de las vías e instalaciones del ferrocarril de Saltillo a San Luis Potosí, y al año siguiente fue nombrado superintendente de división en San Luis Potosí, para recibir un ascenso en el mismo cargo pero comisionado de la zona Ciudad de México entre 1889 y 1892.


Arriba, la estación –y vías del Ferrocarril Nacional Mexicano- de San Luis Potosí captada en1890, uno de los edificios que se levantaron bajo la supervisión del Superintendente Brown entre 1888 y 89. Familiarizado ya con el sistema, fungiría como Superintendente General de Ferrocarriles entre diciembre de 1892 y marzo de 1902, período en el que se transformó en una figura importante en el ámbito nacional e internacional, estando ligado a James Speyer –de Speyer Brothers en Nueva York– como agente financiero de Collis P. Huntington y sus intereses en los ferrocarriles mexicanos.



En 1902, se designó a Edward N. Brown como vicepresidente y gerente general del Ferrocarril Nacional y para 1904 se le nombró Presidente del Ferrocarril Nacional Mexicano, puesto en el que reorganizó las vías del Ferrocarril Nacional de México, unificando bajo su mando el sistema del Ferrocarril Nacional Mexicano y el “Mexican International Railway” integrándolo con el “Texas-Mexican Railway” con las enormes dificultades y afectación de intereses que eso implicaba.


En 1908 se le nombró Presidente del sistema unificado de “Ferrocarriles Nacionales de México” -que incorporaba el Ferrocarril Interoceánico-, y bajo su control estarían entonces los 13,200 Kilómetros de vía ancha –principal– además de 650 Kilómetros de las ampliaciones que por entonces se colocaban; su impacto contable en la economía del país era entonces en verdad significativo y con la nueva estructura, en 1909 salieron al mercado las acciones de la compañía…



Es interesante agregar que en su nueva labor, el presidente Brown inauguraría varias nuevas estaciones –entre las que destacaba la del Ferrocarril Central de Buenavista– y sorprendentemente pugnaría por la fabricación local de locomotoras, proyecto que florecería hasta el inicio de la segunda década del siglo con la aparición de la “Locomotora 40”, gozosamente construida en México.


Puede ser interesante dar contexto a esa actividad del señor Brown, recordando que las oficinas del presidente estaban en los pisos altos del suntuoso edificio recientemente edificado en la esquina de Vergara (ahora Bolivar) y la entonces apenas ampliada Avenida Cinco de Mayo; el edificio ocupado por Ferrocarriles Nacionales de México había sido diseñado y construido por el Ingeniero Isidro Díaz Lombardo entre 1905 y 1907 y se arrendaba de la familia Limantour, ya que estaba escriturado a nombre de la señora María Cañas, esposa de J. Y. Limantour.



Durante los siguientes años y a pesar del movimiento armado, la infraestructura de Ferrocarriles Nacionales de México se conservaría casi intacta y bajo la dirección de Brown, e incluso luego del proceso revolucionario, aquellas instalaciones se allegarían como parte integral del triunfo revolucionario; abajo, un inserto publicitario que apareció en una de las revistas “MEXICO” de EXCESIOR para 1925.




Nos dice Leopoldo Mendívil López que “…Brown (era) …presidente del Ferrocarril Nacional Mexicano y representante en México de uno de los banqueros más poderosos del mundo… Speyer… (y por eso promovía) negocios con el secretario de Relaciones Exteriores, Pedro Lascurain. Ellos y el cirquero Edward Orrin consiguieron los contratos del gobierno para fraccionar y desarrollar dos nuevas colonias, la Roma y la Condesa… con la Compañía de Terrenos de la cazada de Chapultepec y la Compañía de la Colonia Condesa. (Para 1908, se les conocía como) …los reyes de la colonia Americana y del Jockey Club; en los Estados Unidos, les decían La Mafia Tropical.”

En efecto, para febrero de 1903, el gobierno federal había otorgado a la “Compañía de terrenos de la Calzada de Chapultepec, S.A.” el permiso para fraccionar los predios de lo que se conocía como Potrero de la Romita, terrenos ya infecundos que habían pertenecido a la hacienda de La Condesa, luego a los señores Calero Sierra y Echegaray, y desde 1896 estaban en posesión de la familia Lascurain, siendo transferidos en 1902 a aquella sociedad inmobiliaria y sus inversores; con un capital de $800,000.00, la compañía estaba representada por sus principales accionistas: Edward Walter Orrin –actuando como Gerente–, el propio Pedro Lascurain Paredes –como Tesorero–, Gabriel Morton (Vicepresidente de Ferrocarriles Nacionales), Cassius C. Lamm, Lewis Lamm (planificadores y constructores) y Edward N. Brown –como los cuatro vocales–.


El fraccionamiento era novedoso por sus servicios, y atraería las miradas de quienes ansiaban dejar el viejo casco de la ciudad para trasladarse a zonas innovadoras y descongestionadas. Algunos de los lotes de importante superficie, se asignaron a los inversionistas de la “Compañía de terrenos de la Calzada de Chapultepec, S.A.” y así Orizaba N° 43 y sus fantásticos 3,575 m² frente a la “Plaza Roma” se entregaron a don Pedro Lascurain, Córdoba N°42 con 3,295 m² sería asignado a Lamm, Mérida N° 33 y 3,254 m² a Morton, mientras que Mérida N° 21 con 2,351 m² tocaría a Brown…

En la imagen de abajo, que corresponde a una copia heliográfica del “Plano de lotes de la Colonia Roma” y está fechado en 1917, he marcado los lotes en que algunos de los socios edificaron sus propias casa a manera de muestra, y corresponden a las de Pedro Lascurain en Orizaba N° 43 (1), C. C. Lamm en Córdoba N°42 (2), Gabriel Morton en Mérida N° 33 (3) y Edward N. Brown –de la que trata ésta nota– en Mérida N° 21 (4) esquina con Puebla…


Complementando, señalo también la casa que en 1910 edificara para su familia el arquitecto Lewis Lamm (5), con 2,416 m² en la esquina de la avenida Orizaba y la entonces avenida Veracruz que desde 1925 homenajea a Álvaro Obregón (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/06/la-casa-de-la-familia-lamm-martinez.html ); la casa no sería ocupada por la familia, pero es la única de aquel grupo de inversores que llega a nuestros días, paradójicamente como “Casa Lamm”.

La "Colonia Roma" era sorprendente...


Arriba, en una imagen panorámica de la “Compañía Industrial Fotográfica” captada en 1910 y que mira desde lo alto una esquina del Parque Roma (ahora Plaza Río de Janeiro) desde Durango y hacia el oriente, aparecen las edificaciones que para entonces se había levantado; de todo lo que se aprecia, apenas se conserva el edificio de departamentos (extrema derecha) que muchos llaman “la casa de las brujas” y que fue diseñado en 1908 por el ingeniero Randolph A. Pigeon en un dramático estilo que ostenta elaborado trabajo en el aparejo de tabique rojo, y que recuerda el "Midland Hotel & St. Pancras Station" de Londres.

Abajo, en un fragmento de esa fotografía panorámica y en primer plano, se distinguen los prados del “Parque Roma” cruzados por la avenida Orizaba –que llegaba hasta la rotonda del centro– y en la esquina, la casa que cedió su terreno para el edificio Orizaba 42; a la derecha, las casas de Cassius Clay Lamm y Gabriel Morton. Señalados en rojo, techos y torres de la casa de Edward N. Brown y su esposa.



Ya para 1900, el señor C. C. Lamm era reconocido como constructor, y sus inmuebles residenciales de la “Colonia del Paseo” (que ahora llamamos Colonia Juárez) eran examinados y ensalzados. Desde 1896, el señor Orrin habitaba en una de sus construcciones –en la esquina de las calles de Madrid y París– lo mismo que don Pedro Lascuran en la morada de un solo piso con vista al Paseo de la Reforma, por no hablar de las casas de los señores Arturo Smith -en Londres- y F. P. Hoech -en Dinamarca-, o la espectacular residencia del señor Marquard en la esquina de Berlín y Londres…


En la imagen de arriba, captada por Guillermo Kahlo en 1907, aparece la calle de Berlín, con la nota: “Distrito más nuevo de la capital de México”. Las edificaciones respondían a una amplia variedad estilística con influencias diversas y todas haciendo gala de lo que Israel Katzman ha dado en llamar “Eclecticismo Académico y/o Campestre” con retornos a estilos del pasado europeo como el bizantino, románico y barroco…

De hecho, las influencias llegaban también de los Estados Unidos y no es de extrañar que para esos años y con la aportación en diseño de Lewis Lamm, el despacho produjera también edificaciones que hacían referencia a lo que en el norte se llamaba “Romanesque-Victorian style” y del que la casa en el N°1207 de Pennsylvania St., en Denver –Colorado-, es buen ejemplo…



Aquel “Victorian style” que había sido el furor en los últimos veinte años del Siglo XIX, encontraba además ecos en lo que desde 1890 era la impronta del arquitecto Henry Hobson Richardson, cuyos diseños dieron origen al nombre de un estilo -el “Románico richardsoniano”-, que estuvo en boga en los últimos años de ese siglo. Desde la Trinity Church en Boston, hasta el la tienda departamental “Marshall Field Wholesale” de Chicago, pasando por la Biblioteca pública Thomas Crane en Quincy -Massachusetts-; el “Richarsonian Romanesque” rescataba una rica variedad de elementos como tramos de muros en blanco haciendo contraste con las cintas de ventanas, y torres cilíndricas con cubiertas cónicas integradas a la rústica mampostería almohadillada.


No es extraño el que se diera esa influencia, ya que recordemos que el grupo ligado a Brown procedía de Norteamérica y además, sus actividades estaban directamente ligadas a la industria ferroviaria, en la que además de la labor de tendido de vías, mantenimiento de máquinas, coordinación de servicios y creación de estaciones, la nota de lujo y refinamiento en el servicio era dada por la “Pullman Palace Car Works” que con sus carros, dormitorios y vagones privados daba el parámetro de lujo al viajar…



Aquella idea de solidez proporcionada con ciclópeos sillares, trabajados de manera rústica y con rudo almohadillado, sería magnífico emblema que reiteradamente aparecería en la industria ferroviaria y se repetiría en México con una peculiar interpretación del “Richarsonian Romanesque”. Arriba, obreros saliendo de la Pullman Palace Car Works, en 1893; abajo, “Copshaholm”, casa de J. D. Oliver en South Bend Indiana, edificada en 1896. Más abajo, una recreación de “The Stonehurst-Paine Estate” en Waltham –Massachusetts–, diseñada por el propio Henry Hobson Richardson.




“The Stonehurst-Paine Estate” en Waltham –Massachusetts–, diseñada como residencia campestre por Henry Hobson Richardson para Robert Treat Paine y Lydia Lyman, resultó en una inusual colaboración entre Richardson y Frederick Law Olmsted, y quedó terminada en 1886. El muy rustico mamposteo de aparejo irregular y concertado, torreón e incluso la ventana a la manera Paladiana, fueron seguramente inspiración para el diseño de la casa Brown en 1904 y que para 1906 edificaba Lamm en la Colonia Roma.


Sobre aquel terreno de la calle de Mérida N° 21 –esquina con Puebla–, con 2,351 m² y amplios frentes hacia el sur y oriente, se diseñó la casa para la familia Brown a final de 1904; un poco a manera de ejemplar de las posibilidades del fraccionamiento y otro tanto como expresión de predominio económico, la casa abrevaba en esa tradición victoriana, tamizada por de la solidez que Richardson había propuesto interpretando la solidez del románico.


Arriba, en una sorprendente foto captada algunos años después por Manuel Ramos, aparece el jardín frontal –sur– de la casa Brown y el pórtico de la esquina; además de permitirnos ver a detalle el mamposteo de aparejo irregular con que se edificó la casa, los fustes de mármol sólido que sostenían ese pórtico y el intrincado diseño de la herrería, la toma permite distinguir el campanario del templo de la Sagrada Familia al fondo y sobre la calle de Puebla, así como un muro de la casa en la esquina de Puebla y Córdoba (N° 16), que aún existe y albergó por años las oficinas del INAH, siendo edificada sobre un predio gemelo al de la casa Brown.


Si aún se conservara la casa Brown en la esquina de Mérida y Puebla de la Colonia Roma, Google-maps nos mostraría una vista similar a la de arriba. La casa edificada entre 1905 y 1907, se colocó entonces hacia el sur-oriente del terreno de poco más de 2,350 m² a fin de permitir la mayor amplitud del jardín y mejores vistas para la casa; la construcción debe haber alcanzado los 950 m² construidos con tres plantas y semi-sótano, con “porte-cochère” abierta al jardín sobre la fachada norte, acceso ceremonial por la esquina y frente oriente así como amplísimos pórticos hacia el sur, incluyendo una sección acristalada a manera de invernadero.



A final de la primera década de siglo XX, cuando poco se había edificado en los alrededores, contemplar la casa debió ser francamente espectacular, al percibirse desde el cruce de calles con ese robusto trabajo de mampostería en piedra gris de Zacatecas e inclinadas techumbres cubiertas con teja verde vidriada con el sello “D.M. Chicago”; como lo describió Israel Katzman en “Arquitectura del S. XIX en México”:
“Con el nombre de Campestre Romántica, se hace referencia a las residencias –incluso citadinas– que se hicieron rodeadas de espacios descubiertos y por lo tanto separadas una quinta de la otra; de contornos quebrados, casi nunca encerrada en un solo rectángulo, de techos inclinados, generalmente con torres románticas de cubierta cónica o piramidal y con ornamentación variable… aprovechando el aparejo de los materiales.”


El 2 de agosto 1908, el semanario “El Mundo Ilustrado” (número 5, Tomo II, año XV, Mexico), presentaba en la página 138 un reportaje acerca de El Nuevo Presidente de los Ferrocarriles Nacionales, mostrando al señor Edward N. Brown con su familia en la nueva casa.


El artículo nos refiere:
“En la última reunión del comité ejecutivo de la Compañía de los Ferrocarriles Nacionales de México fue electo para la presidencia de la misma, el señor E. N. Brown que por mucho tiempo…”
“Publicamos el retrato del señor Brown y fotografías de su elegante residencia en la colonia Roma.”


Abajo, en otra toma captada por Manuel Ramos, el pórtico de acceso y entrada principal de la casa mirando al oriente desde la puerta de entrada; además de los fustes de mármol sólido –Saint Flourian– que sostienen el pórtico, llama la atención el pabellón para la reja de acceso que al acabado rústico de los muros añade un peculiar techo de características casi orgánicas que están en deuda con la Casa Batlló de Barcelona (edificio modernista de Antoni Gaudí).


Transponer cualquiera de los tres pabellones con rejas de acceso permitía entonces pasar a los monumentales pórticos que cubrían las dos puertas de entrada y rodeaban los torreones de la casa, permitiendo amplias vistas hacia la esquina de Mérida y Puebla o el recogimiento de una terraza acristalada con vista al jardín poniente.


Desde el pórtico principal, se podía acceder a un amplísimo espacio de doble altura -al centro de la casa-, que a manera de “Hall” permitía distribuirse a los diversos espacios interiores incluyendo la escalera que llevaba al tercer piso, salones, biblioteca, comedores y sus miradores. Parte de los acabados y ebanistería se encomendaron a la Pullman Palace Car Works, incluyendo el espectacular acceso y su vitral, trabajo que aún se conserva íntegro...


Salvo las tomas que aparecieron en el semanario “El Mundo Ilustrado” de 1908, no tengo otras buenas imágenes que muestren el interior original de la casa, pero esas fotografías nos da una idea de la altura de los espacios y permite conjeturar acerca del resto del decorado interior…


La decoración original de la casa, debió obedecer a esos cánones del eclecticismo prevalente en los primeros años del siglo veinte, y a falta de buenas imágenes de los interiores, me permito mostrar tres fotografías que corresponden al “Pullman Palace Car” de 1904, vagón que podía rentarse a los interesados –o usarse como referente para mandar a hacer el propio– y era prototipo en lo relativo a la decoración de interiores de lujo y admirado por todo aquel ligado a la industria ferroviaria…


Arriba, del “Pullman Palace Car”, un salón principal, “Stateroom” y barbería con techo acristalado.

Con las “Fiestas del Centenario” durante Septiembre 1910, la actividad de Brown en la logística de Ferrocarriles Nacionales se vería saturada, dado el significativo incremento en la actividad ferroviaria, pero para el año siguiente -el jueves 7 de junio de 1911 y luego de un fuerte temblor a las 4:26-, con la llegada de Madero a la estación Colonia del Ferrocarril Central, la actividad tomaría un nuevo derrotero, y con alguna incertidumbre…


Arriba, una magnífica imagen que muestra a Francisco I. Madero en el balcón central de la “Estación Colonia” (donde ahora está el Monumento a la Madre) a eso de las 13:00 hrs. a su llegada a la capital; esa mañana, la región central del país había sentido una fuerte sacudida.

El presidente Madero se entrevistaría en innumerables ocasiones con el presidente de Ferrocarriles Nacionales de México, y además de corroborarlo en el cargo trabajó con él ampliamente para remediar algunos de los desperfectos que con la lucha del año anterior se habían generado; para 1912, Edward N. Brown tomaría unas vacaciones con su familia, viajando en carro privado a los EE.UU. para visitar los Parques Nacionales de California…


Arriba, una nota del “San Francisco Call” del lunes 29 de Julio de 1912, en que se describe el paseo que Mr. Brown hacía con su familia a esa ciudad así como el parque Yosemite y el lago Tahoe. La breve nota termina con: “…Brown dice que la paz se moldea en el escenario mexicano, y que en corto tiempo la rutina laboral se restablecerá...”

Brown permanecería cinco años más en su puesto a la cabeza de Ferrocarriles Nacionales de México, pero a partir de 1913 y luego de la “Decena Trágica” la administración de los ferrocarriles se transformó en oscura labor; en "El tren pasa primero", Elena Poniatowska nos dice que “Pancho Villa volaba trenes para ganar batallas y destruía los rieles", mientras que Teresa Márquez agrega que "...la destrucción de la red ferroviaria fue una constante en la lucha, así como las reparaciones provisionales o los remiendos para proseguir la marcha a como diera lugar". Los ferrocarriles de Brown eran ahora algo diferente a lo planeado…



Para 1917, año en que culminó oficialmente la lucha revolucionaria y se promulgó la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Brown dejó el país; severas diferencias con el presidente Venustiano Carranza aseguraban que perdería su puesto y la familia partió de vuelta a los Estados Unidos, inicialmente con el proyecto de radicar en Auburn, Alabama. La casa se arrendó y fue ocupada como residencia del embajador en México del emperador del Japón.



Algunos años después, la casa fue desocupada cuando la residencia del embajador se trasladó a una edificación sobre el Paseo de la Reforma y que era propiedad de la señora Carmen Luján (ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2017/12/la-casa-de-archibaldo-burns-y-carmen.html ). Entonces, la casa fungió como embajada de Alemania y luego de la guerra fue ocupada por el “Colegio Bachilleratos”; aunque la estructura principal permaneció sin alteraciones importantes, en las áreas abiertas se edificaron de manera provisoria diversos cobertizos.



Para 1937 la casa pasó a la propiedad de don Enrique Braun y sufrió pequeñas alteraciones; aunque se mantenía razonablemente completa los últimos años de la década no fueron amables con la estructura y hacia 1940 el terreno se puso en venta sin considerar lo edificado; afortunadamente la estructura fue adquirida por don Mario Padilla para su esposa María Luisa Nicolín, matrimonio que con sus hijos habitaba en la parte alta de Las Lomas de Chapultepec, en el número 2545 del Paseo de la Reforma, esquina con la ahora calle Rivera de Cupia (en rigor, Ribera Cupía llamada así por “La Mesa” del estado de Chiapas).

Al final de esa calle, el señor Padilla había adquirido un amplio y accidentado terreno en la cumbre de un promontorio que miraba hacia el lomerío donde años más tarde se urbanizaría y fraccionaría lo que hoy llamamos “Bosques de las Lomas”.


Arriba, en una toma oblicua fechada en 1972, la zona de “Bosques de las Lomas” cuando apenas se terminaba la urbanización; al centro derecha, marco “La loma” donde el señor Padilla reedificó la casa Brown.

De las memorias que “DESC” publicó en 1998, entresaco:
“Juan Torres Vivanco asistió a la boda de Mario Padilla Nicolín con la hija del empresario Octaviano Longoria; desde la casa de los Padilla, en la parte alta de Las Lomas, se veían los llanos y barrancas propiedad de Torres Vivanco, quien le ofrece a “don Chito” –como le decían sus amigos– 3 millones de metros cuadrados por seis millones de pesos. En 1956, don Octaviano invita a don Carlos Trouyet como socio con el 40% de las acciones y juntos empiezan a hacer proyectos para el desarrollo urbano de la zona, que sería una ampliación de las ya totalmente saturadas Lomas de Chapultepec…”



Así, luego de ser desmontada en 1941, la casa Brown se reedificó como casa Padilla Nicolín en un promontorio del amplio terreno lindante con la parte alta del Paseo de la Reforma en la zona de Lomas Altas, en una calle que apropiadamente ahora se llama “Cerrada del Castillo”; la muy cuidada reconstrucción tiene una curiosa característica: a fin de aprovechar las mejores vistas y orientación la casa se re-ensambló invertida, como vista en un espejo…



Años más tarde, al terreno Padilla Nicolín se agregarían las casas de algunos de sus hijos y pasado el tiempo cambiaría de propietario y la casa se transformó y luego de urbanizarse, fraccionarse y poblarse la cumbre, perdería la casa vistas y explanada, aunque “El castillo” ampliado con una nueva ala y otra torre se conserva como pieza central de lo que sería el fraccionamiento Real de las Lomas, en lo que hoy se conoce como “La Loma” con acceso desde Rivera de Cupia o Paseo de los Ahuehuetes.



Existe una muy interesante publicación de don Mario Padilla escrita con la colaboración de Marco Aurelio Almazán y con título «El jibarito y " La Loma"» que apareció en 1972; agradezco a los miembros de la familia Longoria/Padilla y al arquitecto Langarica el haberme obsequiado un ejemplar con el que complementé y corregí la información y del que reproduzco la fotografía de abajo; queda claro que don Mario y su esposa gozaron enormemente de la casa...





Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–.


Conforme haya más entradas (ya hay más de setenta), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…


También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html















viernes, 19 de enero de 2018

La casa de don José Cornelio Gertz y Mercedes Manero en Reforma N° 105

y la notable transformación del entorno inmediato…


La "Casa Blanca" que proverbialmente marcaba la entrada a “Las Lomas” fue arrasada en 2011, borrando uno de los exponentes de aquella arquitectura residencial ecléctica que mobló el diseño urbano del “Chapultepec Heights” de los años 30’.

Residencia de la familia Gertz–Manero, se edificó entre 1929 y 30 en un curioso “Estilo Georgiano” para sobrellevar luego casi tantas modificaciones como las avenidas aledañas. Visitar su historia y la de la glorieta que le dio perspectiva, es dar un paseo por los cambios urbanos de aquella Ciudad de México del siglo XX…



José Cornelio Gertz Fernandez –propietario original de la casa– nació en México, probablemente en 1902, hijo de Cornelius B. Gertz y Lucia Fernandez.
Desde principio del S. XX, don Cornelio B. Gertz fungió como Cónsul de Alemania en Veracruz -con credenciales actualizadas en 1915- y además, agente, apoderado y representante en esa ciudad (patente número 352) de la casa SOMMER, HERRMANN y Cia. Sucs., casa que “…con presencia en Veracruz, Puebla y Hamburgo” estaba dedicaba a la importación, fabricación y distribución de “Ferretería, Lamparería, Objetos de lujo, Muebles de Viena, Papel Tapiz, Columnas de fierro para la construcción de casas, Coches ligeros, guarniciones para caballos, etc., etc.”.


Para 1912, don Cornelio pasó a ocuparse también de la “Gran Ferretería Sommer, Herrmann y Cia.” en la Ciudad de México, sobre la calle de La Palma N°4 y complementó su actividad como agente aduanal con corridas de préstamo y aval. Así, en “Azúcar e historia de una trayectoria familiar: Jesús Lara Enríquez, Tlacotalpan, 1869-1938”, Luís Alberto Montero y Laura Sagaón nos dicen que “…la liquidación de otros montos que adeudaba la señora Lara, le sería facilitado por el alemán José Cornelio Gertz al año siguiente (1929).” (Ver: http://revistas.uv.mx/index.php/ulua/article/viewFile/1170/2131 )



Además, al paso del tiempo y complementando sus numerosas actividades financieras, don Cornelio se situó como accionista en varias fábricas, incluyendo la Cervecería de Toluca, en la que sería segundo socio mayoritario, y además –para 1928– accionista (minoritario) en la recién creada empresa fraccionadora “Chapultepec Heights Co.”.

Casado con Lucia Fernández en 1901, formaría una prospera estructura familiar en la que crecería José Cornelio Gertz Fernánez que estudiaría leyes dedicándose luego al litigio -con despacho en la Calle de Palma N° 37-, y que entre sus actividades consolidaría la administración de los bienes de su padre; casó el 20 de enero de 1928 con Mercedes Manero Suárez del Castillo (n. 1903 en Toluca de Lerdo) con quien procrearía dos hijos: Alejandro y Federico Gertz Manero.


En ese 1928 y cuando iniciaba el “Maximato”, Cornelio Gertz Fernandez obtuvo para su esposa Mercedes –como parte de los dividendos otorgados a la sociedad de su padre– un espléndido predio en la Sección Bella Vista (manzana IV) del fraccionamiento “Chapultepec Heights” que apenas había cambiado su nombre al de Lomas de Chapultepec, luego de que el presidente Plutarco Elías Calles prohibiera el uso de palabras extranjeras en letreros y anuncios publicitarios…



En “Terry’s Guide to Mexico –The New Standard Guidebook to the Mexican Republic with Chapters on Railways, the Airways and the Ocean Routes to Mexico” de la Houghton Mifflin Company de Boston, publicado en 1930, T. Philip Terry nos dice:

" Chapultepec Heights, una nueva e inusualmente atractiva colonia [... situada] en una elevada mesa, en la zona inmediatamente posterior a los terrenos del Castillo [de Chapultepec], está más favorablemente localizada que ninguna de las otras colonias de la capital. Ocupa una posición dominante, por encima del nivel de la ciudad, en una loma luminosa resguardada por una espléndida sierra, con vistas que incluyen el Castillo, el bosque, la anchurosa ciudad, el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y todas las enormes montañas que rodean al Valle [de México]".


"Resulta difícil imaginar una mejor situación para residir; una hermosa, alta, saludable, tranquila y suave mesa, con panoramas magníficos, aire de calidad y, por si fuera poco, de fácil acceso (15 minutos en autobús o carro) [...] En pocos lugares del mundo se han combinado el arte y la naturaleza tan armoniosamente como en esta fresca, brillante e iluminada colina, donde la latitud tropical es minimizada por una deliciosa altura; donde una mirada abarcadora puede contemplar segmentos que incluyen un encantador castillo semimedieval [sic], las palmeras y los volcanes bañados de nieve, la ciudad brotando, el santuario del campo y una de las mejores reservas forestales del continente."



Nos cuenta Carmen Collado que
…constituida el 28 de septiembre de 1921, la Chapultepec Heights Company compró, el 6 de octubre de 1921, a Alberto Cuevas Lascuráin, cuñado de Julio R. Ambrosius, 2’ 210,940 m², de las tierras denominadas Pila Vieja, Barrilaco y Nopalera, correspondientes a la quinta sección de la Hacienda de los Morales, que formaban parte del rancho de Polanco, tierras que Cuevas Lascuráin había recibido como herencia de su padre.

Arriba, en un fragmento del “Levantamiento de la hacienda de San Juan de Dios de los morales”, que ejecutaran en 1871 los ingenieros Fernando de Rosenzweig y Louis Bolland, aparece la “Loma de la Pila vieja” y como referencia he marcado el trazo aproximado de lo que ahora conocemos como Paseo de la Reforma (en naranja) y lo que había sido el “Camino a Tacubaya” y se transformaría en la Avenida del Castillo de Chapultepec.

Y complementa Collado:
El 20 de diciembre de 1921, la Chapultepec Heights Company recibió autorización presidencial para efectuar la compra de una enorme porción de terreno de Carlos Cuevas Lascuráin... Se trataba de la fracción cuarta de la Hacienda de los Morales.”



El proyecto para el nuevo fraccionamiento fue confiado al arquitecto José Luis Cuevas, quien estaba emparentado con los Cuevas Lascuráin… y, planteó un diseño de calles y avenidas sinuosas con enormes parques y camellones arbolados entreverados. Su avenida principal, que se conectaba por medio de una glorieta con la Calzada de la Exposición, hoy Paseo de la Reforma, cuenta hasta la fecha con un camellón de tierra apisonada para que en él paseen los jinetes.

En ese marco y siguiendo los lineamientos de “La primera Ciudad Jardín de México”, se levantó sobre un terreno de 1,890 m² en la esquina de la Prolongación Paseo de la Reforma y Avenida del Castillo de Chapultepec, una edificación que seguía la tradición de un “Georgian Style” que tan popular era en Europa y sobre todo en los Estados Unidos, sin duda parte integral de la evolución de aquella Ciudad Jardín de Ebenezer Howard …



Nunca he logrado averiguar quién fue el autor del diseño de la casa Gertz-Manero, pero sospecho que el bosquejo original fue encargado a uno de los despachos favorecidos por el señor Julio R. Ambrosius, W. F. Kent architect, que desde 1923 ejecutó innumerables diseños promocionales para los promotores de Chapultepec Heights, en una curiosa variedad estilística cuyo espectro abarcaba desde el chalet inglés hasta la interpretación sajona de la villas palladianas...



Esos diseños que la tradición norteamericana llama “Georgian Colonial Style” son una recreación del estilo arquitectónico que en Inglaterra se ejecutó entre 1720 y 1840 ‒llamado así por los cuatro reyes británicos llamados Jorge (George) que presidieron el Reino Unido desde 1714 hasta 1830‒. Ese estilo georgiano propuso en un principio una arquitectura neoclásica ‒interpretando a Andrea Palladio‒, cuyo máximo exponente fue el arquitecto Iñigo Jones; en los Estados Unidos, del “Georgian Colonial” nos dice Bruce Wentworth:

The Georgian style, with its long history in America, is among our country’s most consistently popular styles. Admired for its symmetrical design, classic proportions, and decorative elements, it is commonly associated with the reigns of England’s King Georges, I through III... The Georgian style utilized many of the hallmarks of Renaissance design, for example, rigid symmetry in building mass, in window and door placement, and even in the layout of interior rooms... As a vehicle for decoration, entrances were often fitted with pediments, broken pediments, arched tops, and ogee caps. In the North, wooden pilasters often flanked the entrance, while in the South, doorways were typically enhanced with tasteful patterns and windows with shutters.


Y agrega:
Inside the typical Georgian Revival house, the symmetry is maintained with the entrance and stair hall at the center of the home. However, the rooms on either side rarely mirror one another. These are houses where the emphasis has changed from a stubborn insistence on balance to practical considerations like squeezing purpose-specific spaces such as the kitchen, dining room, and living room into an efficient floor plan…


Es importante señalar que el “Estilo Californiano” que luego predominaría en “Las Lomas” (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/09/la-casa-ambrosi-carraro-en-reforma-lomas.html o https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2017/08/paseo-de-la-reforma-n403-esq-montes.html ) aún no se transformaba en vanguardia predominante y en los primeros tiempos y buena parte de los años 30’, las edificaciones más importantes respondían a una gran variedad de eclecticismos ligados aún a la tradición decimonónica (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/04/loma-del-rey-n-920-lomas-chapultepec.html ).



La “Georgiana” casa Gertz-Manero se edificó entonces desde 1929 en un terreno que se aguzaba a la confluencia de dos amplísimas avenidas con camellón central: al nor-oriente, un amplio frente de casi cincuenta metros hacia lo que había sido Camino a Tacubaya ‒que comunicaba el casco de la hacienda de San Juan de Dios con aquel poblado‒ y ahora se llamaba Avenida del Castillo de Chapultepec; hacia el sur, un frente de treinta metros a la entonces despoblada Prolongación del Paseo de la Reforma, formando una punta donde la avenida se ensanchaba para recibir una glorieta que resguardaría una estación de servicio y combustible para vehículos automotores.


Esa zona, en la que había estado una pequeña explanada terminal ‒a la que derivaba el viejo “Camino a Tacubaya” de la hacienda de San Juan de Dios‒ de la “Calzada de la Exposición” y a la que se diera continuidad como “Prolongación Paseo de la Reforma”, albergó desde 1923 una estación de servicio de la “Huasteca Pertroleum Company”…

Uno de los pozos más espectaculares en los anales de la historia petrolera del mundo y que colocó a México a la vanguardia en la explotación de yacimientos terrestres (lo que se llamó la “Faja de Oro de México”), fue “Cerro Azul No. 4”, en terrenos de las haciendas de “Toteco” y “Cerro Azul”, entonces propiedad de la “Huasteca Petroleum Company”, yacimiento que fue uno de los mantos petroleros más productivos a nivel mundial, al obtener una producción -al 31 de diciembre de 1921- de poco más de 57 millones de barriles…


Así, la Huasteca Petroleum Company, que había surgido con la exploración de Edward L. Doheny en 1900, se encargaría de explotar varias propiedades en Veracruz y para 1910 “La Huasteca” perforó el pozo Casiano Número 7, que brotó con una fuerza impresionante y produjo hasta 60,000 barriles diarios. El auge productivo entre 1911 y 1921 fue base de la integración vertical de las compañías petroleras y la expansión de la Mexican Petroleum Company que creó nuevas sociedades subsidiarias dependientes de la Huasteca Petroleum, incluyendo la distribución al menudeo. La demanda generada por los nuevos transportes que utilizaban motores de combustión interna fueron factor decisivo para que Doheny extendiera también su presencia promocional y que para 1921 decidiera presentarse como una de las compañías mexicanas con arraigo y participación en los nuevos desarrollos urbanos.


Con diseño que retoma parte de las propuestas del arquitecto Roberto Álvarez Espinosa, la nueva estación –que se presentaba como puerta/arco de acceso al nuevo fraccionamiento‒ se hermanaba con el diseño que para la “Puerta y Fuente Monumental de Chapultepec” se había ejecutado en 1921, como parte de las obras que la SCOP mostraría como uno de los logros de la administración 1920/24 durante el mandato del Presidente Obregón:
“La antigua fuente del acueducto de Chapultepec, fue trasladada a la Avenida del Hipódromo, para formar la entrada al Bosque, constituyendo el motivo principal de la nueva composición, que con un amplia herradura conteniendo la plaza de acceso, permitirá la entrada controlada por dos rejas. En la obra a cargo de esta Secretaría, se erogaron $ 55,209.oo Pesos”


El arquitecto Álvarez Espinosa incorporó a su diseño elementos de la fuente construida por el virrey Agustín de Ahumada y Villalón -marqués de las Amarillas- e inaugurada en 1755, y con síntesis de un academicismo neo-barroco, creó una composición que capturaría el imaginario ‒orgullosamente nacionalista‒ de esa década.



No es extraño que el Cabildo de la Ciudad consintiera en la propuesta de que la puerta/estación de Chapultepec Heights / Huasteca Petroleum Company, se ejecutara siguiendo también un apunte -de ornamentación simplificada- de Álvarez Espinosa, haciéndose eco de la “Puerta de entrada al Bosque de Chapultepec” como acceso a “La primera Ciudad Jardín de México”…


Así, una estación de servicio y venta de combustible, se transformaría en contexto fundamental de la Casa Gertz y dictaría una parte trascendente en la evolución de las avenidas circundantes…


Arriba, en una magnífica imagen oblicua captada en 1928 durante un sobrevuelo de Las Lomas de Chapultepec por las cámaras de la Compañía Mexicana de Aerofoto, aparece la casa Gertz-Manero en la intersección del Paseo de la Reforma y la Avenida del Castillo de Chapultepec. En la toma que mira hacia el sur, se distinguen abajo la calle Monte Elbruz y la entonces terracería que ahora llamamos avenida Moliere; a la izquierda, la glorieta con la “Estación de la Huasteca” que marca el encuentro del Paseo de la Reforma y la Avenida del Castillo (ahora Autopista Urbana Norte) y en la parte alta, se distinguen las vías férreas del Ferrocarril de Cuernavaca, que por justamente eso ahora llamamos Avenida Ferrocarril de Cuernavaca cuya “Ciclopista” recorre el terraplén de la vía.

Nótese que en la imagen de arriba, la casa tiene un techo a dos aguas sobre el cuerpo principal y que al frente –hacia la esquina– hay un gran jardín…



Desde 1931, la casa comenzó a sobrellevar modificaciones que le darían el carácter con que muchos la recuerdan. Apenas un par de años luego de ser terminada, don Cornelio decidió retirar la techumbre que –sorprendentemente– era una estructura sobrepuesta y únicamente decorativa, dotando entonces al perímetro de un antepecho con balaustrada que complementara el que ya tenía el pórtico semicircular, encomendando la transformación al despacho del arquitecto Manuel Ortiz Monasterio. De hecho, esa modificación daría a la casa el carácter con el que por muchos años fue reconocida: “La Casa Blanca de las Lomas”…

Creo que de manera inadvertida, esa transformación –eliminar los techos inclinados del cuerpo principal, poner antepechos con balaustres y blanquear la fachada – dio a la casa una cierta similitud –cuando menos en el imaginario colectivo– con una versión reducida de la residencia presidencial de Washington y su pórtico Sur.



Al paso de los años, aquella sección “Bella Vista” de Lomas de Chapultepec saturó sus terrenos y continuó desarrollándose hacia la zona del Paseo de las Palmas; para 1938 se inauguró la aledaña Colonia Polanco, haciendo esa zona un poco más transitada, situando así la casa Gertz en una entorno aún más favorecido y expuesto. Abajo, un fragmento de la toma oblicua fechada en 1949 –también de la Compañía Mexicana de Aerofoto– que mira hacia el poniente sobre el Paseo de la Reforma y sobre la que he señalado la casa Gertz-Manero.



En marzo 1938 se había decretado la nacionalización de la industria petrolera con un anuncio del presidente Lázaro Cárdenas del Río, como resultado de ejecución de la Ley de Expropiación del año de 1936 –referido al artículo 27 de la Constitución– contra las compañías que explotaban estos recursos…

Así, con la expropiación de las estaciones de distribución la Huasteca Petroleum Company (para entonces subsidiaria de la Standard Oil Company de New Jersey, que se transformaría en Amoco Corporation), la “Estación de la Huasteca” pasó a manos de Petróleos Mexicanos para llamarse “Estación de servicio Paseo de la Reforma Lomas” y luego de la guerra, sería destruida para encomiar aquel proceso expropiatorio.


El “Monumento a la Industria Petrolera de México” es diseño del arquitecto Vicente Mendiola Quezada con grupo escultórico de Juan Fernando Olaguíbel Rosenzweig, y conmemora la expropiación de la industria petrolera del 18 de marzo de 1938. Se diseñó en 1950 e inauguró en 1952, durante el gobierno de Miguel Alemán Valdés. En la imagen de arriba, captada por la lente de Luís Márquez, aparece la fuente al centro de la glorieta que había albergado la estación de servicio de la Huasteca Petroleum Company; a la derecha, la casa Gertz que aún conservaba el jardín de entrada con dos palmeras en la esquina.

Quiero enfatizar el que la fuente se levantó al centro de la glorieta, sin modificar el trazo de las avenidas y como remate visual de las calles que ahí confluían. Esa glorieta, poco tiempo permanecería inalterada…


En 1959, el gobierno del Distrito Federal –encabezado por Ernesto P. Uruchurtu–, emprendió varios proyectos viales, entre los que se encontraba la ampliación del Paseo de la Reforma hacia la Calzada de Guadalupe, así como trazar el “Anillo Periférico” como una “Vía de circulación continua”. Ese trazo abrió de tajo varias zonas urbanas, pero aprovechó la amplitud de la Avenida del Castillo de Chapultepec para incrustar ahí la vía rápida, confiscando los frentes jardinados de las casas a lo largo de la vía.

Arriba, una imagen captada en febrero de 1961 donde aparece la Avenida del Castillo vista desde Paseo de la Reforma hacia Avenida de las Palmas, cuando comenzaron los trabajos de ampliación. Abajo la misma avenida en Abril de ese año, mirando hacia el sur –hacia Chapultepec y la “Fuente de Petróleos”– cuando avanzaba la excavación para el túnel bajo Paseo de la Reforma; a la derecha, justo arriba de la grúa con oruga, aparece la casa Gertz-Manero ya sin jardín hacia la avenida…



El entonces novedosísimo distribuidor vial de diseño poco común, se construyó sin tocar la fuente y dotándola de una amplia explanada que por años tendría magnífica jardinería; abajo, en una imagen que apareció en “Memorias del Departamento del Distrito Federal 1952-1964”, aparece el distribuidor recién inaugurado y he señalado la casa Gertz-Manero.


Es interesante hacer notar que en el proceso no solo se confiscó una cinta de cuatro metros de ancho a lo largo de los cincuenta del frente de la casa Gertz sobre el ya entonces Boulevard Manuel Ávila Camacho, sino que además se alteró el trazo del Paseo de la Reforma, expropiando “por beneficio público” una parte del jardín frontal; así la construcción permaneció inalterada, pero ahora sobre un predio de apenas 804 m².



Aquella “Glorieta de Petróleos” se transformaría en referente urbano: en la foto de abajo, tomada el 10 de enero de 1967, la glorieta de Paseo de la Reforma y Anillo Periférico con su “Monumento a la Industria Petrolera de México” que muestra la inusual nevada de esa mañana. Atrás, las casas de Periférico y Monte Elbruz, que al poco tiempo se demolieron para levantar la torre de Comermex (ahora Scotiabank) y a la izquierda, la casa Gertz.



El entorno se modificaba y sería turno a la casa de ponerse al día; para 1968, la parte superior de la casa recibió una primera ampliación, que a manera de mirador debe haber contemplado una magnífica porción de la segunda sección del Bosque de Chapultepec y la parte sur de la ciudad.


Aunque la toma de abajo fue captada tiempo después y la usé ya para ilustrar el texto de Philip Terry, no puedo evitar suponer que el panorama desde ese mirador debe haber sido así de sorprendente...



En 1974 dio inicio otra de las transformaciones trascendentes en el entorno inmediato, con la demolición de varias casas en la acera de enfrente, a fin de liberar el terreno para levantar una nueva torre de oficinas. Con diseño a cargo de los arquitectos Héctor Mestre y Manuel de la Colina y la ejecución de Ingenieros Constructores Asociados (ICA), el “Conjunto Comermex” se terminó en 1976 y con su torre principal, de 90 metros, transfiguró radicalmente el entorno.


Arriba, una toma aérea de 1974 donde aparece la “Glorieta de Petróleos” con sus jardines de rosas y en la que he señalado la casa Gertz-Manero; arriba al centro, se puede ver el terreno de la cabecera de la manzana limitada por Moliere, monte Elbruz y Boulevard Ávila Camacho, donde se edificaría el Conjunto Comermex. Abajo, en una toma de octubre de 1975, la Fuente en primer plano y atrás la obra en proceso del Conjunto Comermex y a la izquierda, la casa Gertz ya con el mirador que se había agregado en 1968.



Es interesante recordar que entre 1974 y 1977 se dio un sorprendente auge constructivo en la zona aledaña a Chapultepec, en Polanco y Lomas, con eje en el Paseo de la Reforma; basten dos imágenes para ejemplificarlo:


Arriba, la “Glorieta de Petróleos” sobre el Paseo de la Reforma al cruce con Boulevard Manuel Ávila Camacho (Anillo Periférico) en una toma de 1978, donde aparece el entonces Conjunto Comermex (ahora Scotiabank) y he señalado la casa Gertz; abajo una toma que complementa la anterior y está fechada en ese mismo año, donde aparece la vista hacia el oriente, con una perspectiva sobre el Paseo de la Reforma y Polanco, donde destacan el Auditorio Nacional (derecha) y enfrente la recién edificada torre del Hotel Presidente Chapultepec, diseño de los arquitectos Juan Sordo Madaleno y José Wiechers, terminado en 1977…


Además, en la foto de arriba, se puede notar a la derecha, que las casas que rodeaban la glorieta también han sido sustituidas por edificios de oficinas, y comparativamente poca altura.

Don Cornelio Gertz murió en casa el 26 de julio de 1985; a los 96 años, el 6 de Septiembre de 1999, murió doña Maria de las Mercedes del Sagrado Corazón de Jesús Manero viuda de Gertz; la casa pasaba ahora a la propiedad de sus hijos Alejandro y Federico Gertz Manero.


Ambos hermanos, obtendrían importantes logros:
El Doctor Federico Gertz Manero, popular Presidente Vitalicio de la Comisión de Estudios de Historia de la Contabilidad, Socio del Colegio de Contadores Públicos de México y del Instituto Mexicano de Contadores Públicos; el Doctor Alejandro Gertz Manero , Secretario General del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Procurador Federal de Defensa del Trabajo además de Secretario de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal primero, y primer titular de la SSP del gobierno federal después.




Entre 2002 y 2005, el predio aledaño a la casa Gertz recibió la “Torre Reforma 115” de Bromberg Asociados, cuyos 10 niveles bajo tierra y 27 pisos de oficinas la llevan a 120 m de altura; el espectacular vestíbulo de múltiple altura es de interesantes proporciones y por años aprovechó las vistas sobre la casa Gertz-Manero.



Casi como reacción, la casa creció y amplió sustancialmente, tanto añadiendo dos niveles a la edificación original (con una estructura metálica ligera), como ampliando las secciones secundarias hacia el Boulevard Manuel Ávila Camacho, conservando las características arquitectónicas de 1931.



Y en 2011, llegó el “Segundo Piso”…
(Ver: http://polancoayeryhoy.blogspot.mx/2011/08/llega-el-segundo-piso-paseo-de-la.html)


Aunque en las perspectivas publicitadas del diseño de 2010 se contemplaba la casa, la demolición comenzó a mediados de 2011.



Aunque había pedido buena parte de los jardines y desde hacía diez años funcionaba como oficinas, “la Casa Blanca” de Reforma quedó vacía en Mayo y para mediados de ese mes, envuelta en una manta, mientras habilísimos ilusionistas la hacían añicos…


Desde Reforma 115, resultó interesante conocer las diversas etapas y sistemas constructivos, y confirmar el cómo desaparecía una casa de 1929…


Para 2012 la casa Gertz-Manero había desaparecido, dejando un predio limpio que permitió al vestíbulo de Reforma 115 tener una vista aún más amplia hacia Polanco.



Tiempo después, me sorprendió descubrir que en el piso del predio vacío, aún se adivinaba el perfil de la casa...



Desde mediados de 2017 se edifica en el predio un edificio de estructura metálica que probablemente tendrá una fachada de cristal oscuro…







Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–.



Conforme haya más entradas (ya hay más de setenta), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html





Bastante ha cambiado la zona...
La fotografía es del 13 de Enero de 2018.



Y ésta, de cuando salías a montar en la Avenida del Castillo de Chapultepec…