sábado, 3 de junio de 2017

La casa de don Ramón Corral Verdugo y Amparo Escalante en la 4° de Artes




La sorprendente casa de infancia de Leonor, Amparo, Ramón, Carmen, Hortensia, Amalia, Alejandro y Elvira Corral Escalante se levantó en 1899 para doña Amparo Vélez Escalante Montijo de Corral, por parte del entonces Gobernador del Estado de Sonora, que a inicio del siglo gobernaría la Ciudad de México, para luego ocupar el puesto de Secretario de Gobernación y la vicepresidencia de la República Mexicana. Don Ramón Corral Verdugo, ubicaría desde 1900 su residencia en el número 76 de la hermosa “Calle de las Artes” de la que había sido Colonia de los Arquitectos, y es ahora una vía rápida que rinde homenaje al maestro don Antonio Caso -fundador del Ateneo de la Juventud- y parte de la Colonia San Rafael…



Como parte del crecimiento de la ciudad y hacia el sur del templo y hospital de san Cosme y san Damián, lindando con la “Garita del Calvario”, se había planeado desde 1861 un fraccionamiento sobre terrenos propiedad de doña Josefa de Terreros de Algara y al que se llamaría “Colonia de los arquitectos”, a cargo de Eduardo García y Francisco Somera que lo urbanizaron a partir de 1862, con la idea de alojar residencias diseñadas por los arquitectos de la Academia de San Carlos.

Abajo, en plano fechado -1861- designado “Plano general de la Ciudad de México”, impreso por Decaen y que forma parte de la colección de la Mapoteca Orozco y Berra, aparece la mancha urbana de aquella fecha y donde hacia el Oeste (izquierda), se ve claramente la Calzada de Tacuba que luego de flanquear la Alameda, era parte del crecimiento de la mancha urbana hacia el poniente; nótese que aún no existe el Paseo de la Reforma, y que el Paseo de Bucareli (con sus glorietas) casi no tiene edificaciones marcadas. A la izquierda, he señalado la “Colonia de los Arquitectos” que en ese 1861 era apenas proyecto de García y Somera.



Abajo, en un detalle de ese mismo plano el sector Sur-poniente de la ciudad, destacando las edificaciones sobre Ribera de San Cosme y donde al centro-izquierda, se dibujó la “Colonia de los arquitectos” (aun inexistente), con las ocho manzanas que la conformarían: al oriente limitaba con el Camino de Hierro de Tacubaya / calle de Ramón Guzmán que después –ensanchada– se convertirá en Insurgentes Centro; al poniente lindaba con la “Calzada del Rancho de la Casa Blanca” que se transformaría en calle de Rosas Moreno; al sur limitaba con la “Calzada de la Hacienda de la Teja” -ferrocarril a Toluca-, hoy Manuel Villalongín; al norte se ajustaba con la acodada prolongación del camino de Fierro de Tacubaya, hoy Guillermo Prieto y Gómez Farías.


Al centro -y de norte a sur-, la nueva colonia aprovechaba el amplio trazo de la calzada que llevaba a la “Garita del Calvario” y la comunicaba con el templo y hospital de San Cosme, para transformarla en calle de Industria -hoy Serapio Rendón-, complementando el trazo con el cruce -de oriente a poniente- con la Calle de las Artes, que sería prolongación de la importante Avenida Providencia (hoy Artículo 123, Donato Guerra y Antonio Caso); el trazo se complementaba con las calles dedicadas a los Arquitectos -hoy Miguel Schultz- y Del Sur -hoy Sadi Carnot-. En ese plano de arriba, he marcado el terreno que desde un principio reservó para sí don Francisco Somera, y del que un fragmento sería adquirido años más tarde por Ramón Corral.

Abajo, en un fragmento del Plano de la Ciudad de México publicado por José Montauriol y que corresponde a 1889, aparece la ya urbanizada “Colonia de los Arquitectos”, aunque su límite hacia el sur no resultó la Calzada de la Hacienda de la Teja sino una calle estrecha que colindaba con la nueva estación ferroviaria de pasajeros Palmer-Sullivan (vías de riel angosto, que unían la Ciudad de México con Manzanillo y la entonces Villa de Nuevo Laredo) y que ahora -ampliada- llamamos Sullivan; en el plano he marcado en N° 19, que corresponde a la manzana en que para 1900 habitaría don Ramón Corral con su familia.


Además, en el plano de arriba, se distingue sobre la Calle del Sur (ahora Sadi Carnot N° 68) el enorme edificio que alojaría el “Asilo Particular para Mendigos” (señalado con el N° 80) fundado por don Francisco Díaz de León e inaugurado en Septiembre de 1879, que se transformó en asilo para ancianos y es ocupado ahora por el “Pentathlón Deportivo Militarizado México”; hacia el sur y sobre esa misma calle (ahora Sadi Carnot 116) está uno de los primeros conjuntos edificados fuera del casco de la vieja ciudad, y que puede darnos una idea de la apariencia de los edificios del período en la zona.

Al año siguiente, los señores Enrique (Henri) Tron y Leon Signoret a través de Eduardo García constituyeron una sociedad para la compra -en 1890- de una serie de terrenos al norte y poniente de la Garita del Calvario, que incluía el rancho “Cebollón” y fragmentos de la hacienda San Rafael para crear una extensión a lo que se había urbanizado desde 1863 y no había prosperado como se esperaba; al conjunto se le llamó “Colonia San Rafael” con límites (con nombres contemporáneos) al sur, Sullivan y Parque Vía (no Hacienda de la Teja/Villalongín, porque parte de los terrenos se habían usado para la “Estación Sullivan/Colonia” del Ferrocarril Mexicano); al norte, Ribera de San Cosme; al oriente, la Av. Insurgentes Norte; al poniente, la calle dedicada a Gabino Barreda, restricción que luego se extendería hasta la calzada de la Verónica, avenida que luego rendiría homenaje a Melchor Ocampo, y hoy conocemos como Circuito Interior.

Algunos datos adicionales acerca del área, pueden encontrarse en la entrada: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/03/casa-azurmendi-de-teresa-en-sadi-carnot.html)


Así, gracias al desarrollo de México durante la última década del S. XIX, la nueva Colonia San Rafael tendría enorme popularidad y en sus terrenos se edificarían sorprendentes viviendas de ecléctica diversidad; en la imagen de arriba -una tarjeta de 1901- aparece “Calle de la Industria” (que ahora llamamos Serapio Rendón en honor al diputado defensor de Madero y Pino Suárez) mirando hacia el norte desde la calle de las Artes. De las pocas casas que aún se conservan de ese período, está la edificada en 1900 sobre esa Calle de la Industria (hoy Serapio Rendón N° 76 que en la foto de arriba aparece a la extrema derecha) y que por años albergó la “Women Foreign Methodist Society of Mexico”, luego el Instituto Sara L. Keen y el colegio “Grosso” para varones, y que llega a nosotros -terriblemente modificada- como oficinas del IMJUVE.


La casa -que sería ocupada por John W. Butler a la cabeza de la “Foreign Methodist Society of Mexico” y servía al templo metodista adyacente- era una recreación romántica e historicista que tan en boga estaba durante el cambio de siglo y se había edificado en concordancia con el gusto de la época; podría pensarse que la casa no era particularmente grande, pero en una toma hecha cuando ya albergaba el Colegio Sara L. Keen y que muestra la fachada sur, se puede ver lo amplio de la residencia edificada el mismo año que la casa Corral-Escalante.



Abajo, una imagen de la Calle de las Artes -justo a media cuadra y al cruce con Industria-, sobre la que se edificaría la casa Corral y que nos permite ver ese eclecticismo -imperante desde el S. XIX y durante los primeros años del S. XX-, que permitía recreaciones románicas, interpretaciones renacentistas o glosas de supuesta historicidad y defensa académica en un período que Ulysses Dietz ha llamado de “Eclecticismo creativo”…



Es a ese contexto que se insertan el Gobernador de la Ciudad de México y su señora esposa, doña Amparo Escalante de Corral, mujer de reconocida vivacidad y belleza; Corral Verdugo (nacido el 10 de enero de 1854 en la hacienda Las Mercedes, propiedad de don José María Almada y Alvarado, en donde don Fulgencio -su padre- trabajaba como administrador) había casado en Hermosillo -Sonora-, el 25 de febrero 1888, con Amparo Vélez de Escalante Montijo (1865-1952) luego de que don Ramón había sido nombrado Vicegobernador, aunque ejercía de facto el cargo ya que el entonces Gobernador electo -general Lorenzo Torres-, se encontraba en campaña militar contra los yaquis que se habían levantado -nuevamente- contra el gobierno federal.

Amparo Escalante Montijo era la tercera hija de don Vicente Vélez de Escalante Rodríguez -Alcalde de Hermosillo y acaudalado comerciante sonorense- y María del Carmen Montijo Cervantes, reconocida como una de las bellezas nacionales del siglo XIX, comparada frecuentemente con la zarina, Alexandra Románova.


Por su parte, el joven Ramón Corral Verdugo -formado en abundantes lecturas y fogueado en el debate constante por sus recurrentes diálogos con Miguel Urrea- había decidido años atrás defender la ideas liberales y había adquirido un pequeño taller de imprenta y se dedica de lleno al periodismo; había saltado a la fama en 1872, por reprender en sus escritos –publicados en los periódicos El Fantasma y La Voz de Álamos– al general Ignacio Pesqueira García que generó un conflicto entre los Poderes Judicial y Legislativo por la no reelección del Gobernador del estado; en sus escritos, Corral mostraba gran valor anclado en un discurso de irrestricto respeto a la democracia, presentándose como un sorprendente y hábil adversario político; al paso de los años, se transformó en un eficiente funcionario bajo la tutela del alcalde de Hermosillo que al poco tiempo sería su suegro.

Desde 1879 ocupó puestos como diputado local y Secretario de Gobierno, pasando en 1883 a ser representante federal (por Sonora); para 1887 fungió como vicegobernador del estado y para 1896 Gobernador de Sonora. En ese período, construyó los palacios de gobierno en Hermosillo, Guaymas y Álamos. Instaló el servicio de energía eléctrica para el alumbrado público. Introdujo 300 km de red telegráfica, creó el primer sistema de becas del Estado, el colegio secundario de Álamos y los sistemas de agua de Álamos, Hermosillo, Guaymas y Nogales.

Sorprende que en su obra La sucesión presidencial, Francisco I. Madero lo reconoce: “El señor Corral como gobernador de Sonora fue muy superior al General Torres y al señor Izábal, por cuyo motivo es popular en aquél estado” (p.248).

Además, en el proceso, realizó inversiones en minería, molinos harineros, producción de energía eléctrica y con Próspero Sandoval y Baudelio Salazar obtuvo en septiembre de 1897 la concesión para establecer el Banco de Sonora y que abrió sus puertas el 10 de enero de 1898 con un capital de $500,000 pesos, de los que el 10% era aportación de Corral Verdugo.


Arriba, la sucursal original del “Banco de Sonora” en la Plazuela Hidalgo en Hermosillo –en una fotografía de 1940, cuando ya albergaba la Alianza Hispano Americana–; abajo, ese mismo banco pero con sucursal en Guaymas, inaugurado en 1898 que se alojó en un suntuoso edificio en la calle Tampico (ahora Obregón) entre Yáñez y Porfirio Díaz (ahora Garmendia), con proyecto y construcción a cargo del ingeniero polaco-americano Arthur F. Wrotnowsky –que lo modeló a partir del “Hibernia Bank” de San Francisco–, diseñador que también edificó el Palacio Municipal y la Cárcel de Guaymas (ahora museo del INAH).



Además, en Guaymas Corral se asoció con Luis A. Martínez con quien fundó la Compañía Industrial y Explotadora de Maderas, S. A. que producía energía eléctrica, hielo y fósforos, además de dedicarse a la venta de madera, talleres de fundición, fábrica de carretas y carpintería; ahí también conoció a Ernesto R. Canseco, un joven ingeniero militar destacado en el puerto con quien entraría en contacto después…

En Hermosillo, el matrimonio Corral/Escalante habitaba una gran casa sonorense tradicional, edificada años atrás y adecuada a las necesidades familiares; abajo, en una imagen tomada en 1904, cuando se hicieron homenajes a don Ramón Corral y su esposa (por lo que aparece un arco triunfal sobre la entonces calle de Hidalgo), aparece la casa -que aunque modificada aún existe- edificada en las actuales calles de Pino Suarez (Hermosillo-Nogales), entre Felipe Salido y Bavispe.



Al interior, la casa mostraba la tradicional distribución en torno a dilatados patios protegidos del sol con colgaduras retráctiles, en cuyos grandes corredores se podía gozar lo íntimo en aireada amplitud; un elemento sorprendente en la imagen de abajo, que corresponde a una fotografía que se conserva en el acervo fotográfico de la “California Historical Society” y está fechada en 1899, es la instalación de una lámpara eléctrica de arco, iluminación que seguramente formaba parte de las aventuras de Corral que por esas fechas dotaba de energía eléctrica a la ciudad.





Desde 1890, cuando el presidente Porfirio Díaz enfrentó una crisis financiera provocada por la pérdida de cosechas y la devaluación del peso ‒debida a la depreciación de la plata en los mercados mundiales‒, sumada a la guerra del Yaqui en el noroeste, la “paz y prosperidad” de su mandato se vieron amenazadas para las elecciones federales de 1892; en abril se creó un grupo llamado “Unión Liberal” que apoyó la reelección del general Díaz, grupo que al poco tiempo llegó a conocerse como “los Científicos” (sobrenombre que se consolidó cuando afirmaron que tenían el propósito de "…abogar por la dirección científica del gobierno y el desarrollo científico del país…") por sus argumentos apuntalados en las ideas positivistas de Auguste Comte. Aquella unión -que nunca llegó a consolidarse como partido político-, fue encabezada primero por Manuel Romero Rubio, luego José Yves Limantour y para 1905 era discretamente conducida por Corral.

En la notable fotografía de abajo, captada a principio de 1910 por Manuel Ramos -durante la entrega de premios a los cadetes del Colegio Militar en la tribuna monumental de Chapultepec-, podemos identificar a algunos de esos Científicos: bajo el dosel al Presidente Díaz flanqueado por Ramón Corral (Gobernación) e Ignacio Mariscal (Exteriores); a la izquierda, se distinguen sobre el estrado principal Enrique Creel, Guillermo Landa, Justo Sierra (Instrucción Pública), Justino Fernández (Justicia), José Y. Limantour (Hacienda) y a la derecha Manuel González Cosío (Guerra y Marina) con Leandro Fernández (Comunicaciones).



Para 1900 -al integrarse al gabinete-, don Ramón Corral engranó en ésta maquinaria y como Gobernador del Distrito Federal primero -sustituyendo a Guillermo Landa y Escandón- y ministro de Gobernación después; se integró rápidamente al grupo que con el paso del tiempo, el popular llamaría de “Los Cien tísicos” y mudó definitivamente su residencia a la ciudad de México. Abajo, en una imagen con parte del gabinete de 1907, aparecen detrás del presidente Díaz, Justo Sierra (Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes), Justino Fernández (Secretaría de Justicia), José Yves Limantour (Secretaría de Hacienda y Crédito Público) y Ramón Corral (Secretaría de Gobernación).



Así, no resulta extraño que Corral escogiera la Calle de las Artes como sitio para edificar su nueva residencia, sobre todo si consideramos que apenas a unas calles y en esa misma línea estaría la casa de don Guillermo Landa y Escandón (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2012/11/la-casa-de-don-guillermo-de-landa-y.html) y poco más al oriente -apenas 1,500 metros más adelante-, se encontraba la casa del propio general Porfirio Díaz, donde aquella calle –ahora Venustiano Carranza– se llamaba “De la Cadena” (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2012/10/la-sala-de-armas-en-la-casa-de-porfirio.html). Abajo, la casa de don Guillermo Landa y Escandón, en una toma de los años treinta.



A apenas cuatrocientos metros de donde el Gobernador Landa edificaría a partir de 1903 su casa en la esquina de la 2°Calle de Artes y Calle de los Inválidos, el aún Gobernador de Sonora y futuro Regente de la Ciudad de México -Ramón Corral Verdugo- adquirió un predio de poco más de 850 m² en lo que había sido la Colonia de los Arquitectos y desde 1891 se había asimilado a la Colonia San Rafael.

¿Qué mejor manera de llegar a casa que atravesar el Paseo de la Reforma, admirar la escultura dedicada a Cristóbal Colón y tomar la Calle de Artes, detrás del Café Colón?



Aunque la fotografía oblicua de la Compañía Mexicana de Aerofoto que aparece abajo es muy posterior, la toma nos permite ver el Paseo de la Reforma en la ampliación de la glorieta con el monumento dedicado a Cristóbal Colón y donde he marcado el cruce con la Calle de las Artes sobre la que he señalado el terreno de la casa Corral/Escalante y donde es muy sencillo distinguir el perfil de la Casa Landa.



La edificación de la casa fue uno de los elementos que permitieron a don Ramón Corral integrarse rápidamente a la maquinaria de la sociedad capitalina y se transformó en eje de la vida de sus hijos y esposa.

Don Ramón, que había nacido el 10 de enero 1854 en la Hacienda de Mercedes -Álamos, Sonora- habría sido bautizado el 21 de enero de ese año. Sus padres fueron Fulgencio Corral Rochín 1834-1868 y María Francisca del Sacramento Verdugo Almada; como ya hemos visto, casó el 25 de febrero 1888, en Hermosillo -Sonora-, con Amparo Vélez de Escalante Montijo (1865-1952).



Nos dice Rafael Sánchiz que concibieron 11 hijos:
Leonor Corral Escalante (n.1885, casada el 16 de octubre 1918 con José Abiega Frías 1891); Enrique Corral Escalante y Alfonso Corral Escalante que murieron en la infancia; Amparo Corral Escalante (1889-1976, casada el 8 de abril 1911 con Guillermo Obregón Gómez-Vélez 1882-1945); Ramón Corral Escalante (que casaría con Guadalupe Canalizo); Carmen Corral Escalante (casada con Manuel Ramos Sauri); Hortensia Corral Escalante (1893-1984, casada el 27 de mayo 1920 con Federico Antillón Castañeda 1893-1942); ya nacida en la Ciudad de México, Amalia Corral Escalante (n. 1900 y que casaría el 28 de febrero 1924 con Rafael Ramos Urrea 1888); Alberto Corral Escalante (n. 1903 y casado con Maclovia Lacy Araiza 1903-1991); Alejandro Corral Escalante (n. 1907 casado con María Camou Loaiza 1908-1989); finalmente Elvira Corral Escalante (que casaría con Rafael Izabal Monteverde). Abajo, en una fotografía que probablemente haya sido captada en 1910: “Ramón Corral & Family”


Hortensia Corral Escalante (en la foto de pie entre sus padres y con cabello largo), que para 1920 casaría en el Templo de Santa Brígida con Federico Antillón Castañeda, había sido inmortalizada desde 1899 en los billetes del “Banco de Sonora S. A.”, al aparecer retratada en el medallón de los billetes de $5 y $10 pesos, diseñados por La American Bank Note Company de Nueva York y presentados en la sucursal de Guaymas en Septiembre de ese año.



Durante la “Guerra del Yaqui” Corral había cobrado fama nacional después de capturar al líder Cajemé (José María Leyva Pérez), aunque la manera de reprimir a los yaqui fuera calificada de feroz y sanguinaria. Gracias a aquel eficiente ejercicio, y luego de desempeñarse eficientemente como gobernador del Estado de Sonora, para 1900 fue escogido como Regente del Distrito Federal, puesto que dejaría tres años más tarde al ser designado Secretario de Gobernación por el Presidente Díaz.

Como ya dije, desde 1898, Corral adquirió para su esposa en la Colonia San Rafael un terreno con 22 metros de frente -norte- a la Calle de Artes y poco más de 850 m², sobre el que se edificó una peculiar construcción de ecléctica presencia, aparentemente a cargo del ingeniero Ernesto R. Canseco; en algún momento, se agregó a ese predio original un segundo terreno, con frente a la calle del Sur -Sadi Carnot- y 790 m² que serviría como jardín y había sido parte de la propiedad que en 1862 había reservado para sí el Jalapeño don Francisco Somera, y que tenía ya edificada alguna construcción en la esquina.



Ha sido complejo establecer la autoría del diseño y ejecución de la casa, ya que de Ernesto R. Canseco hay poca información, aunque su trabajo haya sido relevante al colaborar con el ingeniero Miguel Ángel de Quevedo para ejecutar la fábrica de cigarros del Buen Tono y tener en su haber un importante número de casas, en especial edificadas en la entonces naciente Colonia Roma.



El dato de autoría lo proporcionó del Dr. Luís Ortiz Macedo, que en una larga plática en Mayo de 2003 –cuando trabajaba en su texto “La Historia del Arquitecto Mexicano S. XVI a XX– me mostró una imagen de la casa con el nombre “E. Canseco -1900-” tallado a un costado del arco de acceso; de ser correcto el dato, es factible asumir que Corral conoció a Canseco cuando estaba destacado en Guaymas como Inspector de Salubridad y que luego inició una exitosa carrera construyendo mercados y escuelas. Puedo añadir la información proporcionada por Katzman acerca del Ingeniero Canseco, que fue ingeniero Militar y ejerció como profesor en escuelas de Veracruz, y construyó además los mercados Martínez de la Torre y Dos de Abril en 1894, así como el de “Santa Catarina” -La Lagunilla- en 1903 y que aparece fotografiado abajo.




En un número de la revista “El Mundo Ilustrado”, correspondiente a 1908 y que reproduzco gracias a la generosidad del arquitecto Iván San Martín, apareció una página completa dedicada a “La Residencia del Sr. Vicepresidente de la República” en la que se mostraban tres fotografías acreditadas “(Fots. ¨Heraldo¨)”.



Las imágenes muestran primero el exterior de la casa -fachada norte-, vista en alto desde la acera de enfrente, y donde se puede apreciar que la edificación se colocó liberándola de las colindancias y remetiéndola media decena de metros, permitiendo un amplio acceso peatonal al centro y otro vehicular a la derecha; además, se hace evidente que en el terreno ya había grandes árboles –plantados sin duda en el predio cuando era propiedad de don Francisco Somera– y que hacia el fondo existió un edificio de servicios que probablemente albergaba cocheras y habitaciones.



La volumetría corresponde a la tradición de vanguardia en el momento, presentando un edificio como una Villa o “Quinta de descanso”-con dos pisos completos y un semisótano-, que integra elementos de inspiración historicista que van desde un torreón de mirador triforado y remate a la manera de un campanile toscano, y que arranca sobre unos potentes arcos de medio punto que conforman el pórtico central para acceso ceremonial a la casa, hasta una torre circular con remate/mirador y techo cónico –de inspiración romántica-, pasando por el volumen de habitaciones principales, con elementos gotizantes y rematado por un techo inclinado y con pináculos a la manera francesa…

Y para entender mejor, me permito citar una nota en “El Mundo Ilustrado” aparecida en 1908:

“El Palacio de los Sres. Corral ha venido á embellecer en alto grado aquel aristocrático rumbo de la Metrópoli, donde tantas y tan suntuosas residencias tienen su asiento. Y decimos que ha venido á embellecerlo, porque su estilo arquitectónico y los materiales empleados en la obra, hacen de ella una de las primeras que ahí existen. Su fachada, de cantera blanca y morada, es muy artística; luce en ella en toda su incomparable opulencia el estilo romano, contribuyendo a hacerla mucho más hermosa dos torreones que la coronan, y que corresponden: uno, a la entrada principal, y el otro al ángulo oriente-norte… El ángulo poniente-norte está rematado por una manzarda que resalta notablemente el buen efecto del conjunto, y que forma un tercer piso.”


La imagen central corresponde a la “sala de recibir” donde muebles de singular diversidad estilística forman un ajuar complementado con colgaduras y lámpara eléctrica.

Volviendo a la nota de “El Mundo Ilustrado” de 1908, se habla de la imagen del Salón de Recibir, en donde sentada aparece -supongo- Amalia Corral Escalante:


“En cuanto á la distribución interior, solo diremos que es de lo más bien logrado que pueda encontrarse en México… Los salones son muy armoniosos, distinguiéndose especialmente el de recibir, que tiene vista a la calle y que esta amueblado al estilo Luís XV.”


Finalmente, en la nota de “El Mundo Ilustrado” que me proporcionó el arquitecto Iván San Martín, se habla de la imagen del “Hall”, donde aparecen ahora -supongo también- Amalia, Alberto y Alejandro Corral Escalante en una silla:

“El «Hall» es digno de las más elegantes residencias particulares de Europa ó de los Estados Unidos, no solo por su amplitud, sino por la riqueza de su decorado y por su bien estudiada situación con respecto a los salones. Hacia el fondo, se ve una cómoda escalera que se abre en dos tramos y que comunica directamente con la planta alta.”


Yo agregaría que en ese Hall –al que ya se atribuyen connotaciones funcionales– se vuelve a hacer aparente el eclecticismo del conjunto, donde frente a la chimenea de inspiración renacentista francesa, se agregaron columnas de orden corintio, escalera victoriana, tapete oriental y piano alemán, así como mesa sillones y macetas de amplísima derivación estilística.




Los textos que he citado, aparecen acompañados de la imagen de arriba, que capta nuevamente a los niños Corral Escalante, ahora en la escalera de acceso al cobertizo de la casa; esa escalera sería rampa donde en diversas ocasiones fueron captadas personalidades del mundo político mexicano, cosa que ejemplifico con la fotografía de Casasola captada en 1910, que muestra al vicepresidente Corral, acompañado del Ministro de Hacienda José Y. Limantour, camino a la toma de posesión…



Recuérdese que para 1904 se reformó la Constitución, creándose la Vicepresidencia de la República. Así, Corral fue electo junto con Porfirio Díaz para el sexenio 1904-1910 y de la casa en Artes salió hacia su toma de posesión; las noticias de la época informaban de presiones por parte de inversionistas extranjeros, que recomendaban un personaje hábil y capaz pero más joven que don Porfirio por si fallara su salud -para la época Díaz contaba ya 74 años, mientras que Corral apenas llegaba a los 50-. Abajo, una postal de 1904…



Un factor indispensable a considerar para la carrera de Ramón Corral, es la presencia de Amparo Vélez de Escalante Montijo señora de Corral; para muchos, ejerció una influencia importante en su marido, que se ha comparado al influjo refinador que Carmen Romero Rubio de Díaz tuvo sobre el presidente; hija de don Vicente Vélez de Escalante Rodríguez -que en once ocasiones fuera electo Alcalde de Hermosillo y acaudalado comerciante sonorense- había tenido una refinada educación en el sur de los Estados Unidos, formación que fue clave en el desarrollo de la familia Corral y en la trama que se desarrollaba tras bambalinas.

Abajo, en una fotografía tomada en 1907, dentro del apenas inaugurado Casino Español, aparecen al centro la señora Amparo Vélez de Escalante Montijo señora de Corral (muy alta, de negro y abanico en mano) y su esposo el vicepresidente de México, durante una recepción para su hija Amparo Corral que celebraba su XVIII cumpleaños.



Por un lado, Doña Amparo insistió en una minuciosa educación para todos sus hijos -incluidas las mujeres-, cosa que sorprendió a propios y extraños…
Ya Hortensia Corral (n.1893) era conocida desde 1899 por los billetes del Banco de Sonora, y mientras que Leonor -la hermana mayor- (n.1885) era afamada por su simpatía y conocimiento, “Amparito” Corral (n.1889) era reputada por la belleza e inteligencia que -se decía- había heredado de su madre…



Carmen Corral Escalante, que eventualmente casaría con Manuel Ramos Sauri y destacó como administradora, aparece abajo en una fotografía que se tomó en el Hall de la casa de la calle de Artes hacia 1910, en el mismo sitio que años antes sus hermanos menores habían sido captados en una de las fotografías que aparecieron en El Mundo Ilustrado dos años antes.



En 1904, doña Amparo había acompañado al Vicepresidente -su marido- en un viaje a los Estados Unidos (San Luis Missouri, en representación del Presidente Porfirio Díaz), en el que durante el regreso a principio de noviembre, hicieron un triunfal recorrido por Sonora y fueron recibidos en Hermosillo con pompa y celebraciones. La nota más importante -que apareció en los diarios norteamericanos de St. Louis- fue el que “Mrs. Corral” fungiera como interprete durante la visita de estado…

En la imagen de abajo, el Vicepresidente Corral acompañado de su esposa y con el general Torres y Alejandro Redo, dentro del tren Presidencial durante su estancia en Hermosillo.



Sin duda alguna, doña Amparo, era una mujer excepcional: en una fotografía que siempre me ha sorprendido y que corresponde a la inauguración de las obras del “Manicomio General” (La Castañeda) el 1º de septiembre de 1910, la apertura incluyó un paseo por los edificios y una amplia y detallada visita a la edificación de Servicios Generales, donde fue captada la comitiva que acompañaba al presidente Díaz. Aunque la esposa del presidente estaba presente, Porfirio Díaz caminó por los jardines dando el brazo a la señora Amparo Escalante de Corral, a quien siempre consideró “Dama excepcional” y se mostraba interesada en los aspectos funcionales del nuevo edificio…


En palabras de Liceaga: “Éste, es un momento importante para nuestro país: estamos ahora a la par de las naciones civilizadas, marcando el rumbo de la ciencia y la atención a quienes se benefician de ella…”



El 21 de agosto de 1910, Díaz y Corral fueron proclamados presidente y vicepresidente, por un período que terminaría el 30 de noviembre de 1916; las “Fiestas del Centenario de la Independencia de México” entre el 1 de septiembre y el 6 de octubre de ese año, fueron sin duda un parte aguas en muchos -muchos- aspectos y en lo referente al Vicepresidente Corral, las actividades se multiplicaron y a pesar de sufrir nuevamente los efectos de aquel tumor en la garganta que se había tratado en 1900, concertó la distribución de innumerables eventos, incluyendo la inauguración -sobre el Paseo de la Reforma- de la Columna de la Independencia el 16 de septiembre…



Ramón Corral Verdugo es una figura compleja y para septiembre de 1910 motivo de amplia especulación; en algunos textos, se puede leer que “…La fama de Corral fue una de las causas de la conflagración de la Revolución mexicana”, mientras que otros lo consideran “…mano derecha del presidente e invaluable en la sobria manera de enfrentar la crisis”.

En una fotografía captada el 9 de septiembre de 1911, al centro el Presidente Porfirio Díaz -que recibía una condecoración enviada por el Rey de España-, acompañado por Ramón Corral (Vicepresidente y Secretario de Gobernación) y Enrique Creel (Secretario de Relaciones exteriores).



Durante las “Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México” la casa Corral-Escalante se vistió de gala, ya que recibió varias comitivas extranjeras; según el texto de Genaro García, “La ciudad de México, al llegar los días de la celebración del Centenario, se apresuró a presentarse ataviada… y procuró adornarse de la mejor manera posible en fachadas y casas particulares, que, con deseos patrióticos, iluminaron sus casas y las embellecieron con banderas y flores…”


Arriba, “La casa del Sr. Vicepresidente de la República” en la 4° de Artes, según apareció en “Crónica Oficial de las Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México” (p. 145), publicada en 1911; para entonces, al frente ya se notaban la dos palmeras (Phoenix canariensis) plantadas en 1905 y la familia estaba en París, acompañando a Ramón Corral enfermo…



El 28 de marzo de 1911, el Vicepresidente y Secretario de Gobernación entregó su renuncia al secretario de Relaciones Exteriores -Francisco León de la Barra- que no la admitió sino hasta mayo, haciéndola coincidir con la del Presidente Díaz.

En París, Corral buscaba la cura del cáncer que creía haber desterrado años antes (unos dicen tumor en la garganta, y otros hablan de cáncer pancreático). Consciente de que su mal no tenía cura, pasa los últimos meses de su vida acompañado de su esposa Amparo y varios de sus hijos; nurió el 10 de noviembre de 1912 en París, y desde entonces sus restos están tendidos en el cementerio de Pére-Lachaise (división 11) a unos pasos de Luigi Cherubini y Frédéric Chopin y cerca de Auguste Comte...




Luego de la turbulencia revolucionaria y a pesar de lo que sucedió con otras residencias de miembros del régimen, la casa Corral-Escalante se conservó en muy buenas condiciones y en manos de los descendientes, hasta que fue vendida en los años cincuenta para ser destruida en 1962. Me gusta la fotografía de abajo, en donde las palmeras Phoenix canariensis han crecido por cincuenta años y apenas un remate en la ventana de la mansarda ha desaparecido…



Desde hace algún tiempo, el predio principal está a la venta en diversos portales: “Maestro Antonio Caso #76 Colonia San Rafael, Del. Cuauhtémoc, CP. 06470 Superficie del terreno: 628.0m2 terreno, 1,800m2 construcción. En venta por 23 millones”




Sobra decir que al paso del tiempo, el entorno ha cambiado sustancialmente…







Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html























sábado, 13 de mayo de 2017

La casa del arquitecto Manuel Gorozpe y María Luisa Manterola en Berlín N°33




El arquitecto e ingeniero Manuel María Gorozpe Morán fue un destacado profesionista mexicano que casó con María Luisa Manterola Zavalza y procreó seis hijos; para la familia edificó en 1902 una casa en la entonces naciente Colonia Americana. La casa se conserva en pié y fue restaurada en 2006 para albergar la “Casa de la Cultura de Tabasco en la Ciudad de México”; aunque perdió el jardín y se le hicieron algunas modificaciones, conserva buena parte de los acabados rehabilitados, pero el amueblado original se ha perdido.



Manuel María de los Dolores Juan Sahagún Gorozpe Morán nació en la Ciudad de México en Junio 1868, hijo de don Pedro Miguel Gorozpe Echeverría y Guadalupe Morán Cervantes; fue el tercero de ocho hermanos Gorozpe y Moran: Maria de los Dolores, Maria del Pilar, Manuel Maria de los Dolores, Pedro Luis Maria, Maria de Guadalupe, Maria del Pilar, José Ignacio Macario y Maria de la Luz.

Estudió en la Academia de San Carlos -Escuela de Ingenieros / Escuela de Bellas Artes-, y recibió el título de “Yngeniero-Arquitecto” (sic.) en 1894, otorgado por la Junta Directiva de Instrucción Pública del Distrito Federal, presidida por don Joaquín Baranda. Abajo, el título del arquitecto Gorozpe, que fotografié en 1998, gracias a la gentileza de don Joaquín de la Borbolla (nieto del arquitecto).



Durante el gobierno de Porfirio Díaz, Gorozpe diseñó y edificó una gran cantidad de inmuebles públicos y residencias, entre los que destacan el Seminario Conciliar iniciado en 1900, la nueva fachada para el Palacio del Ayuntamiento, las casas Ortiz de la Huerta y Baranda/Luján, así como los templos del Panteón Inglés -en la Colonia San Rafael-, y la Sagrada Familia -en la Colonia Roma- incluyendo años después, la transformación y ampliación del “Hotel REGIS” en 1919. Constante en toda esa obra, el virtuosismo en el diseño y la atención al detalle y ejecución, que aún ahora resultan sorprendentes…





El Seminario Conciliar de México…



Con diseño de 1899 y una edificación que inició en 1900, el edificio para el nuevo Seminario Conciliar Tridentino de México aún se yergue en la calle de Regina (N°111); la imagen de arriba corresponde al edificio en 1926 y la de más arriba al plano que apareció en un artículo de “El Mundo Ilustrado” y que reproduzco gracias a la amabilidad del arquitecto Iván San Martín. El edificio sustituía al edificado al Nor-Oriente de la Catedral en 1687 –como “Real y Pontificio Seminario de México” y que daba nombre a la calle de Seminario– y abierto en 1707. El sustituto se edificó sobre lo que había sido el Convento y Hospital de San Camilo (“De los Camilos”) en Regina y Correo Mayor, fundado en 1755 y del que fueron expulsados en 1861.



A decir de José Hurtado Uribe y José de Jesús Ramos Márquez, el proyecto de Gorozpe “… abarcaba tres pisos de los que el inferior tenía carácter de basamento, el tercero de ático y el intermedio de Planta Noble, distribuidos en un área de 9,300 metros cuadrados… La fachada de estilo clásico bastante acentuado y longitud de 90 metros; el orden colosal, presente en el cuerpo medio y el principal, se repetía en los laterales con columnas pareadas soportando frontones; en el área central se hallaban desplegadas esculturas alegóricas de las virtudes teologales encuadradas por un tímpano sobre un muy amplio pretil.”

El proceso de edificación se suspendió en 1906, permaneciendo inconclusa la estructura interior y para 1928, durante la Guerra Cristera, el Seminario fue invadido y los alumnos expulsados. El edificio es ahora ocupado por la Secundaria N°1.



El Palacio del Ayuntamiento.



Por otro lado está el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, edificio con una historia que se remonta a la colonia; edificado frente a la Plaza de Armas, permaneció prácticamente inalterado hasta 1907, año en que con el diseño de Manuel Gorozpe se transformó y expandió, agregando un piso, torreones, nuevo revestimiento y decoración en fachadas y el rediseño del patio oriente.





Con proyecto de 1906 y autorizado para edificarse en 1907 el diseño neocolonial para el remozado de las fachadas del edificio, aprovechaba los trabajos de renovación que entre 1886 y 1889 habían realizado los arquitectos Emilio Dondé y Antonio Torres Torrija para las oficinas del Ayuntamiento, así como la suntuosa Sala de Cabildo con proyecto de Gabriel Guerra y pintura del plafón por Félix Parra, ejecutados en 1893.



Los trabajos en fachadas comenzaron en 1909 y el 30 de septiembre de 1910 fueron inauguradas por el Presidente Días las “Obras del Palacio Municipal” –aún sin terminar–, concluyéndose el patio en mayo del año siguiente. Aunque al paso del tiempo el edificio ha sido intervenido y ampliado (se le agregó otro piso en 1931) el magnífico diseño que arbitró el arquitecto Gorozpe sigue siendo innegable y llamativo. Abajo, detalles en una esquina del Patio Oriente –terminado en 1911– en su estado actual.


No se piense que la intervención fue meramente cosmética, ya que con la colaboración del ingeniero Miguel Rebolledo –especialista en los novedosos métodos de concreto armado que habían llegado de Francia como “Système Hennebique” –, la ampliación de Gorozpe empleaba los más novedosos sistemas constructivos y dio estabilidad estructural a un edificio del S. XVIII…

Abajo, una fotografía tomada a final de 1909 en que aparece el piso superior de la ampliación a Palacio del Ayuntamiento; a la derecha los fustes entorchados –tallados en cantera– de la Loggia de fachada y a la izquierda los arcos correspondientes a la estructura en concreto armado.



Aunque modificada entre 1931 y 32 -cuando se agregó un cuarto piso al edificio –trasladando la loggia de Gorozpe hacia arriba y colocando marcos de interpretación barroca, con pilastras estípites en su lugar–, la fachada del Palacio del Ayuntamiento sigue sorprendiendo a quien se toma el tiempo de observarla…




Manuel Gorozpe habría diseñado y edificado un sorprendente número de residencias, comenzando en 1897 con una en la calle de San Diego (ahora Doctor Mora) frente a la Alameda y otra en la esquina del Paseo de la Reforma y Patoni (ahora Juárez) edificada para el señor Morán en 1898, frente a la estatua ecuestre de Carlos IV.


República de Cuba 92

Otro diseño residencial de enorme relevancia fue la casa edificada en el número 3 de la antigua calle de Medinas (ahora República de Cuba N° 92) y que alberga ahora la Asociación de ex alumnos de la Facultad de Economía de la UNAM. Iniciada también en 1898 –aunque terminada hasta 1903–, con diseño y dirección del arquitecto Gorozpe se edificaron las tres plantas como residencia para don Rafael Ortiz de la Huerta y Huerta y su familia. (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/04/casa-ortiz-de-la-huertarincon-gallardo.html)



El espectacular diseño, que responde aún a la disposición tradicional de las residencias coloniales novohispanas –e inspirado en el Palazzo del Renacimiento–, hace gala de una suntuosa decoración que pasa de fachada a patios interiores con elementos decorativos de tradición académica, manejados con libertad y habilidad.

Arriba y abajo, la casa Ortiz de la Huerta en Medinas 3 fotografiada en 1905 por Guillermo Kahlo, en imágenes que pertenecen a la colección Diez-Barroso y que reproduzco gracias a la generosidad de Javier Balbás.



La casa albergó desde 1925 la Escuela Nacional de Economía y cuando en 1954 la facultad se trasladó a Ciudad Universitaria, quedó en abandono; fue solícitamente recuperada y desde 1988 alberga la asociación de ex alumnos de la Facultad de Economía…



Además de otras varias edificaciones residenciales, es importante agregar un par de casas edificadas a partir de 1899 en los números 5 y 7 del Paseo de la Reforma, diseñadas para don Hugo Scherer Jr. una y la familia Manterola la otra; aunque ya destruidas, la casa Scherer fue motivo de registro fotográfico porque en 1910 albergó al contingente militar que incluía al Príncipe Frederick von Holstein (sobrino del Káiser) que acompañaba al Sr. Karl Büns como parte de la representación alemana para las Fiestas del Centenario de la Independencia de México. (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2014/04/quinta-chalet-de-la-familia-scherer-en.html)





En ese contexto profesional encontramos al arquitecto Manuel Gorozpe, cuando en 1901 inicia los trabajos para la edificación de una residencia para su esposa –doña María Luisa Manterola Zavalza– y su primogénito Manuel Gorozpe Manterola, en la nueva urbanización que la “Chapultepec Land Improvement Company”, hacía desde 1897.

En lo que de origen se llamó la “Colonia del Paseo” o “Colonia de la Teja” y antes de eso había sido parte de tierras cultivadas –propiedad del 5° Conde de Santa María de Guadalupe del Peñasco– hasta mediados del Siglo XIX, se venían lotificando terrenos para la expansión de la Ciudad de México hacia el poniente…


Arriba, en un fragmento del plano dibujado por los ingenieros Mc. Clellan y Hardcastle en 1847 titulado “Battles of Mexico” –que es parte del acervo de la Mapoteca Orozco y Berra– puede verse la zona al Sur-Poniente de la ciudad por esa fecha. Bajo el título, aparece la Loma de Chapultepec –que albergaba el Colegio Militar– y a la extrema izquierda el Molino del Rey; arriba y a la extrema derecha, el casco de la ciudad de aquella época, que hacia el poniente apenas llegaba hasta el edificio de “La Ciudadela”; al centro, aparece lo que ahora llamamos Avenida Chapultepec y que ahí aparece marcado como “Aqueduct of Belem” y sorprende el que aún no existe el trazo de lo que hoy llamamos Paseo de la Reforma. Como referencia, la estrella roja marca el sitio aproximado en que hoy se encuentra la casa de la calle de Berlín N°33.



De origen, esos terrenos formaban parte de la enorme extensión ofrecida a postores tras la venta de las propiedades del 5° Conde de Santa María de Guadalupe del Peñasco, Ingeniero don José Mariano Espinosa y Cuevas. Entre 1865 y 1872 la zona al norte de la Calzada del Acueducto pasó a formar parte de la Hacienda de la Teja, propiedad del ingeniero Francisco Somera y sobre cuyos peculios se perfiló el “Paseo de la Emperatriz” que hoy llamamos Paseo de la Reforma (Ver: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2015/06/el-alcazar-de-chapultepec-residencia.html), avenida trazada por el ingeniero Luís Bolland por orden expresa de Maximiliano I, ligando de manera conveniente el Cerro de Chapultepec –donde edificaría su Residencia Imperial– con la primera glorieta del Paseo de Bucareli, sitio en que se había colocado la estatua ecuestre de Carlos IV en 1852.

Para 1881, la vasta propiedad de la hacienda entre las calzadas de los acueductos de Belem y San Cosme –entonces ya seccionada por el Paseo de la Reforma – fue proyecto de fraccionamiento por don Rafael Martínez de la Torre -abogado, Regidor del Ayuntamiento de México y Diputado ante el Congreso de la Unión-, sin que se lograran concretar las autorizaciones; para 1882, Martínez de la Torre cedió los derechos de la urbanización a Salvador y Javier Malo Valdivielso y así comenzó la urbanización del sector Sur-oriente del proyecto. Arriba, el “Plano de la Colonia de la Teja - 1881” –que forma parte de la colección de la Biblioteca del Museo de la Ciudad de México–; aunque la urbanización final no corresponde exactamente al proyecto (nótese que a las glorietas no desembocan calles principales), el diseño de retícula alineada al Paseo se conservó; en la imagen se marca con una estrella la proyectada manzana N° 15 de la nueva colonia, en la que a partir de 1911 se edificaría la casa de la que trata ésta entrada.

Aunque el ambicioso proyecto de fraccionamiento de Martínez de la Torre y los hermanos Malo no prosperó en su totalidad, para 1897 la sección sur-oriente se había trazado y urbanizado a manos de la “Chapultepec Land Improvement Company”, pasando a ser la “Colonia del Paseo”, sitio que se consideraba el nuevo sector “Correcto y deseable” en el crecimiento de la ciudad y en el que se edificarían extraordinarias residencias de la colonia americana...


Arriba, un fragmento del “Plano de la Ciudad de México para 1907” (con datos de la Dirección General de Obras Públicas y autorizado el 1° de enero de 1907 por Guillermo R. Puga) que reproduzco gracias a la amabilidad de Javier Balbás, y en el que he marcado el predio en la esquina que forman la 3° de Berlín y 2° de Marsella donde a partir de 1901 don Manuel Gorozpe edificó su casa.

El terreno de poco más de 800 m² saturaría la sección sur -esquina- con una edificación cercana a los 900 m² en tres plantas, dejando libre la parte norte del predio como jardín. De conservarse aún intacta la casa Gorozpe/Manterola, la imagen de Google-maps nos mostraría algo así:



Alineadas con la banqueta, las fachadas sur y oriente, se desplantaron sobre un basamento estriado que en semi-sótano albergaría dependencias de servicio, cocina y despacho del arquitecto. La planta principal –trabajada a manera de “piano nóbile” – alojaría salón comedor y tres estancias, además de un hall central de doble altura e iluminación cenital que cobijaría una solemne escalera; en esa planta, salón y comedor recibirían interesantes ventanas triforadas (ventana de tres luces), que con su decoración de sugerencia greco-romana, preparaban al adorno interior de la casa.





El elemento decorativo de dinteles, es ejemplo del extenso repertorio en el catalogo ornamental de Gorozpe y aunque es totalmente original, tiene referencias a los dibujos de Parallel -1845- para el Templo de Apolo Espurios (y sus acróteras del dórico griego) así como a las rosetas, roleos y guirnaldas de diversos catálogos académicos.



La planta alta de la casa albergaría espacios privados, y con sorprendente eclecticismo en fachada recibiría la perspectiva del oriente con un nicho flanqueado por estípites con pilastras troncopiramidales invertidas, referencia a la portada del Palacio Arzobispal de 1746 que muestra los más limpios estípites levantados en América, pilastras que Lorenzo Rodríguez y Jerónimo de Balbás transformarían en el símbolo del “barroco churrigueresco” mexicano y que Gorozpe retomaría en el diseño del Palacio del Ayuntamiento…



Ese nicho frente a la calle de Berlín tendría un equivalente frente al jardín sobre la fachada norte, dando paso al acceso de la casa y señalando el acceso a su sótano, donde además de los servicios, se albergó durante años una parte del taller de dibujo. La edificación tenía el doble propósito de albergar residencia y oficinas del arquitecto, por lo que durante los siguientes veinte años, una parte del piso bajo se dedicó al diseño y administración.



Hacia el jardín, la casa recibía a los visitantes con un agradable pórtico sostenido por columnas y medias muestras pareadas, de fuste tritostilado e inspiración jónica, al que se accedía por una escalera y que con antepechos a manera de barandilla romana (Roman railing) creaba un atractivo preámbulo en altura para entrar a la casa. Aunque el modelo es claramente Académico, hace claras referencias a los trabajos de Alfred-Nicolas Normand y sus interpretaciones historicistas de la arquitectura griega y romana.



Hace años, cuando en 1980 visité la casa, me sorprendió la extraordinaria biblioteca que los herederos aún conservaban casi intacta y en la que además de los tratados de Piranesi (“Della magnificenza ed architettura de´Romani”), Marie-Joseph Peyre (“Œuvres dárchitecture”), Hans Vredeman (“Architectura der Bauung der Antiquen auss dem Vitruvius”) o el fantástico “Traité théorique et pratique de l’art de bâtir” de Jean Baptiste Rondelet, pude ver exhibidas dos fotografías de mediano formato del “Hotel Napoléon-Jérôme Bonaparte” obra de Alfred-Nicolas Normand; abajo la fotografía: “Porche de la maison pompéienne de Napoléon, rue Montaigne” (destruida en 1892), una de las que se exhibían en la biblioteca y que podría haber tenido algún ascendiente en el “cobertizo” de la casa de Berlín N° 33…


Ya que menciono la biblioteca, quiero hacer notar que entre una sorprendente cantidad de invaluables volúmenes, en esa biblioteca también se encontraban los tres tomos de “L’architecture privée au XIX° Siècle –sous Napoleon III” de César Daly, que con sus coloridas láminas puede señalar parte del camino que siguió Gorozpe en 1901 al diseño interior de la casa; abajo: “porte de grand salon”, doble página de “L’architecture privée au XIX° Siècle”.




Al interior el convidado era recibido en un amplio vestíbulo de doble altura con muros de color rojo quemado e iluminado cenitalmente, y donde una enfática escalera con balaustrada tallada en madera se adosaba a los muros hasta llegar a la parte alta.



La profusa iluminación se daba gracias a una doble cristalera al centro del espacio, y donde se hacía un guiño a la estructura con que se había construido la casa, permitiendo ver como parte del decorado la estructura de bovedillas metálicas que enmarcaban el engalanado artístico.



El arranque de esa escalera, señalado por potente pilón y ménsula, sostendría un lampadario “Torchere” -porta antorcha- de ecléctico diseño académico en la tradición del “Jeune Page”, obra de Mathurin Moreau, ésta probablemente fundida en Le Val d'Osne sobre el modelo de Jules Salmson y que sería electrificada posteriormente.



Del gran vestíbulo, se podía pasar hacia el oriente y por dos puertas al gran salón/biblioteca o a los salones del sur que comunicaban con el comedor. En la fotografía de abajo, la “enfilade” (sucesión de habitaciones conectadas con puertas alineadas, disposición muy popular en los palacios del barroco) de los tres salones con ventanas hacia el sur, en que se ven claramente los marcos de las puertas de dos de las habitaciones así como luminarias y decorado.



En general la decoración respondía a la ecléctica tradición desarrollada durante el período de Napoleón III, la Francia del “Príncipe-Presidente” entre 1852 y 1870, y cuya peculiar mezcla decorativa explica Wikipedia con: “Su filosofía … era una mezcla de romanticismo, de liberalismo autoritario y de socialismo utópico, aunque en los últimos años fue insigne defensor del tradicionalismo y de la civilización católica.”



En concordancia, los escogidos elementos decorativos seccionados por Gorozpe para su casa reflejan aquel romanticismo historicista tan recurrente en su obra y concordante con el II Imperio, con decoraciones que hacen referencia a los tratadistas y a los Luises, París y Pompeya, S. I a.C y S. XIX…

En plafones, la decoración sería especialmente variada, con elementos que hacen referencia a bucólicos paisajes pompeyanos (Vesubio incluido), ruinas medievales europeas, motivos de cacería y pesca (en el comedor) así como sobrios ramilletes modernistas para las recamaras..


Arriba y abajo, algunas de las ornamentaciones de los plafones de hall y comedor, con un bucólico paisaje de Pompeya –nótese el Vesubio humeante- (arriba) y las decoraciones modernistas (debajo) de recámaras.



Uno de los innovadores decorados que más llamó la atención en 1903 fue aquel que se beneficiaba del sistema constructivo como motivo ornamental: en los pisos altos, se aprovechaba la técnica de bovedillas soportadas por vigas metálicas para enfatizar la vena decorativa (como alternativa a un “cielo raso”); abajo, dos fotografías de los techos de los pisos altos, primero el de una recámara, donde además aparece una de las lámparas originales y luego repito una imagen del “cielo” del hall…





No es necesario subrayar lo eclético de la decoración, ya que complementando esos motivos modernos contrapuestos a las reminiscencias pompeyanas, encontrábamos también en los rasos alegorías de inspiración innegablemente barroca…



En general, la calidad en la ejecución de la casa Gorozpe/ Manterola era aparente en todos los detalles, donde hasta bisagras y picaportes mostraban acabados de la mejor calidad e industria.



Las habitaciones que llamaron más la atención por su plafón, y serían incluso mencionadas como ejemplo por Israel Katzman en su libro de la “Arquitectura del Siglo XIX en México” como representativa del “Eclecticismo-semiclásico”, fueron comedor y salón sur (p. 124), que con sus intricados decorados llamaban poderosamente la atención de los visitantes y donde los candiles serían electrificados para 1910.





Como complemento al primogénito -Manuel Gorozpe Manterola-, en esa casa nacerían además los subsiguientes hijos de la pareja: María Luisa, Pablo (1906-1979 que casaría en 1945 con María del Pilar Mutiozabal Echave), Pedro (nacido en 1909 y que casaría en 1938 con María Cervantes Anaya), María de la Luz Teresa del Sagrado Corazón de Jesús (nacida en 1913 durante los disturbios de ese año) y la pequeña Guadalupe Gorozpe Manterola (que casaría con Francisco Javier Borbolla Monterrubio).


Además, la casa sería escenario de innumerables eventos sociales y resulta relevante recordar que ahí también se desarrollarían algunos diseños trascendentes del arquitecto Gorozpe de los que es interesante enfatizar por relevante, la asesoría que desde 1907 daría para la reestructuración de los cimientos para la “Columna conmemorativa de la Independencia de México” que se edificaba en el Paseo de la Reforma con el diseño de don Antonio Rivas Mercado (Ver: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2015/11/la-casa-de-don-antonio-rivas-mercado-y.html)



El prestigio del arquitecto Manuel Gorozpe se había consolidado durante los primeros años del siglo XX gracias a las obras que había trazado y supervisaba; los diseños para el Seminario Conciliar eran ampliamente comentados y para 1907, cuando comenzó la remodelación del Palacio del Ayuntamiento, la reputación era apenas superada por su autoridad como Ingeniero Estructural.



Luego de que en 1902 se iniciara la cimentación para la columna para conmemorar la Independencia y la estructura mostrara un desplome en 1906, el arquitecto/Ingeniero Gorozpe fue convocado junto con los ingenieros Guillermo Beltrán y Puga, y Manuel Marroquín Rivera para supervisar la nueva cimentación montada sobre pilotes de hormigón con punta, que se hincarían con martinete de vapor; aunque el diseño de la columna es siempre atribuido al arquitecto Rivas Mercado, la colaboración de Gorozpe sería esencial en la terminación y estabilidad histórica del monumento.

Abajo, en una sorprendente imagen captada en enero de 1909, se puede ver la excavación en la glorieta mayor de Reforma, con su ataguía y los pilotes listos para recibir la base del monumento.





Desde 1907, cuando Gorozpe trabajaba en supervisar los trabajos del Palacio del Ayuntamiento, se le solicitó un diseño para una iglesia que se levantaría en la recientemente urbanizada Colonia Roma; en un terreno donado por Don Pedro Lascuráin y Edward Orrin, y con la anuencia de la junta directiva de la sociedad de los terrenos de Chapultepec, se decidió edificar un templo dedicado a la Sagrada Familia que estaría a cargo -como parroquia- de la Compañía de Jesus.



Luego de algunos tropiezos -dada la novedosísima propuesta constructiva de Gorozpe trabajando con el ingeniero Miguel Rebolledo- la primera piedra se colocó el 6 enero de 1910 y la obra prosiguió –suspendida de 1913 a 1917– hasta su terminación en 1925. Aunque el diseño de la Sagrada Familia encuadra dentro de la tradición ecléctica por su exuberante decoración neorrománica a cargo de Gorozpe, su soporte de concreto armado era de vanguardia en 1910, resaltando la fina estructura portante ejecutada en “Béton Armée” –especialidad de Rebolledo– que se ilustra en la imagen de abajo, captada en 1911.



En un giro inesperado y en esa misma colonia Roma, justo contraesquina del templo y con frente también a la Avenida Orizaba y Calle de Puebla, en 1920 se encargó el diseño de otra residencia a Gorozpe.



Edificada entre 1920 y 24 (aunque inaugurada hasta 1929) en la esquina de Orizaba y Puebla, la casa de don Joaquín Baranda Mac Gregor –que como presidente de la Junta Directiva de Instrucción Pública del Distrito Federal, había firmado en 1894 el título del Manuel Gorozpe– y su esposa la señora Dolores Luján Zuloaga, resultó una casa que sigue siendo un hito importante dentro de nuestra ciudad, que alberga ahora la Casa Universitaria del Libro…


Se puede encontrar más información relativa a esa casa en: https://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2013/01/la-casa-baranda-lujan.html



Otra obra relevante del arquitecto Gorozpe -pero de la que se habla muy poco-, fue la ampliación y remodelación del hotel REGIS en Avenida Juárez. Edificado de origen como “Edificio Bery” en 1908, alojaría las oficinas del diario “El Imparcial”, pero en 1911 se remodeló como “Hotel Berry”; luego de 1913 se bautizó como “Hotel Ritz” y en 1917 -adquirido por Rodolfo Montes- recibió el nombre de “Hotel REGIS”. En 1919 el exitoso hotel se amplió sobre el terreno aledaño y unificó la imagen con diseño de Gorozpe –colaborando nuevamente con el ingeniero Miguel Rebolledo– , agregando un gran teatro, restaurante y bar que serían extraordinariamente populares…


El edificio se siguió ampliando y modificando hasta llegar a la calle de Balderas y recibir sobre la estructura de Gorozpe y Rebollar una sobrecarga que incluía nuevos pisos con “Suite presidencial”. En septiembre se 1985 el edificio de la esquina colapsó y arrastró la estructura levantada en 1919.



El arquitecto Manuel Gorozpe falleció en 1925 –a los 57 años– en su casa de Berlín 33, que se conservaría ocupada por sus hijas solteras y luego por la familia De la Borbolla-Gorozpe.



Al paso de los años, la casa sufrió algún deterioro y luego del sismo de 1985 fue afectada por un hundimiento diferencial que causó una cuarteadura en la esquina nor poniente; según contaba el doctor Luis Ortíz Macedo en algún momento se vendió el predio adyacente, sobre el que se edificó un edificio, cosa que redujo la perspectiva sobre el acceso de la casa. A pesar de eso, el interior se preservó en extraordinarias condiciones, con el amueblado original que se conservaba intacto.



Aunque el gobierno del Estado de Tabasco había restaurado entre 1988 y 1991 una casa en la calle de República de Cuba N° 26, con el fin de albergar la “Casa de Tabasco en México”, decidió adquirir el inmueble de Berlín 33 para instalar la Casa de Cultura del Estado.

Con una profunda restauración supervisada por el Dr. Luís Ortiz Macedo y extraordinario trabajo de restitución pictórica realizado por Lilia Rivero Weber, durante 2006 se devolvió la vitalidad original a los acabados de la casa.



Arriba, la ventana del comedor de la casa Gorozpe -Berlín 33-, edificada en 1902 y restaurada en 2006; abajo, la fachada norte de la casa cuando se entregó restaurada en 2006.



En septiembre de 2015, el gobernador del estado de Tabasco -Arturo Núñez- y su esposa inaugurraron nuevamente las obras de remodelación de la “Casa de Tabasco en México -Carlos Pellicer-“. A la casa original se le hicieron algunas modificaciones, entre las que destacan una intervención relevante a las puetas de Hall y la alteración de la escalera que subía al portico de acceso, cosa justificable a fin de permitir mejor uso del espacio disponible para eventos…



Memorable casa la del arquitecto Manuel Gorozpe y su esposa María Luisa Manterola en Berlín N°33…






Este Blog se ha hecho gracias al apoyo incondicional de Julieta Fierro; está dedicado a las “Grandes casas de México” y pretende rescatar fotografías e historia de algunas de las residencias que al paso del tiempo casi se han olvidado y de las que existe poca información publicada. El objeto es la divulgación, por lo que se han omitido citas y notas; si alguien desea mayor información, haga favor de contactarme e indicar el dato que requiere. A menos que se indique lo contrario, las imágenes provienen de mi archivo, que incorpora imágenes originales recopiladas al paso del tiempo, así como el repertorio de mi padre y parte del archivo de don Francisco Diez Barroso y sus imágenes de Kahlo; si utilizan las imágenes, favor de indicar la fuente –aunque advierto que pueden tener registro de autor–. Conforme haya más entradas (ya hay más de 60), aparecerán en el índice a la derecha de ésta página…



También se puede encontrar un índice general en: http://grandescasasdemexico.blogspot.mx/2016/02/indice-de-grandes-casas-de-mexico.html